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Soy profesor universitario. Trabajo por el desarrollo de Cabañas, un departamento de El Salvador, muy bello, pero también donde hay mucha pobreza, especialmente en lo educativo y cultural. Soy planificador educativo y trabajé por muchos años como director y coordinador de proyectos sociales. Me considero una persona con una visión amplia que trata de valorar lo positivo de cada quien.

martes, 8 de abril de 2008

ESE MUNDILLO DE LA POLÍTICA...



Ciudad Victoria entre cerros de Cabañas
(Con doble click aumenta el tamaño)
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A UN AMIGO

Querido Abril,
llegaste hoy, como siempre,
cargado de mangos, jocotes,
sandías y melones…

Junto a ti, viven sus últimos días,
las chicharras
o mejor dicho los “chicharros”,
que con sus melodías melancólicas
de oboes y cornos,
hacen eco a los cánticos tristes
de la semana santa.

Contigo vuelven a la palestra
los incansables chontes,
que con sus gorjeos
ejecutados a duo,
y con sus lentas pero precisas fugas,
claman incesantes
porque llegue la lluvia.

Tú eres el último refugio
de una inmensa manada de aves
entre patos y pichiches,
venidos del norte en octubre.
Esos inocentes turistas, disfrutan
de la humedad y tibieza
de nuestras lagunas, ríos, montañas
y bosques salados,
que los entendidos consideran
parte del corredor biológico
mesoamericano.

Pero también llegan contigo,
grandes bandadas
de palomas ala blanca y de tórtolas
que invaden hambrientas,
los secos maicillales
de nuestra zona norte.

Tú congregas a la gente
en los balnearios y playas,
asegurando a los blancos y trigueños,
una piel más bronceada,
gracias al inclemente sol
que se desborda incontenible;
y que en otras latitudes
durante el invierno,
añoran tanto los extranjeros.

Amigo, abril,
quédate tranquilo;
alarga tus días con nosotros;
tú sabes perfectamente,
que siempre serás bienvenido.

José Ramiro Velasco
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ALGUNAS PREGUNTAS Y RESPUESTAS SOBRE POLÍTICA

Entrevista a José Ramiro Velasco, hecha por el Corresponsal Serafín Valiente, del Periódico Virtual “El Cometa”. 5 de abril de 2008.

¿Señor Velasco, considera, que los posicionamientos políticos son tomados en serio en El Salvador, por los candidatos y funcionarios de elección popular?.
Me atrevería a decir, que el grueso de candidatos propuestos por los partidos políticos y que pasan a ser funcionarios electos, tienen poca formación política. Entran a ese mundillo de la política, generalmente “para ver como se componen”. No muestran una verdadera vocación de servicio como en otras profesiones u ocupaciones. Estas personas, se van haciendo en el camino y tratan de imitar más bien a dirigentes que en la mayoría de partidos han “tenido éxito”, es decir han aprendido a vivir de la política, sin esmerarse en responder de manera seria y responsable a los ciudadanos que les brindan su apoyo con el voto.
A los políticos añejos, especialistas en mantenerse a toda costa en ese ambiente por todos los medios, pareciera que poco les importa saber a fondo de la política como ciencia. Y menos de ésta y su estrecha relación con la ética, aunque saben que las decisiones políticas tienen una incidencia directa en la vida de la gente. Los ejemplos están a la vista; basta con analizar la lista de diputados, alcaldes y miembros de los concejos municipales de los partidos en El Salvador.

