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Soy profesor universitario. Trabajo por el desarrollo de Cabañas, un departamento de El Salvador, muy bello, pero también donde hay mucha pobreza, especialmente en lo educativo y cultural. Soy planificador educativo y trabajé por muchos años como director y coordinador de proyectos sociales. Me considero una persona con una visión amplia que trata de valorar lo positivo de cada quien.

martes, 14 de septiembre de 2010

ACONTECIMIENTOS SALVADOREÑOS

MILPAS DE SEPTIEMBRE EN EL SALVADOR
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VALOREMOS EL PROCESO DE INDEPENDENCIA DE EL SALVADOR
Todos los países identifican una fecha para las celebraciones patrias o fiestas nacionales. Así, Francia festeja el 14 de julio, para conmemorar el Asalto a la Bastilla; Los Estados Unidos de América, el 4 de julio, día en que se firmó su independencia del Imperio Británico; República Popular de China, el 1 de octubre, fecha de su fundación como República, tras una larga guerra civil; Rusia, el 12 de junio cuando se celebra el Día de Rusia, al conmemorar el establecimiento de la Federación Rusa, en 1990. Mientras en los países mencionados, existe una clara conciencia en dedicar un día para celebrar a la nación, en el nuestro, en donde a veces somos más papistas que el Papa, algunos consideran que es inapropiada la celebración del 15 de septiembre. 
Entre los argumentos esbozados por los opositores, se arguye que no debemos celebrar esa fecha como fiesta de la Independencia, pues El Salvador nunca ha sido independiente y es más, se arguye que los llamados Próceres eran personas con intereses particulares, especialmente de tipo económico. 
En primer lugar les preguntaría a estos opositores, si han visto algún líder que no tenga intereses particulares. En segundo término, que para ser coherentes se deben analizar los hechos y actuaciones de los llamados próceres en el contexto histórico de la época. 
Siempre he considerado que existe un lastre en el conocimiento de nuestra historia, aspecto que queda pendiente y que no parece ser mayor objeto de atención por el Ministerio de Educación y la mayor parte de los educadores salvadoreños. 
Por lo que, aunque aparentemente pueda haber algo de razón en esas posiciones de oposición a las celebraciones patrias, las considero injustas e inapropiadas.
Es fácil estar en contra de todo, cuando no se valoran a fondo las luchas por la independencia, dirigidas en este caso por José Matías Delgado y otras personas ilustres, aunque éstos provinieran de hogares con algunas comodidades. 
Pero lo más importante, es que en aquel esfuerzo participó también el pueblo no sólo de San Salvador, sino de otros ayuntamientos o subdelegaciones que ahora corresponden a otros departamentos de El Salvador. 
Alcanzar la independencia formal de Centroamérica, fue un duro proceso, comenzando por las luchas en la Intendencia de San Salvador, en noviembre de 1811, cuando se dio lo que se denomina el Primer Grito de Independencia. 
http://es.wikibooks.org/wiki/Historia_de_El_Salvador/El_proceso_de_Independencia  Las capturas y encarcelamientos fueron cuantiosos y la mayor parte de aquellos próceres, mujeres y hombres quedaron tal vez para siempre, en el anonimato. 
Ver más datos del caso de Sensuntepeque, en: 
http://ramirovelasco.blogspot.com/2007_09_01_archive.html  

En el Segundo Levantamiento ocurrido en San Salvador y en otras Sub Delegaciones, en 1814, las acciones revolucionarias, especialmente en manifestaciones del pueblo fueron muy fuertes, lo que desató una gran represión por parte de las autoridades coloniales. 
Muchos de los revolucionarios sufrieron el encarcelamiento, la muerte y el destierro por muchos años. El mismo Matías Delgado fue objeto de ataques. 
Los que hoy conocemos como próceres, dieron una elevada cuota de sacrificio por el ideal libertario. 
La casa del Diputado Provincial Doctor y Sacerdote José Matías Delgado fue cateada; los hermanos Sacerdotes Nicolás, Vicente y Manuel Aguilar, Manuel José Arce y Juan Manuel Rodríguez, fueron encarcelados; José Santiago Celis, estrangulado en la cárcel; Domingo Antonio de Lara, desterrado; Pedro Pablo Castillo desterrado y muerto en la cárcel, etc. (Recomiendo leer el interesante estudio sobre la figura del Sacerdote José Matías Delgado, su designación como Obispo de San Salvador y su posterior excomunión de parte del Vaticano). Ver el escrito en:  

