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Gracias por compartir mi blog. Espero que encuentren acá, alguna información de su interés.

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Soy profesor universitario. Trabajo por el desarrollo de Cabañas, un departamento de El Salvador, muy bello, pero también donde hay mucha pobreza, especialmente en lo educativo y cultural. Soy planificador educativo y trabajé por muchos años como director y coordinador de proyectos sociales. Me considero una persona con una visión amplia que trata de valorar lo positivo de cada quien.

sábado, 15 de octubre de 2011

OCTUBRE TODO LO DESCUBRE




LOS CUJES FLOREADOS EN LOS CAFETALES


























SAINETE DE NUESTRO ESCENARIO POLÍTICO

En un escenario de teatro vemos diferentes actuaciones: serias y dramáticas, jocosas y tristes, aburridas e interesantes. Pero en el escenario de nuestro mundillo político abundan las actuaciones retorcidas, ridículas y hasta extravagantes.
Y es que los líderes de los partidos políticos han actuado tradicionalmente a espaldas del pueblo, pero como necesitan de la gente en los períodos electorales, aparecen haciendo micos y pericos para mostrarse serios y cumplidores de la ley, la que a la hora de las verdades les vale un comino. Pero tarde o temprano salen a flote sus verdaderas intenciones y actuaciones que van minando su ya débil credibilidad ante la opinión pública.
En esta oportunidad, nos referimos a una especie de sainete que han representado en los últimos meses, dos viejos metidos en el mismo barco, desde principios de los años sesenta: el Partido Demócrata Cristiano (PDC)  fundado en 1960  y el Partido de Conciliación Nacional (PCN) que nació a la vida pública en 1961.
Todo comenzó cuando estos partidos no alcanzaron el  3% de la votación en las elecciones presidenciales de 2004. A ellos les tocaba beber agua de su mismo chocolate, pues junto a ARENA, CD y otros partidos pequeños, se encargaron de establecer en el Código Electoral de diciembre de 1992 y publicado en el Diario Oficial en enero de 1993, los numerales 3 y 7 del Artículo 182 que establecía: cancelar la inscripción de un partido que al intervenir en las elecciones, no obtuviese determinado porcentaje de votos válidos. Los porcentajes eran: 3% en el caso de competir un partido solo,  6%  cuando compitiese con otro y hasta 10 % cuando un partido fuera coaligado con dos o más.
Digo que les tocaba beber agua de su mismo chocolate, pues cuando abogaron por tal decreto, en sus números alegres nunca pensaron que tal decreto se les podía aplicar algún día.
Tras la elección de 2004, mientras el Tribunal Supremo Electoral se disponía a desinscribirlos por no haber obtenido el 3%, ambos partidos presentaron amparo ante la Sala de lo Constitucional con argumentos un tanto falaces, logrando que la Sala de aquella época detuviera la desinscripción y posteriormente diera una sentencia firme a su favor.
La tabla de salvación “chabeleada” fue el decreto 586, emitido en el año 2005 por la Asamblea Legislativa, que sirvió para dejarlos vivos después de las elecciones.
Ante tal situación, seis abogados interpusieron una demanda ante la Sala de lo Constitucional para que se declarase inconstitucional el decreto 586, logrando una sentencia de la Sala, en abril del 2011, en la que se declaró inconstitucionales algunos incisos de los artículos 1 y 2 del mencionado decreto. Al mismo tiempo, se ordenó al TSE, iniciar el proceso de cancelación de ambos partidos, por no haber alcanzado los porcentajes establecidos, dándoles la alternativa de poderse inscribir como partidos nuevos, con los requisitos que se exigen normalmente para tales casos.
Ante tal decisión de la Sala de lo Constitucional, los partidos sentenciados a muerte, movieron cielo y tierra para mantenerse con vida. Sin embargo, al mismo tiempo, iniciaron el proceso de recolección de firmas para reencarnarse en dos nuevos institutos políticos, denominados: Partido de Concertación Nacional y Partido de la Esperanza, en sustitución del PCN y PDC respectivamente. Ellos completaron las 50,000 firmas, apoyándose por supuesto en las estructuras partidarias existentes y en una amplia promoción y “echando vino nuevo en odres viejos” o como dirían las abuelas “siendo la misma mica, sólo que con diferente cola”.