¿Considera que los temas de la política son asimilados por la población salvadoreña?
Lo que constato en el ambiente, es que hoy existen muchos programas televisivos y radiales en los que se analizan acontecimientos y hechos políticos.
El Salvador ha avanzado mucho en cuanto a información política. Sin embargo, la preocupación de fondo debiera ser, hasta qué punto nuestra población está preparada para no confundirse con discursos o declaraciones de los políticos, que muchas veces plantean medias verdades o medias mentiras.
Es decir, que las discusiones de los dirigentes de partidos adolecen, en la mayoría de casos, de sesgos ideológicos deformadores de la realidad. Y esas deformaciones de lo que pasa en la realidad por acción de los políticos, no son captadas o asimiladas por el grueso de la población salvadoreña, que en promedio tiene 5 grados de educación.
Veo y oigo frecuentes programas de opinión con líderes de determinados partidos, en los que los entrevistados dan muchos rodeos para exponer sus verdaderos puntos de vista y obvian las razones técnicas, científicas o éticas que sustentan una determinada posición.
Se sabe que en muchos casos existen razones diversas para aprobar leyes en la Asamblea Legislativa, que la población ni sospecha. Muchos decretos obedecen en buena medida, a componendas o arreglos debajo de la mesa. Un ejemplo claro fue lo que un legendario líder del Partido de Conciliación Nacional (PCN) expresó en el proceso de ratificación del T.L.C con los Estados Unidos de América, dijo: “que él no había leído el tratado (unas 1000 páginas) pero que daba la vida por su ratificación”…

¿Y cómo ve la asimilación de los fenómenos políticos por parte de la población con mayor educación, incluyendo a los profesionales?
Debo decir para comenzar, que el tema de la política y de la educación ciudadana en su verdadera dimensión, es obviado en el currículum de la educación básica, media y superior salvadoreña.
De unas treinta universidades que existen en El Salvador, creo que sólo una, tiene estudios de diplomado y maestría en ciencias políticas, y hasta donde entiendo, en ninguna hay por ahora, una licenciatura en ciencias políticas.
En muy pocas universidades existen carreras como Periodismo o Relaciones Internacionales, que se sabe conllevan un buen componente de asignaturas o cursos de política. En el resto de universidades, la política pareciera ser mala palabra. Y por lo tanto, egresan grandes contingentes de profesionales en ingeniería, arquitectura, contaduría pública, etc. con cero base política.
Debo afirmar, aunque parezca un tanto grosero, que muchos profesionales, si no la gran mayoría, son bastante analfabetos en materia de política y se escudan en decir que ellos no se meten en esas cosas de manejo tan sucio. No caen en la cuenta que de esa manera dejan la puerta abierta a los aprovechados que no son políticos, sino más bien “politiqueros”, que toman decisiones sobre la cosa pública y que han visto en ese campo, la manera de enriquecerse y obtener privilegios que de otra manera no hubieran logrado.
Por otra parte, existe un reto para los politólogos o entendidos en la ciencia política y es llevar a cabo lo que hizo San Jerónimo con la Biblia: editar su Vulgata. Es decir se necesita una versión de la política y de sus planteamientos científicos que sea entendible para la gran mayoría del pueblo. Aunque debo reconocer en ese sentido, el gran aporte que hacen algunos periodistas, especialmente en los medios televisivos y radiales, y el papel importante que tienen hoy día, muchos sitios en la internet.

¿Cómo explicar esa distinción entre izquierdas y derechas políticas?
Bueno, esa distinción desde el punto de vista de la lógica o de la metafísica, tiene su razón de ser. Se trata para hablar en términos sencillos, de una distinción de algo que existe y que como todo ser o ente, tiene su oponente. Por ejemplo a lo blanco se opone lo negro, al día la noche. Igual sucede en política. Al posicionamiento del partido político A, se le puede encontrar un oponente, el Partido B, que en un momento dado puede ser su contrario. Digo que en un momento dado, pues no existe una contradicción permanente, ni total entre los partidos, ya que en muchos casos, en la agenda o en varios de los objetivos que se proponen, existen siempre aspectos que les son comunes. Y cuando surgen aspectos como el caso del aumento de los salarios a los diputados, están más cerca de lo que parecen. Otro ejemplo en el que están muy de cuerdo, es en el de imponer condiciones onerosas en el Tribunal Supremo Electoral para que no se pueda constituir un nuevo partido político, con el fin de evitar la competencia.
Temas programáticos en los que parece no hay mayor contradicción al menos en términos generales son por ejemplo, la búsqueda de mayor seguridad, mayor bienestar para la gente, mayor democratización, erradicación de la pobreza, etc.
Las contradicciones entre el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) y Alianza Republicana Nacionalista (ARENA) se pueden entender en ese contexto, aunque sus partidarios digan lo contrario.
La oposición de fondo surge o se marca propiamente, en la lucha por el poder, como dicen los entendidos.

