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Soy profesor universitario. Trabajo por el desarrollo de Cabañas, un departamento de El Salvador, muy bello, pero también donde hay mucha pobreza, especialmente en lo educativo y cultural. Soy planificador educativo y trabajé por muchos años como director y coordinador de proyectos sociales. Me considero una persona con una visión amplia que trata de valorar lo positivo de cada quien.

viernes, 2 de octubre de 2026

HABLEMOS DE SOLFEO Y DE CANTO. II PARTE

 

HABLEMOS DE SOLFEO Y DE CANTO

II PARTE

Introducción

Les escribo hoy, como si fuera un maestro de Educación Básica que le toca dar la clase de música, sin ser un maestro especializado en esa disciplina, y por lo tanto, lo hace con base a lo que ha investigado o desde un punto de vista histórico. La tarea de estudiar e investigar sobre la música desde un punto de vista histórico y ahondar en el impacto sobre la sociedad entra en el campo de la musicología. 

Gran parte de la información que comparto hoy, ha sido tomada de sitios de internet como Google y algo de mi cosecha personal.

La música abarca varias ramas: la Composición musical, la Dirección, la Interpretación musical instrumental y vocal, y la Producción y Tecnología musical. Cada una de estas ramas requiere una formación y especialización.

Llegar a tener cierto dominio de una de las ramas anteriores, es convertirse en maestro en ese campo de la música y ello requiere de una profunda formación y desarrollo profesional.

Y así como para escribir, hablar o dar un discurso se requiere del dominio de un idioma que tiene su alfabeto, su morfología, fonología y sintaxis, así se puede decir, que la notación musical permite escribir gráficamente la música y el solfeo sirve para entonar esos signos.

Los compositores, directores e intérpretes de la música deben dominar la notación y el solfeo musical. Así se dispone de partituras que vienen a ser las páginas escritas de música que pueden ir de sencillas composiciones a obras muy complicadas; de obras escritas para ser cantadas en una o varias voces; o que requieren ser interpretadas en un determinado instrumento musical o en varios instrumentos. Así pues, las partituras de las diversas piezas musicales son creadas por los compositores y son utilizadas por los directores de orquesta, los directores de coro, los cantantes individuales y por supuesto, por los que ejecutan dichas piezas en los diferentes instrumentos musicales.

Cada una de las ramas de la música señaladas, tiene su temática y requiere de gran especialización. Por ejemplo, en la Composición Musical se puede hablar de estilos de escritura musical y de tipos de melodías, etc.

Hablando de manera general, la música se puede dividir en clásica, folklórica y popular. Pero existe lo que se llama géneros musicales de los que existe una diversidad. Se dice que puede haber unos 2,500 géneros musicales en el mundo, de los que rápidamente podemos mencionar como más cercanos a nosotros, los siguientes: balada pop, salsa, merengue, bolero, ranchero, rock, jazz, tango, bachata, vallenato, música clásica, reguetón, etc.

Debe señalarse como género musical también, la música electrónica producida mediante instrumentos electrónicos, computadoras y software de audio y que con la inteligencia artificial cobra una relevancia especial.

De la música clásica todos hemos escuchado en forma presencial o por los medios de comunicación las orquestas, los coros, los grupos de ópera, etc. que interpretan obras de los grandes maestros como Beethoven, Bach, Mozart, Chopin, etc.

La música folklórica o tradicional refleja de alguna manera la identidad, costumbres y valores de un pueblo. En El Salvador la relativamente poca música de este tipo, se acompaña de pitos, tambores y algo de marimba. Y se ejecuta con algunas danzas y cantos.

Para cerrar este apartado, debe señalarse que muchas canciones y música de diverso tipo, ha sido ejecutada sin que la misma haya sido escrita con notación musical. Así se puede señalar, el caso de  canta autores que sin formación musical recibida en un conservatorio, fueron verdaderos genios que produjeron innumerables canciones. Baste señalar a los mexicanos tan conocidos y apreciados como: José Alfredo Jiménez, Juan Gabriel y Agustín Lara.  Lo mismo se puede decir de cantantes famosos que fueron o son grandes intérpretes de canciones populares como: Carlos Gardel, Mercedes Sosa, Carlos Santana, Vicente Fernández, Julio Iglesias, José Luis Rodríguez (El Puma).

MÚSICA SALVADOREÑA

La historia de la música escrita en el Salvador es muy rica, especialmente desde la creación de la República en 1841. Músicos, sobre todo extranjeros dirigieron y enseñaron en las escuelas de música y bandas marciales y regimentales, en los decenios siguientes, de donde surgieron músicos connotados, que no sólo ejecutaron música clásica y de banda, sino que también compusieron obras como valses, polcas, mazurcas y pasos dobles, marchas etc.

