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Gracias por compartir mi blog. Espero que encuentren acá, alguna información de su interés.

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Soy profesor universitario. Trabajo por el desarrollo de Cabañas, un departamento de El Salvador, muy bello, pero también donde hay mucha pobreza, especialmente en lo educativo y cultural. Soy planificador educativo y trabajé por muchos años como director y coordinador de proyectos sociales. Me considero una persona con una visión amplia que trata de valorar lo positivo de cada quien.

domingo, 30 de noviembre de 2014

ADIÓS A NOVIEMBRE DE 2014


FLORES DE NUESTROS JARDINES
























LOS NUEVOS RICOS DE LA POLÍTICA

En otros escritos nos hemos referido a los políticos tradicionales salvadoreños que han hecho de la política su modus vivendi (su manera de vivir),  utilizando el trampolín de los partidos políticos para saltar a la escena nacional y en muchos casos para quedarse durante gran parte de su vida activa, mas con el interés de ganar buen dinero e influencia,  que con el afán de hacer un buen gobierno y servir al pueblo.
Y en otros casos, aunque hayan estado un período relativamente corto en un puesto, siguen montados en la rueda de caballitos, ocupando nuevos cargos gracias al apoyo incondicional del partido. De estos casos se pueden señalar nombres de personas que pasaron de ministros, vice ministros  o de presidentes de un ramo a otro,  gracias al apoyo incondicional de la partidocracia y no porque realmente fueran tan competentes.
Como esto ha sido frecuente en todos los partidos que tienen varios años de existencia, la primera pregunta que surge es: ¿cómo es que tales personas logran perpetuarse en los cargos, habiendo tanto militante con capacidad y méritos que vienen trabajando por años en la lucha partidaria?. La respuesta parece ser obvia, aquellos políticos de cuero duro y de cuchara larga, han logrado el poder suficiente para que la argolla dorada de la cúpula,  les considere también como “indispensables” si no es que ellos mismos son parte de la cúpula partidaria.
La siguiente pregunta es: ¿Y con base a qué criterio se les mantiene tal nivel de apoyo a estos políticos? Y la respuesta puede considerar varios elementos, entre los cuales los de mayor peso pueden ser: la contribución económica que dan al partido;  los méritos para manejar a su criterio el juego del premio, del castigo y del chantaje entre los militantes;  y sobre todo, su astucia para la negociación de prebendas en favor del partido, especialmente con el gobierno de turno y con personas de dinero que esperan a cambio, leyes o decisiones políticas que respondan a sus intereses particulares.
Con tantos años en el poder, los políticos de cuero duro y cuchara larga aumentan su convicción de que ellos son indispensables y a la vez caen en lo que ya Lord Acton en el siglo XIX escribió de manera sabia, que “el poder tiende a corromper y el poder absoluto corrompe absolutamente”. Eso explica también cómo personas que ya gobernaron y se aprovecharon de los dineros de la hacienda pública hagan todo lo posible por volver a la posición que tuvieron antes.
Muchos de los adultos que leen esta página, han conocido a varios políticos salvadoreños que comenzaron en la palestra pública con recursos limitados, formando parte de la clase baja o clase media de nuestra sociedad y que al terminar su mandato salieron adinerados y con gran influencia social. En todos los casos, tales políticos aparecieron vinculados a un partido político o a la élite económica que les proporcionó recursos para ganar una elección. Una vez en el cargo, siguieron la filosofía de la “bivonada” de la que en salvadoreño como hemos comentado en otros escritos, parte de aquel principio de aprovecharse al máximo para “componerse” a costa de los recursos del pueblo.
Y así aquellos que se movilizaban antes de haber estado en un alto cargo público en carros sencillos,  ahora lo hacen en lujosos vehículos valorados en varias decenas de miles de dólares; disponen de residencias suntuosas y de grandes propiedades; se volvieron empresarios exitosos; y llevan una vida opulenta.
Lo que contrasta con personas que lucharon toda su vida profesional en el ámbito público y llevan una vida ajustada por el alto costo de la vida y las crecientes necesidades que cubrir.
Políticos aprovechados los ha habido en los diversos partidos como el PDC, ARENA, PCN  y últimamente el FMLN. Se trata de personas que han ocupado u ocupan elevados cargos como presidentes de los Órganos de Estado, ministros, vice ministros, presidentes de entidades autónomas, diputados, alcaldes, etc.
En los últimos años y aún en días recientes, los medios de comunicación han dado cuenta de nombres de funcionarios de alto nivel con señalamientos muy concretos sobre enriquecimiento ilícito o actos de corrupción. Lamentablemente si los casos sucedieron hace diez años o más, la ley los ampara para no ser investigados y menos castigados pues ya prescribieron; además en su momento, las instancias de control y fiscalización del estado fueron incompetentes y muchas veces cómplices y no cumplieron con su cometido de sancionar a los culpables. Qué lamentable.
Es más, muchos de aquellos funcionarios, se escudan ahora en el argumento de que no han sido condenados ni vencidos en juicio y que por lo tanto,  son personas decentes e intachables.
Sin embargo, algo va cambiando en el ambiente salvadoreño,  especialmente a raíz de la vigencia de la Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública y a la creación del Tribunal de Ética Gubernamental. Así varios casos salen hoy a la luz pública para que la sociedad juzgue y para que los servidores públicos que utilicen su cargo para enriquecerse ilícitamente o para cometer actos de corrupción sean juzgados y sancionados por sus actuaciones.
Lejos queda la propuesta idealista de Platón que “deben gobernar los mejores hombres, los más capaces y virtuosos, aquellos que se han formado y han comprendido en
esencia que en el ejercicio del servicio reside el arte de gobernar y para realizarlo es necesario estar desprovistos de todo interés, codicia o vanagloria…”
Estamos frente a un año electoral y los ciudadanos tendremos la responsabilidad de elegir a diputados y miembros de Concejos Municipales. Ojalá que contribuyamos a elegir a los candidatos y candidatas que han dado muestras de probidad, de capacidad y de ética;  y a los nuevos por elegir sean mujeres u hombres,  que la población los seleccione si considera que son idóneos para los cargos y que pueden actuar con honradez y honorabilidad.