¿Cómo surge esa distinción entre izquierda y derecha?
Bueno, para eso hay que remontarse a la historia europea. En el régimen feudal de la Edad Media, no había oposición política al Papa y al rey, que ejercían el poder sin cortapisas.
En la edad moderna, aparece el régimen del absolutismo ilustrado, cuando la burguesía conforma un nuevo grupo social de poder económico y presiona al monarca por un mayor poder político, especialmente mediante leyes y cambios en el orden establecido. Es así como surge el estado, encargado de poner orden y de asegurar la convivencia; y más tarde se configura el gobierno, tal como lo habían propuesto Montesquieu y otros.
El hito de cambio más importante, lo constituye la Revolución Francesa. Es a partir de ese momento cuando se puede hablar de derecha y de izquierda. La primera, defendiendo al rey y a la Iglesia que ostentaban el poder político establecido; y la segunda, liquidando a la corona y luchando por la soberanía del pueblo.
Desde entonces, hablar de derecha es situarse frente al mantenimiento del status quo, o sea del orden establecido; y hablar de izquierda es plantear la opción de cambio a lo existente.

¿Se puede decir que la derecha aboga por los ricos y la izquierda por los pobres?
Tal como lo sostienen los entendidos, en las sociedades capitalistas, la derecha aboga de manera directa o indirecta por mantener los privilegios de los grupos de poder económico, en contraposición a la mayoría del pueblo. Mientras que la izquierda propondrá programas que beneficien las condiciones de vida de los ciudadanos, los derechos de los trabajadores y de grupos menos favorecidos.

¿En cuanto a la valoración del estado, cuál es la diferencia entre ambas?
Esta pregunta y su respuesta en el marco de la teoría son claves, para entender mejor una justa posición entre izquierda y derecha. Se sabe que ambas aceptan al “estado” como ente de poder supremo político al que están supeditados los individuos y las instituciones de una sociedad concreta. Este, posee el monopolio legítimo de la fuerza, algo que es aceptado por el grueso de la colectividad.
El estado, abarca tres grandes dimensiones: el sistema político, el régimen político y la sociedad civil. .- Cuando se habla de sistema político se consideran todas las interacciones entre gobernantes y gobernados en una sociedad determinada; o visto de otra manera, de instituciones gubernamentales y no gubernamentales.
El régimen político se refiere a: los partidos políticos, al sistema electoral y a las formas de gobierno.
La sociedad civil incluye los actores económicos y sociales, privados y civiles.- (Juan C. Portantiero, citado por Marcel Garabedian).
Y como lo explica muy bien Max Weber, la política viene a constituir los enfrentamientos entre los diferentes grupos sociales, económicos y políticos por obtener el poder.

¿Cuál es la posición de la derecha frente a lo público y lo privado?
La derecha, privilegia lo privado frente a lo público. En otras palabras, aceptan al “estado”, en sus funciones fundamentales como la seguridad, las leyes y otras actividades que ayuden a mantener el modelo de sociedad existente, y por supuesto que responda a los intereses del individuo y de los grupos dominantes en lo económico. Pero ese “estado”, como organización política, debe ser según ellos, lo más liviano posible. Incluso, consideran que los servicios de educación y salud debieran ser proporcionados por los privados.
Consideran que el “estado” no debe participar directamente en los procesos productivos, pues los privados son los competentes en ese campo. El “estado” en los aspectos económicos, debe ser sólo un facilitador para que los privados desarrollen su actividad productiva y sus transacciones.
Por otra parte, la derecha habla de igualdad de oportunidades para lo que se necesita un ambiente de libertad para el individuo. La derecha cree en la competencia, como método de lograr el éxito económico. En esa visión de competencia, la derecha abre sin limitaciones las puertas a la competencia internacional que se sabe, es dirigida por fuerzas económicas poderosas.
De allí que la natural base de apoyo para la derecha sea la clase dueña de los medios de producción y del capital, a nivel interno y externo de un país.