 (Ver   https://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%BAsica_de_El_Salvador )

De 1900 a 1920 continuó el auge de la música escrita como se lee en el sitio de internet anterior y que cito: “…valses, polcas, mazurcas, chotis, pasodobles y las marchas continuaron siendo muy populares en el territorio; de esos estilos el más destacado fue el vals, algunos ejemplos de este son: «Bajo el Almendro» de David Granadino, «Siempre Sufriendo» de Felipe Soto, «Lagrimas de amor» de José Napoleón Rodríguez, «Sueños a María» de Wenceslao Rodríguez, y «Ensueños» de Domingo Santos. Otros compositores de estos géneros son: Ciriaco de Jesús Alas (educador y compositor de temas escolares, como la pieza para violín y orquesta «Dichoso fui»), Rómulo Rodríguez (padre de Napoleón Rodríguez), Indalecio Hernández (de origen mexicano), Rafael Herrador (hijo de Rafael Olmedo), entre otros”. 

De 1930 a 1950 la Academia Nacional de Música que después se llamaría Conservatorio Nacional, fueron vivero de distinguidos músicos compositores; pero la formación en composición musical escrita parece haber decaído con la supresión de dicho centro y la creación del Bachillerato en Artes ocurrida en 1969 y suprimido en 1979. En la actualidad el Centro Nacional de Artes (CENAR) ofrece varias especialidades en artes y formación musical, pero creo que no se enseña la composición musical.

Debe señalarse que existen en El Salvador, algunas academias privadas en las que se atiende la formación musical en áreas como canto y ejecución instrumental.

En cuanto a la ejecución de música académica sólo existen en la actualidad, en El Salvador, la Orquesta Sinfónica de El Salvador, la Orquesta Filarmónica de El Salvador y la Orquesta  Sinfónica Juvenil. Y a nivel coral  existió desde 1950, la Sociedad Coral Salvadoreña que después se convertiría en el Coro Nacional de El Salvador. A nivel privado, hubo algunos coros importantes, como el del Seminario San José de la Montaña y de algunas escuelas normales.

Merece la pena mencionar también, las Bandas Regimentales tan importantes históricamente y que aún subsisten en las diferentes guarniciones militares.

En cuanto a música tradicional debe mencionarse, la de marimba que casi ha desaparecido y que fue tan importante desde 1913 con su apogeo en 1920, en la que destacaron excelentes músicos como Paquito Palaviccini y Lito Barrientos, por señalar algunos.

Debe mencionarse en cuanto a música tradicional contemporánea, el aporte de Pancho Lara que escribió unas doscientas canciones, y que aunque un tanto sencillas, son un verdadero patrimonio nacional. Es el caso de esa canción que viene a ser como el segundo himno nacional, “El Carbonero”.

Música Popular

Gran parte de la música creada en El Salvador es de tipo popular que consiste en géneros que llegan al público de forma masiva como las cumbias, las canciones rancheras, los boleros, etc. Me atrevo a decir que la mayor parte de esta música ha sido creada por autores sin mayor formación musical escrita, lo que tampoco quita su mérito y capacidad. Aunque ha habido músicos compositores muy distinguidos en este género como: Luis Alonso Polío que hizo canciones y arreglos musicales para orquesta y marimba; Paquito Palaviccini que escribió entre varias, las canciones “Adentro Cojutepeque” y “San Miguel en Carnaval”; y Lito Barrientos que escribió “Son Guanaco” entre otras.

Sería largo enumerar tantos autores salvadoreños que sin una formación en música académica y escrita en notación musical han producido e interpretado cantidad de música popular creada en El Salvador. Todos ellos han contribuido enormemente al desarrollo musical, especialmente en la época contemporánea.

Por lo anterior, no podemos menos que decir: ¡Qué viva la música!.

Ramiro Velasco, 2 de octubre de 2026.

 



 


HABLEMOS DE SOLFEO Y DE CANTO

 

HABLEMOS DE SOLFEO Y DE CANTO

PRIMERA PARTE

Introducción

A los que hablamos y escribimos de varios temas nos llaman despectivamente todólogos u opinólogos. Pues diré que el mérito de los todólogos es que comparten con los demás lo que medio saben, mientras que la mayor parte de los especialistas se guardan para sí sus conocimientos y experiencias.

 Ante la duda, si tenemos alguna solvencia para escribir sobre el tema, tengo que confesar que desde que tenía 9 años, me tocó aprender un poco de solfeo con Monseñor Agapito Martínez. Eso sucedió en el seminario menor de Santa Ana allá por los años de mil novecientos cincuenta. (Ya estamos ancianos). Les dejo mi historia.

Monseñor Agapito, era el rector de aquel centro educativo. Era español de pura cepa, nacido en Castilla La Vieja. Tenía una formación completa e integral como sacerdote y además dominaba el solfeo; hablaba y escribía latín perfectamente y tenía una cultura general envidiable.

