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Soy profesor universitario. Trabajo por el desarrollo de Cabañas, un departamento de El Salvador, muy bello, pero también donde hay mucha pobreza, especialmente en lo educativo y cultural. Soy planificador educativo y trabajé por muchos años como director y coordinador de proyectos sociales. Me considero una persona con una visión amplia que trata de valorar lo positivo de cada quien.

miércoles, 28 de noviembre de 2012

SE NOS FUE NOVIEMBRE 2012



Flores exóticas de nuestros jardines y campos

























SINCRETISMO RELIGIOSO EN EL SALVADOR, UNA VISIÓN HISTÓRICA 
Por Ramiro Velasco

Religiosidad indígena

El pueblo salvadoreño tiene sus raíces étnico- culturales más lejanas, en la denominada Época Precolombina que comprende varias fases o grandes épocas de auge o  decaimiento de las civilizaciones amerindias. Estas fases o períodos son: Preclásico, Clásico y Posclásico.
Las raíces de la población salvadoreña por el lado indígena, aparecen más claramente establecidas desde el inicio de la fase Preclásica, cuando se registró la llegada y sedentarización de las poblaciones  Mayas y Lencas (1500 aC y 250 dC); pasando por el abandono de grupos mayas de las grandes ciudades de la zona y la migración de los grupos nahuas a Guatemala y al territorio salvadoreño (denominados Pipiles), en la fase Posclásica 900 dC. – 1524 dC., hasta la conquista del territorio salvadoreño por los españoles. (Ver sitio:  http://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_El_Salvador
De las entidades territoriales indígenas que ocupaban el territorio de lo que hoy es El Salvador, en el período postclásico tardío (1200 - 1524 dC),  la más unificada era la del Señorío de Cuzcatlán conformada por Pipiles, y sobre los cuales tenía mucha influencia cultural el Imperio Mexica (azteca) que fundó México- Tenochtitlán. El otro grupo importante era el de los lencas (potones). También había grupos de menor tamaño, como los Mayas Chortis, los Cacaoperas y en menor medida los Xincas y Mayas Pocomames. (Ver sitio citado anteriormente).
Teniendo el Señorío de Cuzcatlán la influencia cultural del Imperio Mexica es muy probable  que la tradición religiosa de aquel centro de poder fuese asimilada por los pipiles (principales ancentros indígenas) especialmente por tener en común la misma lengua, el náhuatl.
De ahí que puede ser válido sostener que gran parte de la práctica religiosa y mitológica de nuestros indígenas pipiles  se basaba en la herencia transmitida desde el Imperio Mexica. Una de aquellas tradiciones religiosas probablemente fue la de los sacrificios humanos de prisioneros de guerra. También la adoración de dioses mexicas como Quetzalcóatl (Serpiente emplumada) y Tezcatlipoca (El Señor del cielo).
Si lo anterior es correcto, se podría decir que uno de los primeros procesos de sincretismo religioso en nuestro territorio, se operó al aceptar y adaptar los pipiles a su vida, elementos de la cultura religiosa mexica. (Por supuesto que este tema merece ser estudiado con mayor profundidad por los expertos en etnología y antropología).

