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Soy profesor universitario. Trabajo por el desarrollo de Cabañas, un departamento de El Salvador, muy bello, pero también donde hay mucha pobreza, especialmente en lo educativo y cultural. Soy planificador educativo y trabajé por muchos años como director y coordinador de proyectos sociales. Me considero una persona con una visión amplia que trata de valorar lo positivo de cada quien.

miércoles, 11 de mayo de 2011

MAYO MES DE LAS FLORES Y DE LOS RECUERDOS




FLOR DE MAYO EN EL SALVADOR 
(Fotografías de Ramiro Velasco)
  (Con un klick aumenta la imagen)

 


 

 


 

 

  


LAS FLORES DE MAYO EN EL DEPARTAMENTO DE CABAÑAS

La zona norte de El Salvador fue tradicionalmente una zona muy católica, debido a que muchas familias españolas se radicaron allá desde tiempos de la Colonia. Probablemente el asentamiento de las familias se dio mayormente al huir de San Vicente, a partir del Levantamiento del Indio Anastasio Aquino y sus tropas, que tuvo lugar en la zona de Los Nonualcos en el Departamento de La Paz y San Vicente, en 1833. Según contaban los abuelos, sólo en Sensuntepeque y sus alrededores, se establecieron unas cuarenta familias de blancos por aquella época.
Para los años 1950-1960, la celebración a la Virgen María en todo el mes de mayo era algo muy particular y todavía subsiste en algunos cantones. Mayo además de ser considerado el mes de las flores, era el mes de la Virgen.
La flor de mayo tenía también  otra connotación; se denominaba así, al reparto de los días del mes a cada una de las familias para celebrar a María. A mi familia, los Barrera, le tocaba el día 22 de mayo; una fecha difícil de olvidar que se fue heredando de los abuelos a los padres y de los padres a los hijos.
Desde el día anterior a la fecha asignada, había que ir a cortar las flores de mayo y depositarlas en canastos para no maltratarlas y poder rociarles agua para mantenerlas frescas.
Recuerdo haber ido una vez con algunos señores y mis hermanos mayores a cortar las flores por zonas áridas y barrancosas, pues el tipo de árbol de flor de mayo, crece mayormente allí. Había árboles de todo tamaño, algunos incrustados entre las rocas. Los había con flores blancas y otros con rojas. Los hombres que se subían al árbol, llevaban una vara y en ella, una cuchilla bien afilada. El gajo de flores quedaba prendido en la vara y de ahí era depositado en una bolsa de manta. Cuando la bolsa estaba llena, se bajaba con un lazo y las flores se colocaban en el canasto.
Celebrar la flor de mayo como ejercicio cristiano no dejaba también de tener un sentido de sana competencia entre las familias, pues todos se esmeraban porque su celebración fuera la mejor.
Llegada la noche anterior al día señalado, se llevaba a cabo la enhebrada. Se trataba de una velada alegre en la que no podía faltar el conjunto musical que realizaba una verdadera serenata con música de cuerdas e interpretación de canciones populares. En las casas se alumbraba con lámparas de alcohol, con velas o candiles.
La tarea de los asistentes adultos y de los jóvenes era enhebrar las flores en hilos largos como de unos tres metros, utilizando agujas para ensartar cada flor desde el tronco, hasta formar una especie de larga cortina.
Mientras se enhebraban las flores, los anfitriones de la casa llamaban por grupos a la mesa a todos los asistentes para degustar los tamales de gallina y el abundante pan colocado en la mesa. Entre el pan dulce había quesadillas, semitas, marquesotes o torta de pan. Entre las bebidas se servía café o chocolate. El ambiente era muy alegre entre los hombres, en cuyos pequeños grupos seguramente había algunas botellas de chaparro del fuerte, que se tomaba en forma un poco clandestina y sin mayores excesos, pues no se permitían desórdenes.
Como en la mayoría de enhebradas no faltaba la lluvia, la gente que se desplazaba a pié de regreso a su casa, tenía que llevar algo para protegerse y linternas para caminar por las veredas o caminos estrechos;  pero todo aquello formaba parte de una bonita y alegre tradición. En los días de luna, que eran escasos debido a las lluvias, la caminata era más alegre y agradable.
Al día siguiente de la enhebrada, la cita para el encuentro era en la capilla del Cantón. La familia encargada tenía que arreglar la iglesia desde temprano de la mañana. Además del aseo en el piso, se colocaban los hilos de flores formando cortinas de un lado a otro, en la nave central de la iglesia y por supuesto junto al altar de la virgen.
A media mañana se repicaban las campanas y reunida la comunidad se hacía el rosario cantado, acompañado de los músicos y la quema de abundante o limitada pólvora, dependiendo de la capacidad económica de la familia a cargo.
Al terminar el acto religioso, se recordaba a los asistentes la cita para la noche, en la siguiente enhebrada.
Para los que vivimos aquellas épocas, mayo era más que de lluvia y de flores; era el mes de la Virgen, de las enhebradas y de la alegría campesina. Ahora mayo es para nosotros, tal vez sólo un mes de gratos recuerdos.
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MORENA

Morena como la tierra
del Señorío de Cuzcatlán,
de los pipiles como Atonal
y  el Rey de los Nonualcos.