Con las revueltas políticas, Agapito Martínez llegó a México como presbítero, en la segunda década del siglo XX. Al poco tiempo fue expulsado de aquella República durante la Revolución Mexicana que atacó ferozmente a la Iglesia Católica. Posteriormente llegó a Santa Ana, El Salvador donde fue acogido por la Curia y comenzó a trabajar como sacerdote. Al conocer su vasta formación y carisma, fue nombrado Vicario General de la Diócesis, cargo que ostentó por muchos años. (Debo decir que en aquella época la correspondencia oficial entre el Vaticano y la Curia Diocesana de Santa Ana se hacía en latín y el principal sacerdote encargado de recibir y traducir los documentos era Agapito Martínez).

En 1954. Monseñor Agapito fue nombrado director del Pre seminario de Santa Ana. Con Monseñor Agapito, aprendimos algo de solfeo en aquel centro educativo, utilizando el método de Hilarión Eslava. La hora de solfeo era después de cena. Él nos enseñaba las lecciones de manera personalizada, pues el nivel de aprendizaje dependía de la capacidad de cada niño o jovencito. El Método Eslava sólo tenía 58 lecciones, pero las ultimas 10, tenían un nivel de dificultad muy elevado. Al terminar dicho método, un estudiante podía leer y cantar casi cualquier canto escrito en aquel idioma propio de los cantores pertenecientes a un buen coro o con una formación musical aceptable. Ya desde la lección 50, la cosa no era fácil, pues aparecían en las lecciones, cantidad de signos musicales, además del aire musical a seguir, tresillos, sostenidos, bemoles, síncopas, seisillos, etc. Y en las últimas lecciones, ya no aparecían las notas redondas o blancas, sino negras, corcheas y semicorcheas o doble corcheas.

El lector comprenderá que las notas fusas o semifusas por lo general no se cantan, pues deben ser ejecutadas con tanta rapidez que no son aplicables para la voz humana, por lo que se utilizan generalmente para ser ejecutadas en un instrumento musical.

Pues volviendo al Seminario, ¿se imaginan la bulla de unos veinte niños y jovencitos cantando las lecciones en los corredores de aquella casona? Por lo general, cada grupo estaba conformado por dos o tres alumnos para aprender y cantar cada lección; y en su momento, había que cantarla ante Monseñor que podía darla por aprendida y autorizaba a seguir con la siguiente.

Yo creo que los alumnos más avanzados del grupo llegamos interpretando hasta como la lección 40, lo que implicaba un elevado nivel de dificultad; pero eso ya nos autorizaba para leer o cantar casi cualquier partitura de canto.

Lamentablemente, pasados unos tres años, Monseñor Agapito dejó de ser el director de aquel centro y las clases de solfeo se terminaron…

Años más tarde, en el seminario menor de Santa Ana ubicado en la misma casa del Obispo Monseñor Benjamín Barrera y Reyes, aquellos frutos del solfeo contribuyeron a que un seminarista del nivel de bachillerato fuera el director del coro y los alumnos más antiguos leyéramos con alguna facilidad las partituras.  Y no sólo eso, al menos los miembros del grupo más avanzado, además de la notación musical moderna, aprendimos a cantar y leer las partituras de muchos cantos y misas clásicas como la de Perosi, Haller y otras; pero también a leer y cantar con facilidad el canto gregoriano que resonaba en la catedral de Santa Ana, en los días de fiesta religiosa.

En el seminario había dos pianos a la disposición de los alumnos, pero lamentablemente nunca tuvimos un profesor que nos enseñara a tocar aquel instrumento. Los alumnos más destacados como pianistas lo lograron casi como autodidactas, y algo aprendimos algunos, mirando y escuchando a los más avanzados.

Saber algo de solfeo nos permitió formar parte del coro en el Seminario Mayor San José de la Montaña donde Víctor Zelada mi compañero de internado en Santa Ana llegó a ser director del coro y en mi caso, me tocó algún tiempo enseñar al grupo de tenores segundos las piezas musicales, misas corales, etc.

Puedo decir, que aprendí a tocar algunos cantos muy sencillos en el piano y de valorudo hasta toqué muchas veces el armonio en la iglesia, siendo seminarista mayor.

Bueno, y a qué viene toda esa historia. La respuesta es que para escribir de la música se requiere de alguna formación básica y eso trataré de hacer en un próximo artículo que les compartiré muy pronto.

Ramiro Velasco, 29 de septiembre de 2026.   

 




miércoles, 23 de septiembre de 2026

 

CUMPLEAÑOS DEL BLOG DE RAMIRO VELASCO

Estimados amigos y estimadas amigas:

Hace 20 años en 2026, inicié la aventura de crear un blog.