Después de unos meses de limbo jurídico, debido a que el TSE no llegaba a un acuerdo para iniciar el proceso de desinscripción, en septiembre de 2011 el TSE ratificó la cancelación de los dos partidos,  con los votos del Presidente Eugenio Chicas, Gilberto Canjura y Eduardo Urquilla.
La decisión fue rechazada de inmediato por dos magistrados dentro del mismo TSE, especialmente por Walter Araujo de ARENA. Sin embargo, la resolución fue publicada posteriormente en el Diario Oficial y se convirtió en ley de la República.
El rechazo de los secretarios generales de los partidos dados por muertos, Ciro Zepeda y Rodolfo Parker, no se hizo esperar. Ellos presentaron una demanda ante la Sala de lo Contencioso Administrativo de la Corte Suprema de Justicia. Con los votos de cuatro magistrados, dicha Sala admitió de inmediato la demanda y ordenó al TSE congelar “provisionalmente” la cancelación de ambos partidos.
Entre los dimes y diretes de los representantes partidarios afectados, según la prensa, el Secretario  General del PDC Rodolfo Parker expresó con referencia a los magistrados del TSE: “Esta gente no está actuando como funcionario público sino como activistas políticos partidarios del FMLN... no hay resolución del ente colegiado, sino de tres pelones de hospicio, de tres activistas prosélitos del FMLN”.  Ciro Zepeda del PCN reaccionó por su parte ante la decisión del TSE de cancelar su partido, recordando la cantidad de años que lleva como diputado en la Asamblea Legislativa y como Secretario del PCN  y señaló:   “Siempre he sido directivo de la Asamblea y nunca vi notificación  de cancelar partidos, ni del Consejo Central de Elecciones o del Tribunal Supremo Electoral”. Como si para que surta efecto una ley, se deben haber dado antes sentencias similares.
Por otra parte, ante la resolución de la Sala de lo Contencioso Administrativo, el magistrado del TSE, Eduardo Urquilla aseguró que la admisión de dicha demanda era inconstitucional, ya que la máxima autoridad en materia electoral es el Tribunal Supremo Electoral. Además, señaló que la cancelación ya es un acto irreversible, independientemente de la sentencia que pueda dar la Sala de lo Contencioso.
Queda por verse sin embargo,  qué resuelve oficialmente el TSE ante la resolución de la Sala de lo Contencioso Administrativo.
En otras palabras, los tales partidos siguen vivitos y coleando, a pesar de que el TSE los declaró formalmente muertos. Y lo más cómico del caso es que sin haber muerto totalmente, ya han nacido legalmente los nuevos que han surgido de sus mismas estructuras partidarias viejas. Es decir que a este momento de dos partidos veteranos han surgido otros dos como por arte de magia. ¿O se tratará que de cada uno de estos dos partidos viejos ha surgido un monstruo con dos cabezas?.
El caso es que los dirigentes del PCN y del PDC ahora tienen no uno, sino dos partidos con los cuales seguir en el  tinglado político y cobrar la deuda política que es una suma millonaria que otorga el estado en cada campaña electoral a los partidos contendientes.
Este último aspecto parece ser la última razón de ser de tanto pleito por parte de los dirigentes: se trata del pistío que está de por medio.
Pero el melodrama de mal gusto o mejor dicho el sainete, continuará por mucho tiempo más. Pues de seguir con vida los partidos muertos, deberán aparecer en las papeletas de votación y de no aparecer, seguirán las demandas. Además, como ya lo dejaron entrever los dirigentes, se exigirá el pago por daños y perjuicios como parte del gran negocio político partidario salvadoreño.
En una próxima entrega nos referiremos a otro sainete de esos que quizá sólo se presentan en el mundillo político salvadoreño.





