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Gracias por compartir mi blog. Espero que encuentren acá, alguna información de su interés.

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Soy profesor universitario. Trabajo por el desarrollo de Cabañas, un departamento de El Salvador, muy bello, pero también donde hay mucha pobreza, especialmente en lo educativo y cultural. Soy planificador educativo y trabajé por muchos años como director y coordinador de proyectos sociales. Me considero una persona con una visión amplia que trata de valorar lo positivo de cada quien.

jueves, 25 de agosto de 2016

TRATANDO DE VOLTEAR LA PÁGINA




FLORES DE UN JARDÍN HUMILDE













TEORÍA DE LOS PARECIDOS (En serio y en broma)

No sé si alguien habrá escrito sobre este tema, pero la base de mi planteamiento teórico se fundamenta en la observación que durante muchos años he podido realizar, especialmente con mis estudiantes a nivel universitario.
Mi teoría se refiere tanto a hombres como a mujeres, especialmente en la edad joven o adulta, cuando el organismo y las características físicas de la persona alcanzan su mayor definición.
Dos enunciados completan mi teoría con base a las hipótesis siguientes, sujetas a comprobación:
Hipótesis A: “Toda persona tiene un parecido con un animal”.
Lo anterior se comprueba especialmente en las facciones del rostro de la persona, de su cabeza, de su pelo y la forma de su cuerpo en general.
Así, hay personas que dependiendo de la forma de su cara o de su cuerpo tienen un gran parecido con un perro, con un gato, con un conejo, con un caballo, con un mono, con un búho, con un tacuacín, con un cuzuco, con un garrobo (iguana), con un sapo, con un cocodrilo, con un león, con un tigre, con un tiburón, con un mapache, con un tunco de monte, con un pijuyo, con un ternero, con un chivo o carnero, con un toro, con un burro, etc.
Los parecidos de animales han inspirado a algunos pintores y diseñadores de dibujos especialmente cómicos, a destacar facciones en sus creaciones, plasmándolas en las figuras de sus personajes.
También hay nombres de películas que tienen que ver con esos parecidos. Por ejemplo: El Hombre Lobo, El Hombre Araña, La bella y la bestia, etc.
Por otra parte, históricamente a nivel popular y especialmente en el campo y en los pueblos pequeños, mediante los apodos la gente ha podido bautizar con nombres de animales, a personas comunes y corrientes.
En El Salvador, sobresalen los apodos de deportistas famosos que fueron muy conocidos en el fútbol con apodo de animales como: El Conejo Liévano, Araña Magaña, El Pájaro Huezo, La Burra Rivas, El Camello Núñez, La Pulga Mena, el Búho Ruano y tantos otros.
En el mundo estudiantil y profesional, también los apodos referentes a figuras de animales abundan y esto ha llegado a ser parte del ambiente cultural de nuestra gente.
Y entre los políticos debemos mencionar apodos como el del Sapo Villacorta, el Pollo Samayoa y de muchos gorilas como llamaban a los militares en los años sesenta y setenta. Y en la actualidad, a tantos funcionarios públicos que a lo mejor les decimos un apodo en silencio, por aquello de que nos pueden demandar y llevar a un juicio “por atentar contra el honor y la dignidad de las personas”. Pero qué bien quedaría un apodo como el de lora presumida, pericón malversador, cuche financiero, ratón bullanguero, etc.
La teoría de los parecidos siempre se cumple, aunque algunas veces nos puede costar encontrar la semejanza de la persona con el animal que le corresponde. En ese caso tendremos que recurrir a un especialista que vea los rasgos más salientes y determine cuál es el animal más apropiado con que se identifica a una persona.