Leí los pasos de cómo crear el blog en Google. Y yo mismo lo creé, con mis pocos conocimientos de internet. Y apareció el blog con la siguiente dirección:

https://www.blogger.com/blog/stats/week/4460701582585828834

A la fecha, en números redondos puedo decir, que he colocado mis propios escritos en un promedio mensual de 3 por mes del 2006 al 2020. En los últimos 6 años mis escritos no han sido constantes. Pero estamos hablando en total de unos 500 escritos, algunos de varias páginas.

¿Se imaginan la cantidad de libros que eso significa? Muchos libros

¿Y de qué temas se trata? Pues de muchos temas: de política, de filosofía, de historia, de religión, de sociología, de relaciones internacionales, de cultura salvadoreña, de educación, de música y de literatura, poniendo a disposición mi propios poemas… Además he colocado una gran cantidad de fotografías que yo mismo he tomado.

Uds pueden entrar y ver el índice de escritos por año y por mes al lado izquierdo de la página principal.

ESTADÍSTICAS

Por último, les dejo las estadísticas de visitas al día de hoy 23 de septiembre y que se pueden comprobar también en el mismo blog:

Total visitas desde el año 2006: 181,719

Páginas vistas hoy: 82

Páginas vistas ayer: 260

Páginas vistas este mes: 5,135

Páginas vistas en el último mes12,322

Fuente: Blogger Estadísticas.

 

Nota: ¿No creen que cuando llegue diciembre que se cumplirán exactamente los 20 años, deberíamos tomarnos un vinito y celebrar dicho acontecimiento? Yo creo que sí.

Saludos

 



domingo, 8 de marzo de 2026

EN EL DIÍA DE LA MUJER


EN EL  DÍA DE LA MUJER

En estos tiempos es tan difícil escribir sobre la mujer, pues el mundo es un tinglado de controversias y desacuerdos. Si les digo que son bellas y les coloco uno de mis poemas, algunas me tildarán de cursi y que veo a las mujeres como un objeto.

Si me uno a las críticas más actuales y me refiero a las mujeres en una sociedad machista en la que sigue predominando la dominación de los hombres en un ambiente todavía muy patriarcal, habrá muchas personas que apreciarán mis planteamientos; pero habrá muchas otras, que dirán que se trata de exageraciones y predominio de una visión ideologizada y sesgada de la realidad.

Bueno, entonces escribiré en forma sencilla para decir que he conocido mujeres que pueden ser humildes, pero que son tan luchadoras y que tienen una entrega sin límites para sacar adelante a sus hijos y a sus familias. Y que algunas de ellas, también entraron en nuestras vidas, sostuvieron el hogar y nos marcaron para siempre con su ejemplo de bondad y el logro de sus buenos propósitos.

Sin el talante de esas mujeres nuestro país sería menos vivible; habría más zozobra, más pobreza y menos esperanza. Y faltarían referentes para una sociedad más justa y llena de ilusiones por una vida mejor. Sin ellas, habría menos hogar, menos familia y menos patria.

Esas son nuestras mujeres, las salvadoreñas, todas llenas de coraje, de energía y de amor.

 

 






martes, 24 de febrero de 2026

ALGO SOBRE EL AMOR

 


LAS CANCIONES DE AMOR Y DESAMOR

Estamos en los últimos días del mes de febrero, mes dedicado al amor y a la amistad.

Últimamente, he estado colocando escritos míos de otros tiempos en Facebook y en mi blog y pareciera que ya no tenemos ánimos de escribir… Esta vez sacudo un poco la pereza intelectual y trataré de escribir algo, nada menos que sobre el amor.

Lo primero que se me ocurre, es señalar cuánto se ha escrito desde siempre sobre el amor, por poetas y por escritores en diversos ámbitos. Y en ese sentido, cómo no mencionar a los compositores de música, especialmente de géneros románticos como: boleros, baladas, bachatas, pop latino, canciones gruperas y por supuesto, de música ranchera, etc

Soy de los que sostengo, que los latinos e hispanos en general y más los que nacimos hace bastantes años, llevamos el sentimiento a flor de piel. Eso ha sido fruto de toda una cultura de afectividad que se le inculca a la persona desde su nacimiento con las canciones de cuna, las celebraciones de cumpleaños, del día de la madre, etc. Pero llegada a la adolescencia, la juventud y luego la edad adulta, con tanta canción de amor y desamor…

Nuestras radiodifusoras, pero también algunos canales de TV, han sido el medio principal para que nuestra gente guste de esa música y la demande, llamando en la hora de programas que muchas veces ocupan horas y días específicos con mucha audiencia.