SI FUERA TROVADOR Y POETA

Si fuera trovador y poeta
te escribiría versos cada día
e inspirado por las musas
al compás de los arpegios,
te diría cositas bellas
de esas que llevo aquí adentro.

Y al despertar la mañana
al compás de mi guitarra
con música de bolero,
o como en el viejo romance,
te expresaría en mi canto
lo mucho que yo te quiero.

Y mientras abrazara el sol
con su luz el mediodía,
yo te echaría piropos
con palabras muy sinceras
de esas que nacen del alma
cuando se ama de veras.

Y ya caída la tarde,
se unirían a mis estrofas
las nubes y los celajes;
y en el gorjeo los pájaros,
dirían que allá en el cielo,
tu sigues siendo mi estrella.

Y si un día me faltaran
las letras y los acordes,
me bastará tu mirada
para expresarte de nuevo,
al ritmo de mis latidos
que nuestro amor es eterno.

Ramiro Velasco, noviembre de 2014








EL SENTIDO DE LA PATRIA DE ORIGEN O DE UNA NUEVA

Según el diccionario, patria es el lugar o la tierra en la que ha nacido una persona. Patria también se puede considerar el lugar o comunidad con la que una persona se siente vinculada o identificada por razones afectivas.
Lo más común en un país como El Salvador, es que las personas se desplacen de la tierra natal a otro lugar por necesidades urgentes como continuar los estudios, búsqueda de mejores oportunidades de trabajo, situación económica, etc. Por lo que emigrar ha sido la constante de la mayor parte de la población salvadoreña en la historia del Estado Salvadoreño.
En el lenguaje común y según la tradición popular se dice que hay un reconocimiento o apego natural de la persona con el “lugar en el que se enterró su ombligo”.  Y es que nuestros ancestros indígenas y nuestros campesinos ladinos enterraban el cordón umbilical que unía al recién nacido, en el patio de la casa, con la creencia que aquel hijo cuando fuera grande regresaría siempre al lugar de origen.
Cuántos de los que leen esta página estarán de acuerdo conmigo que lo natural es tener un bonito recuerdo y apego al lugar donde nacimos por más humilde que haya sido. Aunque también hay personas que por embuste se avergüenzan muchas veces del cantón o pueblo que les vio nacer. Estas personas vendrían a ser apátridas en sentido estricto del término griego.
El concepto de espacio geográfico asociado a los grupos humanos  se pierde a través de la historia hasta que es recogido en la legislación romana. Pero será hasta el siglo XVII y de manera más categórica  en 1648, con el Tratado de Westfalia que se da paso al reconocimiento de las organizaciones territoriales y poblacionales que son la base de lo que modernamente se conoce como Estado-Nación.
Y vinculado de alguna manera a este  último concepto, aparece la idea de patria no sólo referido al lugar donde se ha nacido, sino a veces a la provincia, país y reino al que se pertenece.
Pero volviendo al sentido básico de patria, el mismo se acrecienta sobre todo cuando la persona se encuentra lejos y tiene familiares que se han quedado habitando en la tierra natal. Entonces muchas veces la nostalgia invade y con ella reviven  los recuerdos y añoranzas  de la tierra querida.
La época navideña es propicia para recordar a la patria y sus tradiciones; de allí que en esta época se incremente la llegada de salvadoreños radicados en el exterior a pasar unos días con sus familiares o amigos.
Sin embargo, ante la distancia o el tiempo que separa a la persona de los lugares queridos, habrá que adoptar una segunda patria y con ella sus tradiciones y costumbres.
Ese el caso de muchos de nuestros hermanos lejanos que dejaron el terruño y se han radicado definitivamente en otro país. A ellos les tocará aceptar aquella nueva cultura y con el tiempo sentirse nacionales del país que les acoge.
Acaban de pasar las celebraciones del Día de la Brujas y del Día de Acción de Gracias en los Estados Unidos y pude darme cuenta que muchos amigos salvadoreños que residen en aquel país, según lo manifestaron en el Facebook, van haciendo suyas tales tradiciones, lo que me parece muy natural.
Lejos han quedado aquellos días en el que los “revolucionarios” salvadoreños en los años ochenta y noventa tildaban a tales prácticas de resabios del capitalismo. Estamos en tiempos de la globalización y de querer o no, la cultura se globaliza y es entendible que las costumbres ajenas lleguen también al patio de nuestra casa.