Morena, como el atol
de maíz negrito
bien cargado de  alguashte,
de chiles, de pimienta y de canela.

Morena, como el azúcar,
como la chicha y la panela
que da la caña
de nuestros valles.

Morena, como las tardes
tan misteriosas
cuando se esconde el sol
entre los cerros.

Morena, como las nubes
de las fieras tormentas
y de los vientos huracanados
en cada invierno.

Morena, como las cumbres
de nuestros montes
y como el hondo abismo
de los volcanes.  

Morena, como las rocas
que besa el mar
con tantas ansias,
en esa noches de luna nueva.

Morena, como princesa
cuando caminas con gran soltura,
mientras provocas
la mayor fuerza de los sentidos.

Morena, como  un hechizo
que colma el vaso
de los ensueños y de las ansias
de amor sin freno.


(Ramiro Velasco, mayo. 2011)
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ANTECEDENTES HISTÓRICOS DE LA POLÍTICA "CHUCA" SALVADOREÑA

El presente artículo es parte de dos breves entregas sobre la política salvadoreña escrito más en serio que en broma. La primera, y que se presenta a continuación, se remonta desde mediados hasta finales del siglo XIX; y la segunda, que hará referencia al siglo XX, será presentada en una próxima oportunidad.
La política como se sabe no es mala, como mucha gente cree, pues presupone de los agentes políticos acciones rectas y convenientes para la sociedad. Sin embargo, existe un comportamiento político totalmente incorrecto por parte de muchos políticos que debe ser recriminado por la ciudadanía.
En enero de 2009, medio en broma, medio en serio, acuñé un término nuevo que podría agregarse al marco conceptual de nuestra ciencia política criolla, fue el de Política Chuca (Política Sucia). (Ver Blog de Ramiro Velasco, febrero de 2009). 
Ese concepto que es mayormente aplicable a lo sucedido en El Salvador en los últimos treinta años, considero que tiene aplicación también para tiempos más remotos.
El concepto podría ser definido así por el diccionario: Política Chuca, Amer. Se dice de las personas que intervienen en los asuntos públicos de manera amañada y que irrespetan las leyes  o las acomodan a su conveniencia, para dar respuesta de manera prioritaria a sus intereses personales o de grupo.
Frente a la posible reacción de los letrados en materia política a este nuevo concepto, contestaría que no desconozco el contraargumento con el que tratarían de botar mi propuesta, al señalar que la política no se rige ni por la moral ni por la ética. Debo decir que el fundamento de mi definición considera que la política también tiene sus límites en el contexto social, como lo sostiene Silverio Sánchez en su obra “Los conflictos entre ética, moral y política: criterios para su negociación”. http://revistas.ucm.es/inf/11357991/articulos/CIYC0303110039A.PDF  El autor sostiene en su obra, que “El grado de inmoralidad de la política sólo puede conocerse por el quantum de leyes incumplidas… y que el Derecho y la Jurisprudencia son las formas positivas del ser moral de la política”. Lo anterior, presupone que la ley para ser establecida debe responder al bien común y a lo más adecuado y conveniente para la sociedad.
Entrando en materia, debo decir, que es bien conocido el hecho histórico de que buena parte de nuestros políticos han considerado su participación en la cosa pública como el arte de servirse con la mejor cuchara de los bienes del estado, utilizando las influencias o poder desde los cargos públicos y la característica muy salvadoreña de la “vivonada”, “vivianada” o “sinvergüenzada”, a costa del grueso de la población que paga los impuestos, que les elige y que sostiene todo el aparato del estado.
La política a través de la historia de El Salvador merece ser mayormente estudiada, aunque hay reseñas y estudios muy interesantes y bien documentados.
Nos remontaremos hasta mediados del siglo XIX, con el propósito de describir alguna acción importante de política chuca llevada a cabo por partidos políticos o grupos en el poder.
Como lo señala Sajid Alfredo Herrera en su estudio ¿Liberales contra conservadores? Las facciones políticas en El Salvador del siglo XIX,
“A lo largo de aquella centuria las facciones en El Salvador lograron constituirse como agrupaciones menos efímeras, pero cuya denominación “partidos”, distaba mucho de representar a los institutos que ahora conocemos con ese nombre”.
Los partidos conservadores más apegados al status quo, se caracterizaban entonces, por tener el apoyo de los grupos tradicionales y de la Iglesia Católica. Las facciones o partidos liberales eran apoyados por quienes compartían las ideas revolucionarias de la época en cuanto al liberalismo, el anticlericalismo y algunos avances democráticos.