El fenómeno del enamoramiento que expresan la mayor parte de las canciones de los géneros citados, puede llevar mucho de machismo es cierto, especialmente cuando tantas  de esas canciones expresan un sentimiento casi de pertenencia de la mujer  y hacen todo un escándalo, cuando no hay correspondencia o hay infidelidad.  En el caso de las rancheras, el pago de ese desamor termina siendo, las balas, la muerte o el suicidio…

Pero no todo es tan negativo, hay canciones bonitas desde mi punto de vista, aún en el género ranchero que expresan amor del bueno, como dirían los mexicanos. Las hay que son verdaderos poemas de amor, como algunas de José Alfredo Jiménez, uno de mis compositores preferidos. Esas canciones no hay duda que las hizo el autor, inspirado en un amor casi de entrega y casi de locura, como es el caso de: “Paloma querida”, “Qué bonito amor”, “Un mundo raro”, “Amanecí en tus brazos”…

Veamos como ejemplo, algo de las letras de algunas de esas canciones:

 Paloma Querida

“Por el día que llegaste a mi vida/paloma querida me puse a brindar,

y al sentirme un poquito tomado/pensando en tus labios me dio por cantar.

Me sentí superior a cualquiera/ y un puño de estrellas te quise bajar…”

O esta otra,

Qué bonito amor

“Qué bonito amor/ qué bonito cielo

qué bonita luna/ qué bonito sol.

Qué bonito amor;/yo lo quiero mucho/

porque siente todo, /lo que siento yo…”

Puedo decir también, que en otros casos, José Alfredo expresa la nostalgia y el lamento por el amor perdido, como en las siguientes canciones: “Ojalá que te vaya bonito”, “Si nos dejan”, “La media vuelta”. Veamos en detalle las frases de esas canciones:

Ojalá que te vaya bonito

Ojalá que te vaya bonito/ojalá que se acaben tus penas;

que te digan que yo ya no existo/ que conozcas personas más buenas.

Que te den lo que no pude darte/aunque yo te haya dado de todo

nunca más volveré a molestarte/te adoré, te perdí, ya ni modo…”

La media vuelta

“Yo quiero que te vayas por el mundo/ y quiero que conozcas mucha gente;

Yo quiero que te besen otros labios/ para que me compares hoy como siempre.

Si encuentras un amor que te comprenda/ y sientes que te quiere más que nadie

entonces yo daré la media vuelta/ y me iré con el sol cuando muera la tarde…”

De lo expuesto, podemos concluir que las canciones populares románticas han ayudado  a mantener el amor o el desamor, que son dos caras de la misma moneda; o dicho de otra forma, han servido para la  inspiración de los autores y cantantes, pero también para la vivencia de momentos felices o tristes en la vida de cada quien que las escucha.

Ojalá que quienes leen este escrito, estén pasando por los momentos bonitos, cuando el amor se mantiene encendido como una luz que nos ayuda a ser más felices.

¡Qué viva el amor!

 

 Ramiro Velasco, febrero de 2026.

 

 






domingo, 15 de febrero de 2026

¡ESOS CURAS! ( SEGUNDA PARTE)

 

¡ESOS CURAS!

SEGUNDA PARTE

En la primera parte de este escrito, se expuso el significado del término cura y la tergiversación que le han dado al mismo, especialmente los opositores de la Iglesia Católica; acá ese término, lo utilizamos como debe ser en su mejor sentido, demostrando el cuidado y esmero de los sacerdotes por atender las necesidades del prójimo y de su comunidad.


SACERDOTE JUAN MARIO RAMOS REYES

Nació el 15 de agosto de 1946 en el Cantón Paratao, jurisdicción de Ciudad Victoria, Departamento de Cabañas. Sus padres fueron: Cupertino Ramos y Victorina Reyes.

Después de realizar sus primeros años de escolaridad en Paratao, en 1956, entró al Seminario Menor de Guacotecti, Cabañas, dirigido por los sacerdotes somascos; y estudió el  Bachillerato en el Instituto Nacional de Sensuntepeque. Realizó sus votos como miembro de la Orden Somasca en 1965 y comenzó sus estudios superiores sacerdotales y realizó su profesión solemne en 1973. Fue ordenado sacerdote el 6 de abril de 1974 en la Iglesia de la Ceiba de Guadalupe. Ese mismo año comenzó su labor educativa en el Instituto Emiliani de San Salvador. De 1981 a 1983 desarrolló su labor sacerdotal en la Iglesia de El Calvario, San Salvador. En 1992, pasó a trabajar en el Instituto Emiliani Somascos de Guatemala y más tarde en el 2011 fue nombrado Superior de la Orden a nivel centroamericano radicado en Honduras. En la actualidad ejerce su misión en el Instituto Emiliani Somascos de Guatemala, junto al Director, el Hermano Somasco Víctor Manuel Guevara

Sus alumnos del instituto Emiliani Somascos de Guatemala, en un acto especial en el año 2013, expresaron sobre él entre otras cosas: -Para nosotros es un gran siervo de Dios comprometido con los pobres, a los que ha ofrendado tantos años de su vida. – Lo consideramos un gran amigo. – Una persona que se hace querer por su carisma. – Muy cercano al personal de trabajo. – Su sencillez y amabilidad nos ayuda a acercarnos más….