Religiosidad católica

Otro gran proceso de sincretismo religioso se lleva a cabo, cuando el Imperio Español conquista a otros imperios indígenas del Nuevo Mundo, entre ellos,  el Imperio Azteca en los que impone la religión católica.
En el territorio de lo que hoy denominamos El Salvador, una vez dominado por los españoles el Señorío de Cuzcatlán (1524) y posteriormente el Señorío Lenca (1540), fue impuesta la religión católica  y en alguna medida, sustituidas las prácticas religiosas indígenas ancestrales, lo que seguramente conllevó un proceso bastante largo.  
Como lo expone Emilio Martínez Albesa, la estrategia de evangelización española, comenzó al otorgar el Papa Julio II, en julio de 1508, el patronazgo de la iglesia católica a los reyes de León y de Castilla. Esto incluía  el nombramiento por parte de la Corona,  de las personas en los puestos eclesiásticos a desempeñarse en Las Indias, a cambio de que los reyes sufragaran los gastos para el establecimiento de la Iglesia en aquellas tierras.
En una primera etapa, la evangelización formó parte de la conquista armada hasta llegar a un sistema de poblamientos pacíficos junto a la labor misionera. Los misioneros apoyaron la destrucción de los ídolos e impulsaron el abandono de los sacrificios humanos; predicaron la fe cristiana, celebraban la misa en público y bautizaban; establecían altares con la cruz y la imagen de la Virgen María, etc. Pero a la vez, trabajaban por ganarse la confianza de los indígenas y les enseñaban oficios y trabajos manuales. Los frailes se internaron en la cultura indígena aprendiendo su lengua y costumbres, redactaron catecismos, utilizaron el canto, el teatro, la liturgia y tantas otras formas externas de piedad.   Ver sitio: http://www.ufv.es/docs/foro_revista_3.pdf
En otras palabras, la enseñanza cristiana fue penetrando en las vidas de los indígenas, aunque seguramente, mezclada con ritos mágicos y con la visión cosmogónica de sus ancestros.
El proceso de transculturación occidental fue penetrando también poco a poco, en la manera de vivir de la población mestiza salvadoreña durante largo tiempo, hasta llegar a los días de la independencia.
En 1824 la Alcaldía Mayor de Sonsonate (que comprendía los actuales departamentos de Sonsonate y Ahuachapán) y la Intendencia de San Salvador (que comprendía las provincias de San Salvador, San Miguel, San Vicente, Santa Ana y Chalatenango) pasaron a constituir el Estado de El Salvador como parte de la República Federal de Centro América.
Pero El Salvador, como estado independiente, aparecerá en el mapa político, hasta el 18 de febrero de 1841,  cuando se proclama la República de El Salvador  y llega a su ocaso la República Federal.  (Para mayor información, ver sitios:
En la época de la Colonia se dictaron leyes que redujeron a los indígenas a una situación de inferioridad y a ser objeto de maltrato, especialmente en el sistema de Encomiendas, aunque con las Leyes de Indias se dio un paso importante para mejorar aquellas condiciones.
Durante la etapa de construcción y desarrollo del estado salvadoreño, durante el siglo XIX, surgen leyes y ordenanzas en las que las tradiciones indígenas se irán sustituyendo por las tendencias de lo que se consideraba como cultura superior que era la europea, llegando incluso al despojo de las tierras comunales y ejidales indígenas (1882).
En el campo religioso, se da por ley, una preeminencia a la religión católica que gozó de la protección del gobierno a nivel constitucional desde 1841 hasta 1883 y se adopta  la libertad de culto de 1883 en adelante.
A pesar de todo el denominado esfuerzo de modernización llevado a cabo desde mediados del siglo XIX hasta principios del siglo XX, tanto por los gobiernos liberales como conservadores para eliminar las viejas tradiciones indígenas, las mismas prosiguieron por muchos decenios hasta un poco entrado el siglo XX.
Debe decirse, que las reformas liberales y el fuerte anticlericalismo de algunos gobernantes con el apoyo de la masonería representaron un duro golpe para la tradición religiosa católica. Lo mismo que el establecimiento de la enseñanza laica en los establecimientos del estado, promulgados en la Constitución de 1886, bajo el mandato del General Francisco Menéndez.
La enseñanza laica estuvo vigente durante 76 años en el país, hasta que en 1962 se estableció que la enseñanza que se imparta en los centros educativos será democrática.
Sin embargo, la incidencia de la enseñanza laica probablemente se vio mediatizada por el bajo nivel escolar y el elevado analfabetismo de la población salvadoreña durante el siglo XIX y la primera mitad del siglo XX.
Pero el tiro de gracia a la tradición religiosa autóctona, se llevará a cabo con el exterminio de miles de indígenas y de todo lo que se relacionase con ellos, a partir de la barbarie de 1932, dirigida por el General Maximiliano Hernández Martínez, en represalia del levantamiento indígena campesino.
Sin embargo, aún persisten en nuestro tiempo algunos rasgos de la cosmogonía y ritualidad  indígenas en la práctica religiosa católica. Basta observar el ritual tradicional llevado a cabo durante la semana santa y en algunas fiestas patronales, en las que las cofradías cobran importancia, así como en algunas celebraciones como el Día de la Cruz.
Otra manifestación importante es la veneración tan especial a la Virgen de Guadalupe, tradición llegada desde México, que combina lo indígena, lo mestizo y lo sagrado.
Incluso quedan vestigios de la mezcla de lo religioso católico con lo tradicional indígena en la toponimia salvadoreña. Así, podemos constatar los siguientes lugares reconocidos oficialmente como: San Juan Tepezontes; Tepetzunt en Náhuatl significa "cuatrocientos cerros" o "muchos cerros"; San Luis Talpa;  talpa en náhuatl significa “lugar sobre la tierra”. San Pablo Tacachico; en náhuatl, Tacachico significa "los siete hombres. Santa Cruz Michapa;  michapa en náhuatl significa “río de peces”. Santa Catarina Masahuat; masahuatl  significa  en náhuatl “río abundante en venados”. San Juan Nonualco;  nonualco en náhuatl significa lugar de mudos o de poco hablar.