Hipótesis B: “Toda persona muestra un parecido entre su rostro y el tipo de sus pies”.
Así una persona cuyas facciones de nariz es chata, africanoide o ancha y labios gruesos,  tendrá sus pies y los dedos de los pies bastante gruesos, redondeados y un tanto toscos. Mientras que una persona con cara aguileña, nariz griega o recta  y labios finos, tendrá sus pies y los dedos de éstos también delgados y finos.
Por supuesto que puede existir una gama de tipos de pies dependiendo de la combinación del mayor o menor énfasis en las características faciales de las personas.
Pero si alguien busca por ejemplo a una chica con pies de ángel, que observe primero su rostro y ya puede deducir el tipo de pies que tiene. O si de pronto alguien observa los pies de una persona puede llegar a deducir cómo es su rostro.
Qué tal si Usted hace una prueba de tal comparación. Le sugiero que comience por su propia persona y saque sus propias conclusiones. Si la  teoría no se cumple, no es problema de la teoría. Tal vez la explicación es que Usted es una persona fuera de norma o muy excepcional. Haga la prueba y me cuenta.

Autor: Ramiro Velasco










OCURRENCIAS DEL MES

1. Hablaban de colores de los vestidos. Ella comentó que le gustaban rojos como la sangre. La otra persona comentaba que prefería el pastel. Y una señora un tanto entrometida que pasaba por allí dijo que a ella también le gustaba el pastel, pero sin mucho turón. 
2. Aquel arenero que había disfrutado de cargos como ministro y diputado,  cuando en las convenciones todos levantaban su brazo derecho y gritaban “presente por la patria”, el decía a todo pulmón: “presente por la plata!.
3. En la comunidad aquel negro era el blanco perfecto de muchos ataques y críticas.
4. Si el hombre es un animal político según Aristóteles, ¿será que el político es un hombre animal?
5. Le preguntaron al niño de cuarto grado si entendía que es el pie de atleta. Y él contestó: es por ejemplo, el de un corredor de los juegos olímpicos de Río de Janeiro.
6. Aquel jefe de oficina no podía hacer nada si no le ayudaba su asistente. Tal idea fue retomada muy en serio por los autores de los paquetes computaciones de aplicación virtual y ahora existen asistentes de todo tipo.

lunes, 8 de agosto de 2016

HOMENAJE PÓSTUMO A LEONOR








BREVE SEMBLANZA DE MARÍA LEONOR HURTADO DE VELASCO

Hace dos años,  el 30 de septiembre de 2014, escribí una breve página sobre Leonor (ver archivo en la siguiente dirección:  http://ramirovelasco.blogspot.com/2014_09_01_archive.html
Leonor se destacó por su inteligencia desde muy pequeña. En la escuela rural donde inició sus estudios, aprendió a leer a los tres años y siempre mantuvo el primer lugar durante su educación primaria, a tal grado que la Directora del centro educativo le comentó un día a Doña Olivia Arana de Hurtado, su madre, que sería una lástima que aquella niña tan inteligente no continuara sus estudios al término del sexto grado.
Fue así como los padres de Leonor la apoyaron para que estudiara su Plan Básico (Tercer Ciclo) en el Instituto Nacional de Chalchuapa. De aquella época queda el recuerdo que mantuvo siempre los primeros lugares de la clase y llegó a ser la solista del coro, destacándose ya como muy buena soprano.
Después pasó a estudiar para Maestra de Educación Básica en la Escuela Normal Capitán Gerardo Barrios de Santa Ana, de donde se graduó con notas sobresalientes,  a finales de los años sesenta.
Posteriormente fue seleccionada junto a un pequeño grupo de jóvenes maestras para trabajar en el Departamento de Evaluación, de la recién iniciada Televisión Educativa que funcionó primero en Ciudad Normal y después en Santa Tecla y donde se desempeñó en forma sobresaliente por varios años.
Aquel Departamento de Evaluación fue desde 1969, la contraparte nacional del Proyecto que dirigía personal estadounidense especializado de la Universidad de Stanford con apoyo financiero de la USAID, para realizar investigaciones sobre el impacto de la Televisión Educativa.
Fue entonces cuando la conocí, pues yo era miembro del personal nacional del Grupo Stanford-USAID.
Leonor se destacaba entre el grupo de aquellas maestras jóvenes evaluadoras  por su eficaz desempeño. Aquel equipo de contraparte, fue dirigido en un principio por el Lic. Luis Fernando Valero Iglesias y posteriormente por  el Licenciado Marcos Soriano.
En las últimas etapas del proyecto Stanford-USAID,  en 1972, comprometimos nuestras vidas como novios y más tarde como esposos. Nos casamos por lo civil en una ceremonia sencilla, pues en esa época tanto ella como yo, no éramos amigos de lo suntuoso. Años después nos casamos por la Iglesia.
Así comenzó una unión conyugal que duró cuarenta y cuatro años, período en el cual vivimos en un ambiente de respeto mutuo y en el que nunca peleamos, ni nos maltratamos psicológica o físicamente; no por mis méritos,  sino porque ella era una persona de paz que todo lo solucionaba racional y tranquilamente.
Dios nos regaló tres hijos, un hombre y dos mujeres que asimilaron los valores inculcados especialmente por ella, cuyo ejemplo ha sido un testimonio perenne de amor, de comprensión y de entrega sin límites.
Como parte de la familia extendida contamos con una nuera y tres nietecitos que son una bendición de Dios.
Leonor tuvo decenas de amigos y amigas. Varios de ellos la conocieron y compartieron con ella, bien como compañeros de trabajo o siendo ella coordinadora de unidad.
Los últimos diez años de su vida profesional fungió como Jefa de Estudios en la Academia de Seguridad Pública,  en donde se le reconoció por su capacidad y buenas maneras para el trato con los demás.
En nuestra larga vida familiar, Leonor se vio afectada seriamente en su salud en tres momentos importantes. La primera vez hace veintinueve años, fuera del país, como efecto de una mala praxis médica que la mantuvo por dos meses en cuidados intensivos; la segunda, hace unos tres años, cuando fue víctima de  una enfermedad de tipo reumático- sistémica que después de un tiempo, fue controlada; y la tercera, mientras parecía gozar de una salud estable,  a raíz de un derrame cerebral que terminó ocasionando su partida definitiva.
Dios le regaló sesenta y seis años exactos de vida, pues cayó enferma,  la misma noche de la fecha de su cumpleaños, el diecisiete de julio y murió en los brazos del Señor Jesús, el primero de agosto de dos mil dieciséis.
Tenemos los mejores recuerdos de Leonor y nos consuela el hecho que descansa en la paz eterna del Señor.