Creo que lo expresado por los estudiantes refleja perfectamente la personalidad y entrega del padre Mario a su misión. Él no es un sacerdote de sacristía, es un apóstol del evangelio cristiano que se refleja mayormente en su cercanía y trabajo por la gente y sobre todo por los más pobres y necesitados. Es un hombre humilde, sincero y luchador por las causas justas.

Labor Social del padre Mario Ramos

Aparte de sus labores cotidianas en los centros de atención de la Comunidad Somasca, sus tareas de apoyo a la gente y el desarrollo de su labor social tuvo y ha tenido lugar principalmente en Sensuntepeque y Victoria.

No tengo a mano la fecha exacta cuando lo conocí, pero cuando él era seminarista lo encontramos con mi padre montado en su buena mula y llevando su sotana. Debió ser a mediados de mil novecientos sesenta. Entonces mi padre me explicó de quien se trataba: era de la familia Ramos Reyes. Su madre era pariente cercana de mi abuela Felipa Reyes.

Más tarde me lo encontré ya convertido en sacerdote. No ubico la fecha exacta, pero tuvo que ser durante aquellas labores en pro del desarrollo de nuestras comunidades cuando nos tocó participar semanalmente en programas de concientización en Radio Victoria, en tareas de atención a la población en el Centro de formación somasco de Guacotecti, en nuestras luchas contra la minería metálica en el Departamento de Cabañas, en foros públicos realizados en Sensuntepeque para conocer los planes de trabajo y lo realizado por las autoridades locales en favor de la gente y en otras  reuniones informales de carácter amistoso.

Cuando el Padre Mario visita los pueblos y cantones de Cabañas se le puede confundir con el ganadero más apuesto de la zona, con su ropa de trabajo, sus sandalias y su sombrero de campesino. Y es que su identificación con la gente es total hasta en su vestimenta. Pero ello no quita su incansable preocupación por la degradación del medio ambiente y por las necesidades de la gente como la educación, el acceso al agua potable y otras necesidades básicas. Periódicamente visita su cantón de origen, Paratao, y siempre se da su bañadita en el Río Gualquiquira a donde llegaba de niño y de jovencito a pescar, cuando las aguas de tal río eran más limpias y sanas.

Su lucha por el medio ambiente en su natal Victoria, se vió compensada por el éxito de un proyecto de reforestación que él dirigió y que hoy presenta un bonito panorama de arboleda y protección a pequeñas fuentes de agua.

Hace solamente unas semanas me uní a un pequeño grupo de excursionistas en un viaje organizado por él al Cantón Nombre de Dios, Caserío Providencia, para honrar la memoria del Sacerdote Juan Mendoza, al cumplirse un aniversario más de su fallecimiento.  Allí pude comprobar el cariño por el Padre Mario que demostraba la gente de la comunidad en los actos religiosos; pero más tarde en el momento de esparcimiento, sacó su guitarra y se unió al conjunto de música de cuerda como un músico más. La verdad es que no he visto un cura más cercano y comunicativo que éste al que yo cariñosamente, le llamo Mario, no sólo por la amistad, porque le llevo más años de edad; sino porque para él no existen las distinciones de tipo clerical.

Valga esta sencilla descripción para que quienes no le conocen se hagan una idea de otro sacerdote, parte de esos curas con que la gente se siente bien y que ha venido al mundo para hacer el bien a la gente, especialmente a las personas más necesitadas, siguiendo el ejemplo de San Jerónimo Emiliani.


NOTA: Las primeras fotografías muestran a un Padre Mario Ramos en sus viajes por Cabañas en las riberas del Río Lempa; y en las últimas 3, se muestra al Padre Mario en su último viaje a Providencia, Sensuntepeque, diciembre de 2025 y en las cercanías de Ciudad Victoria junto a un grupo de amigos acompañantes.





         









viernes, 13 de febrero de 2026

¡ ESOS CURAS!

 


¡ESOS CURAS!

PRIMERA PARTE

El vocablo cura, como veremos más adelante es muy significativo, pero tomó un cariz despectivo desde tiempos muy remotos, especialmente por los ataques de la masonería que aunque en sus principios doctrinales con que se presenta pudiera parecer como una institución noble, es irreconciliable con la doctrina católica. Por eso la Iglesia católica prohibió a sus fieles adherirse a las logias masónicas desde el siglo XVIII; castigó con la excomunión a quienes lo hicieran desde 1917; y no hace mucho tiempo, el Papa Francisco secundó tal penalización, estableciendo que quienes incumplan dicho mandato no pueden recibir la comunión. Y es que la masonería es considerada por la Iglesia como una sociedad secreta y anticlerical.