 Religiosidad protestante (Evangélica)

En  la época contemporánea, a partir de los años 1960 en adelante,  América Latina y particularmente El Salvador, han vivido la penetración de las iglesias protestantes europeas, pero especialmente norteamericanas.
En 1968 el Informe Rockefeller calificaba a la Iglesia Católica como un “agente desestabilizador”.   (Ver pag. 7 del siguiente sitio) 
http://www.premioiberoamericano.cz/documentos/7maedicion/1erPremioVII_KlaraSchirova.pdf   Y por  lo tanto, se llamaba a la consolidación de la ideología norteamericana contra la amenaza comunista.
La política norteamericana se vio entonces complementada, con la búsqueda de su propagación por parte de las iglesias  protestantes y por un elevado  respaldo económico del  capital norteamericano como estrategia para la defensa del status quo.
En el caso salvadoreño, las iglesias protestantes aprovecharon también el sentido altamente religioso de la gente, las causas sociales estructurales que generaban la pobreza, la polarización de la sociedad salvadoreña dividida  en dos grandes bloques en la etapa del conflicto armado, pero sobre todo,  la división ideológica en el seno de la misma Iglesia Católica. Tal división abarca, tanto el  nivel jerárquico  como de los creyentes; dando lugar al establecimiento de una iglesia conservadora y tradicional, frente a la otra, progresista y con la opción preferencial por los pobres.
Las iglesias protestantes que en 1970 apenas contaban con el 3% de la población total salvadoreña, llegaron a alcanzar un 20% en 1992 y un 30% en la actualidad.   ( Ver sitio http://www.sindioses.org/sociedad/iglesias-evangelicas.html
Las iglesias protestantes han proliferado en forma geométrica y se han visto favorecidas también por el apoyo del grupo de derecha en el poder que dirigió el gobierno desde 1989 hasta el año dos mil nueve.
En ese nuevo contexto, la población salvadoreña tan sometida históricamente a la aceptación de rasgos culturales externos, ha sido expuesta una vez más a un nuevo proceso de transculturación que ha representado nuevos elementos de sincretismo religioso. 
Este fenómeno, se ha visto favorecido a la vez, por la inmigración de salvadoreños especialmente a los Estados Unidos que se han unido en buena medida al credo protestante que predomina en aquella nación.
Si hay un pueblo con elevada capacidad para asimilar lo extranjero relativamente rápido, es el salvadoreño; y esa no ha sido la excepción en  el campo religioso.




 

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