Sólo para finales de aquel siglo, la competencia electoral corrió entre partidos más estructurados, al pretender una mejor administración del estado y debido a las exigencias del proceso modernizador requerido por las nacientes élites económicas que desde mediados del siglo, fueron constituyendo la oligarquía cafetalera.
De los gobernantes calificados como liberales en nuestro país, son más representativos: Gerardo Barrios que inició el proceso de transferencia de haciendas públicas para el cultivo de café (1859); Rafael Zaldivar (1880- 1885) que impulsó el laicismo de la enseñanza y la secularización de los cementerios; y Francisco Menéndez que encabezó la revolución liberal (1885) que fue plasmada en la constitución de 1886.
Tal vez el más grave pecado de los liberales, pero también de varios conservadores de la época, y que para nuestro análisis puede considerarse como “política chuca” fueron las acciones y la legislación amañada para la extinción de ejidos, que arrebató las tierras comunales a los indígenas (1881- 1896) con la pretensión de “llevar la República a la modernidad”.
De esta temática por suerte contamos con el aporte histórico valioso de varios estudios como: El Salvador, la tierra y el hombre de David Browning; Acumulación originaria y desarrollo del capitalismo en El Salvador de Rafael Menjívar; La economía de El Salvador en el siglo XIX de Héctor Lindo-Fuentes; Una República Agraria de Aldo Lauria-Santiago; y La tenencia de la tierra en El Salvador de Geraldina Portillo. Ver para una mayor profundización: Los grandes debates en la historiografía económica de El Salvador durante el siglo XX. Inédito de Ricardo Argueta, 2007, en el sitio http://afehc-historia-centroamericana.org/index.php?action=fi_aff&id=1407
En el proceso de extinción de ejidos participaron también políticos conservadores como el Licenciado Francisco Dueñas que fungió como Presidente de 1865 hasta 1871, y emitió una serie de edictos por los que se obligaba a los propietarios a legalizar sus propiedades y cercarlas en un tiempo perentorio a riesgo de perderlas. Los edictos puestos en las paredes de las alcaldías, tenían dedicatoria: llevaban la mala intención de despojar a los indígenas de sus ejidos y a los campesinos pobres, ambos grupos sociales en su gran mayoría no sabían leer y no tenían el dinero para escriturar sus parcelas.
El Presidente Dueñas quedó marcado por la historia por la “facilidad para acumular gran cantidad de tierras, principalmente nacionales, ejidales o comunales, con suelos apropiados para el cultivo de café, caña de azúcar y la  ganadería”. Se dice que agotó las reservas de alambre de púas para cercar lo que pudo. Por algo le bautizaron con el apodo de “Chico Cerca”, debido a la cantidad de tierras que mandó a cercar para su provecho, el de su familia y amigotes políticos. (Ver Arias Gómez,  Jorge, en el siguiente sitio)
El proceso para crear leyes injustas en tal sentido, fue impulsado por el Presidente Rafael Zaldívar que promovió la abolición de las tierras comunales en 1881. El Poder Legislativo emitió el primer decreto de extinción, el 14 de marzo de 1882.  http://www.flickr.com/photos/sinserencontrado/3527455238/sizes/l/in/photostream/   A partir de aquella fecha, se despojó a indígenas y campesinos ubicados en las zonas más ricas del país, de sus sagradas tierras, quienes para subsistir se vieron obligados a entregar su fuerza de trabajo por un pago miserable, en las nuevas fincas de café.
El tiro de gracia sobre la extinción de las tierras comunales lo dio la Asamblea Nacional,  el 24 de abril  de 1891, durante la Administración del Presidente General Carlos Ezeta. (Ver decreto en el siguiente sitio) http://www.flickr.com/photos/sinserencontrado/3526644659/sizes/l/in/photostream/
A partir de 1898, con la llegada al poder del General Tomás Regalado, la Presidencia de la República va a quedar en manos de los terratenientes cafetaleros.
¿Qué mejor ejemplo de “política chuca” por parte de los políticos de la época, que la decisión de eliminar los ejidos y tierras comunales, que eran el patrimonio ancestral de los indígenas y de los campesinos que habían adquirido sus parcelas desde la época de la Colonia?. Debido a tal maniobra política de despojo, los gobernantes y políticos de turno, respondieron a sus propios intereses y a los intereses de clase, de forma antiética e inhumana.
Lo más repudiable de esta historia es que del manejo político inadecuado para fomentar el cultivo del café a costa de los pobres, surgieron las familias de los nuevos oligarcas criollos a los que se les unió una buena cantidad de inmigrantes europeos (1869-1872) que llegaron a invertir sus capitales para convertirse también en familias pudientes y llegar a ser la clase dominante salvadoreña del siglo XX.
Este tema, continuará en la próxima entrega.

POR FAVOR, CONTESTE LA PREGUNTA QUE SE FORMULA A CONTINUACIÓN. SU OPINIÓN ES MUY IMPORTANTE. GRACIAS.