Les dejo un link a quienes quieran adentrarse en esa temática de contradicción entre la Iglesia Católica y la masonería.  https://www.youtube.com/watch?v=mQaf0C2WrpE&t=868s

A qué viene todo esto? A que  en El Salvador como en muchas partes del mundo, los masones atacaron de manera directa y algunas veces velada todo lo católico, especialmente a los sacerdotes, utilizando el término cura en una forma tan despectiva y despreciativa que aún subsiste en nuestros ambientes.

Mucho antes de los masones el ataque permanente contra la Iglesia y los curas provino también de las sectas protestantes desde la Reforma Protestante iniciada por Martín Lutero en el siglo XVI.  

Valga lo expuesto, para decir que la palabra cura viene del latín “curatio” o sea, que tiene el cuidado de los fieles y de sus almas; o dicho en salvadoreño, que atiende con esmero a sus fieles y les alienta a vivir su fe. Ese es el sentido del refrán español que dice: “hay males que si el cura no los cura, son incurables”.

Curas, como en otras profesiones los ha habido, unos buenos y otros no tan buenos. Y así como en la rama de medicina hay médicos de diverso tipo, por decir: generales, internistas, pediatras, cardiólogos, gastroenterólogos, reumatólogos… entre los curas, los hay que son: teólogos, filósofos, escrituristas, doctores en derecho canónico, etc. Y otros la mayoría, con un carácter más pastoral dedicado a cuidar de sus ovejas, como lo pedía el Papa Francisco. Pero también los hay especialmente dentro de los jesuitas, con especialidades en profesiones liberales como la ingeniería, la economía, la política, etc.

Pero el centro de este artículo, no es tratar de los curas como tales, ni de su labor pastoral propiamente dicha. Quiero destacar acá desde otra perspectiva, la entrega de algunos sacerdotes salvadoreños en su labor social, humanitaria en pro del desarrollo de sus comunidades. Y para el caso, me referiré a dos sacerdotes, amigos y de paso casi familiares, originarios del Departamento de Cabañas. Se trata del sensuntepecano Juan José Mendoza Bonilla y del originario del distrito de Ciudad Victoria, Juan Mario Ramos Reyes, conocido más como el Padre Mario Ramos.

SACERDOTE JUAN JOSÉ MENDOZA BONILLA

Nació el 19 de febrero de 1948, en el Cantón Nombre de Dios, Sensuntepeque, Departamento de Cabañas. Sus padres fueron: Tereso de Jesús Mendoza y Mélida Bonilla. Realizó parte de sus estudios de Educación Primaria en Sensuntepeque, más adelante, entró al Seminario dirigido por los sacerdotes Misioneros  Paulinos en Guatemala, donde estudió sus años de filosofía y los primeros años de Teología que continuó en Los Estados Unidos de América. Fue ordenado sacerdote en la catedral de San Pedro Sula, Honduras en 1981, nombrado Párroco de la Parroquia San Jacinto de San Salvador en 1985 y ostentó otros cargos dentro de la misma Congregación. Más tarde, desarrolló su labor pastoral en Alegría, Departamento de Usulután y en Laguna Seca, Chalatenango.

A partir de 1989, además de atender sus tareas pastorales, el Padre Juan, se entregó de lleno a participar en los medios de comunicación como YSUCA, YSAX y Radio Vicentina que él fundó transmitiendo mensajes religiosos, pero también históricos y sociales.

Fue el 12 de julio de 1992, cuando lo conocí en una reunión en Sensuntepeque en casa de mi padre Gerardo Velasco sugerida por Monseñor Benjamín Barrera y Reyes y que presidió el entonces sacerdote Clemente Barrera Rivas y a la que fueron invitados, las autoridades  departamentales (alcalde municipal de Sensuntepeque Ricardo Chávez, el Diputado Enrique Amaya Rosa, el Comandante del Destacamento Militar) y líderes de los cantones San Marcos y Nombre de Dios. El propósito de aquella reunión era animar el compromiso de seguir trabajando conjuntamente por el desarrollo de aquellos cantones.

A partir de entonces, el Padre Juan junto a nosotros, nos propusimos coordinar esfuerzos por llevar adelante la apertura de una carretera de montaña desde el Cantón Chunte, Sensuntepeque hacia los cantones citados, hasta esa fecha totalmente incomunicados; construir escuelas, llevar la luz eléctrica y otras obras de mejoramiento.

Fui testigo de visitas y reuniones con las autoridades locales en las que el padre Juan Mendoza desarrolló un liderazgo muy especial que contribuyó al desarrollo especialmente del Cantón Nombre de Dios en cuanto al desarrollo de tales obras.

Además, el padre Juan, estuvo siempre pendiente del avance de las obras. En el caso de la carretera, varias veces celebró la misa justo hasta donde el tractor había abierto brecha junto a los campesinos a quienes animaba a seguir colaborando como testimonio de ayuda a la comunidad.