ELLOS Y NOSOTROS

Hoy soy más viejo que ayer,
pero menos que mañana.
Para mí cuentan más
las auroras llenas de luz
que los oscuros atardeceres.

Pareciera que cada día,
una barrera nos separa
a las generaciones de ayer
y a los jovencitos de hoy.

Nosotros  hablamos de cosas
que quedaron atrás,
a veces medio rotas y
retorcidas por el tiempo.
Ellos hablan del ahora
y de quimeras del futuro,
en un idioma intrincado
de palabras raras
dichas  y escritas a su manera.

Nosotros  vivimos de recuerdos,
de días tranquilos
caminando por veredas
y por calles estrechas.
Ellos viven aturdidos,
soportando el vértigo
de máquinas ruidosas
en las autopistas,
y de artefactos veloces
que surcan el espacio.

Nosotros cantamos
boleros y piezas románticas;
ellos adoran el rock, el perreo
y el reggaeton.

Y mientras nosotros leemos
los pesados libros clásicos
y los gruesos periódicos
cargados de chismes
y largas peroratas,
ellos leen muy poco,
pero platican por largas horas
en mensajes muy cortos;
y  vuelcan sus chambres
y sus deseos cibernéticos
en las redes sociales.

Cada día que pasa
esa maga poderosa
de la tecnología,
inventa artefactos novedosos
y eleva más el muro
de dos mundos distintos:
el de ellos y el de nosotros.

Ramiro Velasco
11 octubre de 2011



AL BOLITO DIOS LO QUIERE

Una frase similar a la del titular pudiera ser: “al bolito Dios lo cuida”.
Como se sabe, hay varias clases de bolos (borrachos): está el “bolo loco” que podemos ver retratado en la persona que cuando apenas se echa unos tragos, cambia totalmente su temperamento y llega a perder la cabeza haciendo y diciendo cosas que nunca haría de bueno. Este es el caso, por ejemplo,  de los que al terminar una reunión aceleran el carro a más no poder y manejan sintiéndose dueños de la calle, convirtiéndose en manejadores temerarios.
También está el “bolo bochinchero”, también llamado “mal trago” o “bolo desvergue”. Ese con unas gotas de alcohol nuevo en la sangre, se vuelve bravo y se convierte en el mejor machetero o pistolero de la zona. En el mejor de los casos, termina amenazando con darle “riata” a todo el mundo, pero especialmente a aquellos con quienes ya las  trae por alguna mala mirada, un desprecio o algún vago resentimiento. Probablemente en éstos estaba pensando Roque Dalton cuando escribió en su Poema de Amor:  …las que llenaron los bares y burdeles/ de todos los puertos y capitales de la zona ("La gruta azul", "El Calzoncito", "Happyland")/… los que lloraron borrachos por el himno nacional/… “los primeros en sacar el cuchillo”.
Otro tipo de bolo es el “bolo llorón”, a éste le da por recordar los tiempos pasados; a un ser querido que ya no está en este mundo; a la novia o esposa que lo abandonó…
Existe además, el “bolo alegre”. Este puede ser aquella persona que de ordinario es tranquila y hasta tímida. Pero de pronto, con los primeros tragos comienza a gritar, a cantar, a bailar, a contar chistes y a abrazar a los cheros.
También está el “bolo malcriado y ofensivo”. Este con sus tragos, no mide ya sus palabras, saca la caja de lustre, insulta y ofende. Es un verdadero aguafiestas que se echa enemigos fácilmente y termina resintiendo a muchos, hasta sus propios amigos y familiares.
Pero al que yo me quiero referir especialmente en esta nota, es al “bolito consuetudinario”, es decir al “bolito de verdad” ese tranquilo y bueno y que no hace daño a nadie. Al contrario, es más bien pasivo, tolerante, atento y servicial. Su gran pecado es su adicción o mejor dicho su enfermedad que consiste en un estado avanzado de alcoholismo que le expone hasta morir si le falta un trago. Este tipo de bolito  puede morir si le falta un poco de guarón o de zangolote , para alcanzar el nivel adecuado y elevar el grado de alcohol que lleva en la sangre.
De éstos bolitos estaban llenas las cantinas de los viejos barrios de nuestras ciudades y pueblos donde se vendía y aún se vende, el guaro copeado. Aquellos sitios eran muy visitados por hombres sucios, llamados chichipates a quienes les bastaba un único gran trago para volver a su mundo. Eso sí tomado con cierto estilo; aturrando la cara y saciando de inmediato el quemón con un jocote, con un mordisco de pepino y hasta con un pedacito de sandía.
Sé de historias de este tipo de bolitos que se salvaron en un accidente vehicular, tal vez por no ponerse tensos al momento del golpe, dado su normal estado de alcoholismo.
Cuando me encuentro a algunos de los mendigos que pululan por nuestras ciudades, algunos hasta con horario para pedir y que son toda una farsa contando: que “le robaron lo que traía en el bus” o “que anoche se le murió su hijo y no tiene para enterrarlo”, etc, me niego a darles una limosna. Pero cuando encuentro a un bolito bueno, y pienso que si no tiene para el traguito, hasta puede morir, le doy con gusto unas monedas, recordándole eso sí,  que antes del trago tiene que comprar algo para comer.
Del último caso que me enteré fue de un bolito que se encontraba hace unos días en las riberas del Río Acelhuate, en San Salvador y que fue auxiliado por los socorristas de la Cruz Verde en medio de la repunta, en la parte más alta de los peñascos. Al preguntarle los periodistas por qué se encontraba allí, dijo que había bajado a tomar un baño. Mi explicación de por qué se había salvado era otra: A los bolitos Dios los cuida con especial cuidado.

POR FAVOR, CONTESTE LA PREGUNTA QUE SE FORMULA A CONTINUACIÓN. SU OPINIÓN ES MUY IMPORTANTE. GRACIAS.