Ramiro Velasco, 8 de agosto de 2016







UN HASTA LUEGO PARA LEONOR

Leonor, siempre fuiste, como ahora,
un rayo de luz que ilumina nuestro hogar.

Con tu manera sencilla de ser
nos cautivaste a cada momento
y nos mostraste lo que emanaba de ti:
el amor, la amistad sincera y la bondad.

Tenías el don innato de la delicadeza
y de la elegancia.
Tú eras esa mujer hecha armonía,
que dabas a cada quien lo que corresponde.
Eras respetuosa con el que tiene mucho
y generosa con el necesitado.
Eras auténtica y única.

Dios nos regaló tu presencia y tu amor
por muchos años.
Nos ayudaste a formar una familia
a fuerza de tesón y de trabajo
y  a ella, volcaste tus cuidados y tu ternura.

Tu alma era limpia y sincera.
En ella no había dobleces ni hipocresía.
Si algo te parecía injusto lo denunciabas
y si lo considerabas correcto,
así lo acogías y valorabas.

Tu repentina partida nos duele mucho.
En esta casa queda un vacío inmenso…

Cómo nos faltan tus palabras afables
y llenas de sabiduría;
tus blancas manos, tu porte y tu sonrisa;
tus frases de aliento y tus consejos;
tu voz al entonar una canción;
tu ser entero, lleno de inteligencia y de virtud.

Sólo nos queda el consuelo,
de haber compartido contigo la vida
por varios años;
de tantas vivencias que quedan escritas
en nuestra memoria;
y de todos los bellos momentos
que pasamos a tu lado.

Leonor, aunque te hayas ido al más allá
estarás junto a nosotros en espíritu,
hasta encontrarnos de nuevo contigo,
cuando Dios así lo permita.

Querida Leo, tú seguirás viviendo
en nuestro corazón y en nuestra mente,
a través de los recuerdos
y el legado de tus buenas obras.

¡Hasta siempre, amiga del alma!


Ramiro Velasco, agosto 8 de 2016