Recuérdese que en aquellos tiempos se reprimía sin compasión, sin tener en cuenta como ahora, el respeto a los derechos humanos. Recomiendo ver, la descripción detallada de los hechos sucedidos en el Segundo Grito de Independencia que ha recogido muy bien, el Profesor Carlos Evaristo Hernández, en su blog: 
http://socioelsalvador.blogspot.com/ 
Llegar a la firma del Acta, que proclamaba la Independencia de las Provincias de Centroamérica del dominio de la Corona Española, y que tuvo lugar en Guatemala, el 15 de septiembre, no fue algo sencillo. Fue una acción obligada, ante la presión y amenaza de grandes movilizaciones populares y de posibles luchas sangrientas que se trataron de evitar a toda costa por parte de las autoridades establecidas. En aquel acto histórico, tuvo una participación destacada el Sacerdote José Matías Delgado, insigne patriota salvadoreño. 
Al poco tiempo en 1822, se puso a prueba el proceso independentista contra las tropas del Imperio Mexicano, el 3 de marzo de 1822, cuando se libra en los Llanos del Espino, Ahuachapán, la primera batalla en defensa de la Primera Independencia de la que la Provincia de El Salvador salió victoriosa, y que fue conducida por el Coronel Manuel José Arce. El 31 de diciembre de 1823, otro gran Sacerdote y Doctor, José Simeón Cañas que repartió su herencia entre los menesterosos, propuso la abolición de la esclavitud, ante la Asamblea Constituyente de las Provincias Unidas de Centroamérica. 
Sólo por los hechos enumerados, los próceres y tantos hombres y mujeres en su mayoría anónimos, merecen todo nuestro respeto y reconocimiento. 
Ellos pusieron todo su heroísmo y sacrificio tras el objetivo libertario en el momento histórico que les tocó vivir. 
Es cierto que El Salvador necesita ahora una mayor independencia, como nación y como estado, pero eso no quita el mérito de quienes soñaron y lograron una patria libre del yugo de España y del Imperio de México. 
La lucha por la independencia de nuestra patria no termina con los grandes logros alcanzados por los patriotas del siglo XIX. Nos queda el reto inacabado a los verdaderos hijos de esta Patria, de luchar por minimizar cada día, la dependencia externa especialmente en el orden político y cultural. 
Las amenazas de intromisión en los asuntos internos de El Salvador están siempre latentes, sea que provengan de potencias desarrolladas, de potencias medianas o de otros estados, capitalistas o socialistas. 
Como país pobre y subdesarrollado, El Salvador debe hacer como nación y como pueblo sus propios esfuerzos para salir adelante y alcanzar la meta de convertirse en un estado soberano, y en ese camino es bienvenida la solidaridad de otros pueblos y naciones, pero con respeto a nuestra propia dignidad y a nuestra relativa autonomía.


AMOR DE SEPTIEMBRE 

Te quiero hoy como siempre, 
como el caminante a la veredita estrecha
que hace más corto su camino; 
y como la lechuza a la luna llena
cuando le canta sus penas. 

Te quiero tanto, como el tacuacín a sus crías; 
como el cusuco a su cueva; 
y a su elevado nido, la chiltota;
y como quiere la fuente al almendro,
al chilamate y a los árboles nativos
que le prodigan su sombra.

Eres como la montaña, 
en donde encuentran refugio todavía, 
el gavilán, el torogoz y la chara; 
y como el riachuelo escondido, 
tan querido por la ranas y por los grillos. 

Te necesito como el campesino, 
cuando va por los montes : 
alegre, con la matata al hombro, 
con su machete y su sombrero, 
y espera llegar a la humilde casa, 
para apagar la sed a guacaladas, 
con el agua fresca 
que brota de su cántaro de barro. 

Te quiero cuando apareces
como el sol por la mañanita, 
entre el murmullo del viento 
y el gorjeo de los pájaros;
y en esos días sombríos, 
cuando el paisaje se oculta, 
mientras cae la neblina… 

Te añoro en las tardes de septiembre
bajo los aguaceros, 
cuando el rancho más pobre,
puede convertirse en palacio; 
y en esas noches oscuras, 
cuando destellan los relámpagos, 
para iluminar más nuestras vidas. 