¿Cómo se plantea la posición de la izquierda ante lo público y lo privado?
Comienzo señalando rápidamente que el marxismo plantea al “estado” como el medio que utiliza la clase dominante para mantener su dominio en una sociedad determinada.
Sin embargo, una posición revisionista o social demócrata de la izquierda, sostiene que debido a las conquistas de la lucha popular, se puede hablar de un estado popular que no sea herramienta de las clases altas, sino de la gran mayoría del pueblo, mediante el sufragio general e igualitario.
En un sistema capitalista, la izquierda independientemente del tipo de régimen, da prioridad a lo público sobre lo privado. En lo económico, plantea la redistribución de la riqueza, bien buscando la igualdad económica o bien abogando por un reparto más justo de la riqueza que se genera por la actividad económica.
La izquierda cree en la solidaridad y equidad social. Por lo que es lógico que de los agentes que participan en el proceso productivo, los trabajadores sean su base principal; pero también los son, los desempleados y los más desprotegidos.

¿De lo expuesto, sobre la izquierda se puede deducir que los sectores trabajadores, campesinos marginados y buena parte de la población joven asalariada o hijos de asalariados, optan por los partidos de izquierda?


En realidad sería lógico esperar que los sectores poblacionales de trabajadores del campo y de la ciudad, incluyendo los empleados públicos, fueran la base de apoyo político y electoral de la izquierda. Pero eso no sucede principalmente en un país subdesarrollado como El Salvador, por factores como: la tradición, la educación, el avasallador bombardeo de los medios de comunicación, y en gran medida, la influencia de la Iglesia católica conservadora; y por buena parte de las llamadas iglesias denominadas evangélicas de origen norteamericano, que llegaron a América Latina a fines de los años setenta, como parte de una estrategia contrainsurgente.
Se sabe por otra parte, que la base de los partidos más conservadores como ARENA y el PCN, tienen su principal bastión de votantes en el área rural, probablemente entre los pequeños productores o propietarios agrícolas que no son propiamente asalariados.

¿Y qué decir de la juventud salvadoreña, considera que es más de izquierda o de derecha?
Comienzo por citar lo expresado en una entrevista reciente por Monseñor Gregorio Rosa Chávez. El dijo: “La juventud de hoy es de derecha, y eso choca porque uno identifica al joven con lo novedoso, la audacia, los ideales, y sin embargo tenemos una juventud que piensa, básicamente, como gente de derecha, de manera conservadora. Y la juventud no era así en los tiempos de Monseñor Romero, eran tiempos en los que toda América Latina estaba incendiada por un idealismo de protesta, y solo hay que escuchar las canciones que entonces surgieron. Y eso no tenemos hoy. Entonces, aquí hay un reto terrible”. (La Prensa Gráfica, 23 de marzo de 2008).
Estoy totalmente de acuerdo con Monseñor Rosa, la juventud de hoy parece estar en otro planeta, se ocupa más de lo que sucede con los artistas extranjeros, del mundo deportivo, de las modas, de las fiestas y de la “jodarria”. A los jóvenes se les ve como aletargados, son fruto de la post guerra. Consideran preferible no complicarse la vida y aceptar el estado de cosas.
Me atrevería a decir que la población estudiantil universitaria es bastante apática a la militancia política. Aún en la Universidad de El Salvador, donde los estudiantes provienen en su mayoría de hogares de clase pobre y media y que buscarían identificarse con la izquierda, pareciera que prefieren no militar activamente en política.