Una estrategia sencilla pero efectiva  fue la publicación de una hoja informativa que escribía el Padre Juan, en las que narraba lo realizado mensualmente, pero también exponía a las autoridades locales las actividades pendientes de ejecución. De estas actividades él hizo un resumen al final de su Libro “Mélida y Jesús Un amor en Nombre de Dios”.

Puedo dar testimonio que el Padre Juan que seguramente tenía una visión política de avanzada y no derecha, se entendía bien con las autoridades y nunca hirió las susceptibilidades de los políticos que en aquella época en la zona de Cabañas eran de derecha; al contrario, él atacaba los males del atraso y no a las personas; por eso era siempre respetado y atendido.

El Padre Juan falleció víctima del COVID-19, el 12 de diciembre de 2020.

La vida del Padre Juan Mendoza fue recopilada por Inés Ramírez, periodista y docente universitaria en El Escarabajo, en su artículo “La vida del Padre Juan Mendoza Bonilla, Un luchador social. Ver sitio: https://elescarabajo.com.sv/periodismo/semblanza/padre-juan-jose-mendoza-bonilla-un-luchador-social/  

 


NOTA: En las fotos aparecen de izquierda a derecha: los sacerdotes Rafael Orellana, Clemente Barrera, Juan Mendoza y Sebastián Martínez, en la celebración de los 90 años de edad de Monseñor Clemente Barrera, noviembre de 2015, Iglesia Santa Bárbara, Sensuntepeque.











 

 

 


miércoles, 14 de enero de 2026

RETRATO DEL PADRE RUTILIO GRANDE, COMO LO CONOCÍ

 

 

RUTIILIO GRANDE, EN EL MES DE SU BEATIFICACIÓN (22 de enero de 2022).

Retrato de Rutilio

Lo que escribí en el año 2013. (Texto incompleto)

Me atrevo a describir al sacerdote que conocí como Prefecto de Disciplina en el Seminario San José de la Montaña.

Era alto y con unas facciones achinadas como muchos de sus hermanos salvadoreños.

Mantenía su figura esbelta que le iba muy bien con su apellido “grande”. En los actos litúrgicos sobresalía por su estatura de entre la media de sus hermanos sacerdotes.

Su estilo para hablar era reposado y tranquilo, como cuidando que sus palabras no hiriesen a nadie.

Era un salvadoreño de verdad, nacido en uno de esos pueblos en los que sonaba la cuma o la guarizama para realizar los trabajos tan duros para nuestros campesinos.

Él utilizaba a menudo, las palabras del pueblo en las que encontraba la filosofía del diario vivir de la gente a quien amaba entrañablemente como el pastor ama a sus ovejas.

Era un hombre humilde y a pesar de su manifiesta inteligencia, prefería pasar inadvertido como la violeta que esconde sus flores más bellas.

Era de un pensamiento abierto, tal vez fruto de sus estudios en Louvaina, tildada por muchos como una universidad europea demasiado progresista.

Conmigo siempre fue muy amable en el trato y a lo mejor esa era la impresión que teníamos todos o al menos la mayoría de seminaristas, a mediados y finales de los años sesenta del siglo pasado.

y su alma parecía… (Hasta acá lo que escribí aquel año 2013)

Ahora, en enero de 2026, trece años después, continuo escribiendo:

Se intuía que el alma de aquel sacerdote jesuita, era como la del más inocente de los niños; pues en él no había engaño ni mentira.

Su espíritu sacerdotal era innovador, cimentado en los lineamientos del Vaticano Segundo y contrastaba con la línea tradicional de los obispos salvadoreños de la época, que en materia clerical seguían la doctrina del Concilio de Trento. A pesar de ello, los obispos que lo apreciaban sobremanera, vigilaban de cerca sus actuaciones al frente del Seminario San José de la Montaña, pues seguramente consideraban que podía llegar a convertirse en uno de ellos, ya que reunía tantas cualidades de sacerdote ejemplar.

Yo lo sentía muy cercano, pues siempre me trató con gran consideración, talvez por ser yo “sobrino del Tío” como él me decía en broma; se refería a Monseñor Benjamín Barrera y Reyes, Obispo de Santa Ana.

Por motivos especiales tuve que dejar el Seminario en 1969 y perdí contacto con él…

Y así pasaron los años, hasta que un día aciago de 1977, se consternó mi corazón cuando escuché la noticia de su martirio, mientras él regresaba de cumplir sus deberes pastorales.

Aunque la Iglesia Católica Salvadoreña lo venera como bienaventurado, para mí sigue siendo el amigo entrañable que conocí tan de cerca durante 4 años y del que puedo dar testimonio que ya en vida era un santo.

¡Padre Rutilio, amigo del alma, intercede ante Dios por nosotros y por todo el pueblo salvadoreño!