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Soy profesor universitario. Trabajo por el desarrollo de Cabañas, un departamento de El Salvador, muy bello, pero también donde hay mucha pobreza, especialmente en lo educativo y cultural. Soy planificador educativo y trabajé por muchos años como director y coordinador de proyectos sociales. Me considero una persona con una visión amplia que trata de valorar lo positivo de cada quien.

domingo, 16 de septiembre de 2007

DEL MUNDILLO POLÍTICO

UN CANDIDATO DE TÍA CONEJA
Nunca supe por qué nuestras abuelas, utilizaban el epíteto despectivo “de tía coneja”, para referirse a una persona no muy versada, un tanto improvisada en su oficio, o sin mayor éxito en un rol determinado. Por ejemplo, ellas decían: “Ese es un panadero de tía coneja” para alguien que no lograba hacer buen pan; o “Ese es un abogado de tía coneja”, para referirse a un abogado que nunca ganaba los casos, en los juzgados.

Pues aquel señor, convertido de pronto en político al que me refiero, hizo todo lo que estuvo a su alcance y no logró ganar suficientes votos para ser elegido diputado.

Las razones para no ser exitoso en su corta carrera política, pudieron ser varias. Pero la principal, es que seguramente aquel candidato, se metió a un campo que tal vez conocía poco; pues aún cuando a nivel teórico, se había preparado con un diplomado en ciencias políticas, desconocía lo que sucede de verdad en la realidad salvadoreña, donde se utiliza toda clase de trampas, y en la que no siempre los resultados son obtenidos en buena lid.

El, trató de utilizar las reglas de la buena fe y de la ética. En un ambiente en donde para ganar se utilizan gran cantidad de recursos económicos, y si es necesario con tal de ganar, hasta se debe vender el “alma al diablo”, como se dice frecuentemente.

Ese es el mundillo de la política partidaria que ha estado vigente en El Salvador desde siempre. Primero en épocas en las que se imponía de dedo a los funcionarios de elección popular, en elecciones casi monopartidistas; y más tarde, cuando las elecciones han sido multipartidistas. En ambos casos, parece que lo normal ha sido que para ganar se utilice toda clase de “marufias”, como se dice en buen salvadoreño.

Un ejemplo claro de tal situación, fueron las famosas elecciones de 1971 y 1972, sobre las que la Universidad José Simeón Cañas (UCA) publicó el importante libro “Año Político 1971- 1972”. Allí se detallan las maniobras del Partido de Conciliación Nacional (PCN) que ganó las elecciones con un fraude descarado, en detrimento de la Unión Nacional Opositora (UNO).

Además debo señalar, que el candidato “de tía coneja” se metió a ese berenjenal, en medio de las dificultades más adversas. Primero, con un partido muy nuevo llamado “Acción Popular (AP); segundo, en el departamento más conservador del país, Cabañas; tercero, sin más recursos económicos que sus pobres ahorros y el esfuerzo voluntario de sus familiares y amigos; y cuarto, bajo el ingenuo supuesto, de que le apoyarían con su voto, cientos de familiares y la gente de algunos cantones para los que había trabajado por su mejoramiento en forma gratuita y desinteresada, durante unos 15 años.

Aquel candidato, comenzó su labor, ocho meses antes de las elecciones. Asumió la responsabilidad de organizar el partido en todo el departamento. Su primera idea fue, desarrollar un programa de radio semanal que él mismo dirigía y financiaba, con la recta intención de contribuir a la educación ciudadana de la población de su departamento; pero a la vez, con el obvio propósito de ser más conocido por la gente. Su idea fuerza era: “ganar la mente y el corazón de la gente”.

Hubo una serie de actividades muy agotadoras que tuvo que desarrollar, como las visitas a comunidades urbanas y rurales, llevando su mensaje, y formando las directivas municipales. Estas tareas las realizó en los primeros meses, de viernes por la tarde a domingo por la noche.

Organizó un concurso que tuvo mucho éxito, promovido entre grupos musicales de la zona, aprovechando las fiestas patronales de su pueblo, con premios en efectivo, a los conjuntos que mejor interpretaran una canción dedicada a su Departamento, que él mismo había escrito varios meses antes, cuando ni siquiera pensaba en meterse en esas honduras.

Como era empleado de gobierno, pidió permiso sin goce de sueldo, en los últimos 2 meses previos al evento electoral, para dedicarse a tiempo completo a la tarea organizativa y a la campaña proselitista. Este hecho debe resaltarse, pues muchos empleados públicos (diputados y miembros de los Concejos Municipales) mantienen sus puestos aún en tiempos de campaña, y siguen devengando sus salarios.

Aquel candidato, hizo visitas casa por casa, a unas 100 familias de su departamento; y le motivaba el hecho de que todos, le prometían su apoyo seguro con el voto.

Los 3 días anteriores a las elecciones, el trabajo fue tan duro que comenzaba a las 5 de la mañana y terminaba muy entrada la noche. Había que completar listados de candidatos a concejos municipales, de participantes a las mesas electorales; seguir el formalismo de su inscripción y prever todos los detalles de la logística del “Día D”. Todo esto, dentro de las limitaciones de personal de apoyo.

Por otra parte, debía animar a los candidatos a ser miembros del Concejo Municipal y a sus poblaciones con mítines constantes, con énfasis en 3 municipios: Sensuntepeque, Guacotecti e Ilobasco.

En los días previos al evento electoral, aquel candidato había perdido más de 20 libras de peso; pero contó siempre con el apoyo incondicional de algunos de sus hermanos, familiares cercanos y por su puesto, de todos los miembros de su hogar.