EL SALVADOR Y LA CRISIS ESTRUCTURAL

Los salvadoreños hemos visto pocos avances en materia política y económica en la historia reciente, a pesar de las esperanzas creadas por los Acuerdos de Paz de 1992. 
Los cantos de sirena de los gobiernos del Partido ARENA y de los grupos económicos detrás del poder político, no pudieron mostrar el crecimiento sostenido del que tanto se habló; y las condiciones de la gente empeoraron cuando los recursos nacionales y externos dedicados a la reconstrucción después del conflicto armado, se fueron acabando, a mediados de los años noventa. 
Aquellas ideas optimistas, de que El Salvador podía seguir el ejemplo de los Tigres Asiáticos, se fueron destiñendo frente a la triste realidad del descuido político manifiesto y de una mínima inversión en la agricultura e industria nacional y la apuesta de los gobiernos de turno y del capital, por desarrollar los sectores del comercio y los servicios. 
Como consecuencia de los lineamientos del Consenso de Washington se vendieron los más importantes activos del estado, se redujo a su mínima expresión el aparato estatal y decenas de miles de trabajadores fueron lanzados a las calles. 
Con el subterfugio de la dolarización y del TLC con los Estados Unidos, se crearon nuevas expectativas de reactivación económica que terminaron con la venta de la banca nacional y otras entidades financieras, lo que permitió niveles elevados de convertibilidad de los recursos disponibles en colones con beneficios netos para los dueños del capital, sin que el Estado percibiera los impuestos normales de toda transacción comercial.
Junto al hecho anterior, los capitalistas nacionales han venido dirigiendo sus inversiones hacia otros países, especialmente de Centro y Sur América. 
Con aquellos antecedentes, a partir del 2000, la economía vino en picada año con año, hasta estallar junto a la crisis mundial en una clara recesión económica. Diríase que la Crisis pasó desde hace mucho de ser coyuntural a ser estructural, y en ese caso lo que se denota es según los entendidos, que el modelo socioeconómico imperante se encuentra agotado y necesita ser trasformado. 
En el momento actual las expectativas de crecimiento de la economía en El Salvador, son las más bajas del Área Centromericana. Lo que de alguna manera ha sido atribuido por las autoridades nacionales y especialmente por los empresarios, al clima de inseguridad ocasionado por la delincuencia, cuando más bien fueron las condiciones de una baja constante en la economía, las que han sumido al país al borde de la desesperanza. 
Durante el Gobierno del Presidente Saca, El Salvador elevó sustantivamente sus niveles de endeudamiento público para hacerle frente a políticas populistas de incremento de subsidios que no podían ser sustentables, con el fin premeditado de mantener al partido gobernante por mucho años, en un comportamiento de tipo patrimonialista, es decir donde los gobernantes tienden a considerar como propios los bienes públicos. 
Sin embargo, el país pudo hacer frente a sus necesidades durante todo ese tiempo, gracias al aporte de las remesas familiares de los salvadoreños en el exterior, que en su mayoría es gente de escasos recursos. De tal manera que los pobres se han constituido en los principales salvadores de la economía, en un país donde la clase empresarial y dueños del capital no han hecho más que quejarse y manipular a los gobiernos para que responda a sus intereses. 
Frente a esa situación caótica, se asomó un poco de luz para el cambio, mediante las elecciones presidenciales del 2009. Sin embargo, las cosas habían llegado a tal estado, que el nuevo Gobierno apenas si ha dado señales de revertir la crisis, embarcando al país en una elevación sustantiva del endeudamiento externo. 
El pueblo sin embargo, sigue confiando en el nuevo Gobierno, especialmente en el Presidente Mauricio Funes, como lo demuestran todas las encuestas de opinión. 
El Presidente ha podido salir airoso de muchas cascarillas puestas por el Partido ARENA, por los grandes empresarios y aún por el Partido en el Gobierno, el FMLN. 
Sin embargo, existe en el ambiente mucha desilusión y desesperanza, pues no se ve por ninguna parte todavía, los miles de puestos de trabajo prometidos en la campaña electoral, la lucha decidida para desenmascarar la corrupción del pasado y una rigurosa política de austeridad. 
Sobre esto último, el Gobierno representado en los tres poderes del Estado, sigue comportándose como en los tiempos de las vacas gordas. Basta ver los viajes al extranjero con grandes comitivas, el uso de los vehículos nacionales todavía sin mayores restricciones, los elevados gastos de representación para los burócratas de arriba, etc.
Es posible que el pueblo le esté posibilitando al Presidente Funes, la última de las oportunidades para que junto a los otros Órganos del Estado, se retome el rumbo de la reactivación económica, de reformas políticas modernas, de respeto al estado de derecho y de seguridad ciudadana. 
La mayor parte del pueblo salvadoreño viene dando muestras de apoyo para un cambio de modelo económico sin que se modifique el sistema socio político establecido; pero ante la desesperanza, los pueblos se cansan y pueden dar lugar a un estallido social con consecuencias impredecibles. 
Sin embargo, un nuevo giro en la política económica que incentive la producción nacional y asocie los esfuerzos con nuevos mercados como Brasil, La Unión Europea y China Continental, pueden todavía mantener vivas las esperanzas del pueblo salvadoreño, hacia un futuro mejor en el corto y mediano plazo.

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