Muchos niegan que exista el centro político, ¿Ud qué piensa?
Me llama la atención las afirmaciones categóricas que hacen los políticos salvadoreños de izquierda más radical o de derecha muy conservadora, que afirman que el centro no existe. Lo explican a veces, recurriendo a la física que define al centro como un punto imaginario de aplicación de la fuerza y por lo tanto, que no existe en la realidad. Esa es una manera de negar algo que no quisieran que existiera, para mantener su predominio.
Habría que comprobar, si no existe entre los políticos los que mantengan una posición intermedia entre más mercado o menos mercado; entre más estado y menos estado; entre más regulación y menos regulación de la economía; entre mayor apoyo a la iniciativa individual o mayor apoyo a colectivos que participan en el proceso productivo; y entre mayor apoyo a los trabajadores y menor apoyo a los patronos o empresarios.
Existen opiniones de algunos entendidos que consideran que los partidos políticos de derecha y de izquierda, cada vez más asumen mayores posiciones de centro, para conquistar mayor cantidad de votos.
De alguna manera, también se considera también de centro, el grupo importante de votantes que también se denominan indecisos y que no se sienten representados por las posiciones de derecha y de izquierda. Ese segmento de voto indeciso, muchas veces define las elecciones.
Por lo tanto, en esas dimensiones, claro que existe un centro político.

¿Cuál sería la denominación política más cercana al Centro?
Existen dos corrientes que pudieran ser identificadas con lo que sería un Centro Político: la Social Democracia y la Democracia Cristiana.
Después de la Segunda Guerra Mundial, la Social Democracia transforma elementos del capitalismo dando lugar al “estado de bienestar” o sociedad de bienestar, e interviene en la política económica, en regulaciones del mercado y en legislaciones importantes en lo laboral.
Por estar frente a dos esquemas diferentes de pensamiento, los socialdemócratas son objeto de agudas críticas, por comunistas y socialistas de izquierda. Se les achaca que en las sociedades en que han gobernado, sigue avanzando el capitalismo salvaje que genera monopolios, concentra la riqueza y mantiene la desigualdad. Y por los de derecha o liberales, son acusados de fomentar las burocracias que representan una excesiva carga impositiva para los ciudadanos. Además, por parte del mundo religioso tradicional, se les acusa de permitir la homosexualidad y apoyar los métodos artificiales de anticoncepción. La Social Democracia como tal, no ha logrado cuajar en El Salvador.
En una línea parecida de pensamiento, está también la Democracia Cristiana que acepta la economía social de mercado y pone gran énfasis en la justicia social, como lo propone la doctrina social de la Iglesia. Esta línea de posicionamiento político, fue la que gobernó al país en la Administración del Presidente Napoleón Duarte. Sin embargo, aquella posición está bastante lejos de lo que es ahora el Partido Demócrata Cristiano salvadoreño.

Para terminar, ¿Puede indicar a que se refiere la Tercera Vía?
Se le atribuye ese término, al sociólogo Anthony Giddens quien soslayando el concepto de lucha de clases, toma de un modo ecléctico ciertos valores del capitalismo y del socialismo, con el supuesto propósito de superar a ambos modelos.Dos principios de la Tercera Vía son: a) no al poder sin la democracia; b) no a los derechos sin las obligaciones.
La tercera vía acepta el mercado, pero establece nuevas instituciones en la sociedad para controlarlo.
Ejemplos de estadistas de la Tercera Vía, son: Anthony Blair, como parte del Partido Laborista, que puso en práctica teorías terceristas que infructuosamente han pretendido humanizar al capitalismo. Así durante su gestión, se implantaron políticas que buscaban reformar el Estado de bienestar sin abolirlo; y de encontrar un balance entre la participación pública y la privada. Sin embargo, Blair que supuestamente defendía, como parte de la justicia social, la igualdad de oportunidades, en una de sus primeras medidas liquidó la gratuidad de la educación superior, lo que fue muy censurado.
También se puede mencionar al ex Presidente Norteamericano Bill Clinton, considerado otro "tercerista", que firmó en 1996, el Acta de Responsabilidad Personal mediante la cual se desligaba al gobierno federal de cualquier obligación hacia los ciudadanos de escasos recursos; recortó las partidas presupuestarias de carácter social y aumentó los gastos militares.