Lamentablemente todo el esfuerzo fue en vano. En la cancha política real, las reglas eran otras. Algunos de los partidos contendientes estaban muy fuertes, pues contaban con abundantes recursos de sus patrocinadores y con el espacio casi total, en los medios escritos, televisivos y radiales, con propaganda hecha muchas veces con recursos del Estado o de fuentes de ingresos poco confiables. A muchos votantes se les había entregado su documento para votar, de manera fraudulenta, aún cuando no pertenecían a los municipios de Cabañas; y por supuesto, habían sido objeto de la tradicional entrega de regalitos (comidas, gorras, camisetas, llaveros, etc).

El propio día de las elecciones, la gente era llevada y traída desde sus comunidades en transporte gratis hasta muy cerca de las urnas, por parte de los partidos contendientes con mayor poder económico; y lo que es peor, hubo una descarada compra de votos a la gente humilde de los cantones.

Pero no todo fue negativo para el candidato, la noche anterior a las elecciones, recibió una emotiva carta de su hija mayor que para entonces tenía 24 años y estudiaba en la universidad. La carta decía así:

CARTA A UN CANDIDATO A DIPUTADO
15 de Marzo, 2003

En todas las culturas, en todas las épocas han existido héroes, algunos míticos, otros como personajes que han cobrado vida desde la imaginación de grandes escritores. También han existido prodigiosos hombres y mujeres excepcionales, científicos, filósofos, artistas, políticos, guías espirituales, etc. que a lo largo de la historia y en todas las áreas, han inspirado a miles de personas.

Se acercan las elecciones de diputados y alcaldes, en medio de la percepción en una gran porción de votantes, del engaño y ansia de poder por parte de los políticos; y de la percepción (o información) de pocos, sobre la existencia de un pequeño grupo de idealistas, profesionales que decidieron participar en política para dejar de ser simples espectadores de la difícil realidad salvadoreña y tomar un papel protagónico en los cambios y grandes decisiones que necesita el país.

Dentro de ese grupo, sobresale ante mis ojos, y los de muchos, un hombre inteligente, capaz, noble, altruista que nunca olvidó que es originario de un humilde cantón: San Marcos, Departamento de Cabañas; que a pesar de haber tenido que dejarlo, buscando oportunidades, recorriendo su destino… cuando fue posible volvió a él, y encontró siempre necesidad entre sus habitantes; sin quedarse de brazos cruzados y con el aliciente de recibir de Mons. Benjamín Barrera y Reyes Q.D.D.G, el báculo de la responsabilidad con el fin de ayudar a mejorar la calidad de vida de su gente, gestionó con la ayuda de familiares y amigos, la realización de muchas obras para dicho cantón y de otras comunidades vecinas.

El tiempo pasó y la visión creció. Ahora el destino de sus esfuerzos sería todo Cabañas, departamento con los mayores índices de analfabetismo, desempleo, atraso en salud, vivienda, etc. Eso, conjugado con el viejo sueño de participar en política (entendida en el mejor de sus conceptos) lo llevó a lanzarse en la búsqueda de ser elegido Diputado de Cabañas, por un nuevo partido no extremista, sino de centro, denominado Acción Popular.

Él, JOSÉ RAMIRO VELASCO BARRERA, por su incalculable esfuerzo, su enorme creatividad de darse a conocer y trabajar con escasos recursos económicos y materiales, pero ilimitado ingenio, además de sus buenos propósitos, merecería desde ya y sin discusión, un lugar en el salón azul de la Asamblea Legislativa. “Cuando un Ser Humano desea con todo su ser realizar algo, y tiene el valor de seguir su sueño, el Universo Entero conspira para que lo logre “(Paulo Cohelo).

Sea cual sea el resultado de las elecciones, Don Ramiro ya triunfó; logró tocar la mente de muchos que ya no serán comprados y pensarán dos veces lo que conviene a su gente; demostró que “dar no sólo es dar del propio patrimonio (¿quién pudiera revisar las cuentas, los saldos rojos!!?). Cuando se da desde el interior del ser (conocimiento, esperanza, amor, fe, ayuda), es cuando realmente se da. Don Ramiro ha logrado inspirar a muchos que llevamos adormecidos nuestros sueños, para que caminemos hacia ellos, sólo así tendrá sentido la vida …

Para bien o para mal, no basta con querer ayudar a la gente, la gente debe estar dispuesta a dejarse ayudar. Don Ramiro cumplió con su parte, ahora es cuestión de los demás. Una cosa es segura, si no es de esta forma, será de otra, Roma no se construyó en un día. El salpicar del agua sobre la piedra, con paciencia, termina por dura que ésta parezca, transformándola.

Tal vez sea difícil rastrear el impacto de sus enseñanzas en la radio, o de sus discursos en los mítines, pero su liderazgo y su lucha siempre estarán en la mente, el corazón y sobre todo en el propio vivir, de quienes lo conocemos realmente y lo amamos tal cual es, sus amigos y su familia.

Vienen a mi mente de la mitología griega, el príncipe Teseo luchando contra el Minotauro (el sistema); de la pintura impresionista, Vincent Van Gogh, que nunca abandonó su necesidad y vocación de reflejar en su arte, las variaciones de luz y la intensidad del sol; de la Biblia, David contra Goliat (el sistema); y de la literatura de Cervantes Saavedra, el idealista Don Quijote.

Don Ramiro, Quijote de Cabañas, pase lo que pase, tiene nuestro apoyo, orgullo, nuestro cariño y nuestra más profunda admiración.
Sinceramente,
Su hija
Joanna Velasco Hurtado


Nota: Esta carta me la entregó mi hija, en sobre cerrado, la noche anterior a las elecciones de diputados del 2003.