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Soy profesor universitario. Trabajo por el desarrollo de Cabañas, un departamento de El Salvador, muy bello, pero también donde hay mucha pobreza, especialmente en lo educativo y cultural. Soy planificador educativo y trabajé por muchos años como director y coordinador de proyectos sociales. Me considero una persona con una visión amplia que trata de valorar lo positivo de cada quien.

miércoles, 23 de junio de 2010

OTRO JUNIO BRILLANTE





                                               









                                                                                          
LOS CHICHICASTES QUE CERCAN LAS FINCAS




AGATHA DESDE OTRA PERSPECTIVA


Cuando oí que Agatha (Águeda en español) llegaba a El Salvador, no le di mayor importancia; y más bien pensé, en el nombre como tal.  Me remonté de inmediato a mis años de seminarista, cuando en actos litúrgicos solemnes, cantábamos  las letanías mayores. Entonces con el mayor énfasis gregoriano, después de haber mencionado unos setenta santos, el coro entonaba: “Sancta Agatha” y el pueblo respondía: “ora pro nobis”.
Pero la Agatha que nos visitó los días pasados, no tenía nada que ver con la siciliana virgen y mártir. Se trató del nombre designado por el Centro Nacional de Huracanes de Miami para el primer ciclón tropical de la temporada 2010,; y que para el día 29 de mayo, el mismo Centro meteorológico informara  que era una tormenta tropical, formada frente a la costa de Guatemala en el Océano Pacífico. Ese día la tormenta se ubicó a unos 275 kilómetros al suroeste del puerto San José de Guatemala, con vientos sostenidos de 65 kilómetros por hora.  Como sabemos, los desastres de esta tormenta fueron muy grandes, en pérdida de vidas humanas y daños materiales, especialmente en Guatemala y otros países de Centroamérica.
En el occidente salvadoreño la lluvia fue intensa durante la tarde y la noche del viernes 28. Aún así salimos de casa con mi acompañante de siempre. Llegamos a nuestra casita metida en la montaña, donde también se ubicaría el centro de la tormenta.
La lluvia cayó de manera intensa todo el día sábado, de tal manera que no podíamos salir de nuestro refugio.
Como a las cuatro de la tarde, una pareja de ancianos que trabajan para nosotros me dijeron con gran aflicción, que habían oído las noticias y que la situación iba a ser crítica y que podía prolongarse hasta los siguientes tres o cuatro días. Y que ellos no tenían alimentos, pues no habían podido salir a hacer su compra quincenal.
Salí de la casa a echar un vistazo: la lluvia era recia y la neblina cubría el ambiente. Yo sabía que la zona es de derrumbes frecuentes cuando las lluvias son fuertes. Estaba seguro que salir, era un atentado a la seguridad personal. Pero sin meditarlo más, decidí que había que ir a la ciudad más cercana, distante unos quince kilómetros, en busca de los alimentos. Pregunté a mi acompañante si se animaba a salir junto a mí y emprendimos el viaje con visibilidad apenas para escasos metros..
A los cinco minutos, encontramos el primer derrumbe con un árbol que por suerte dejaba un poco libre la mitad de la carretera. Muy cerca, otro derrumbe grande de tierra en el carril de la izquierda. Pero logramos llegar al desvío de la carretera secundaria en aquella zona donde la neblina es frecuente en los días opacos y que ahora era mucho más intensa.
Sólo en el camino al pequeño pueblo cercano, nos encontramos unos seis derrumbes; uno, con un árbol que casi ocupaba la calle, por completo. El temor de no poder salir a la zona más despejada era grande. Sin embargo, logramos salir de aquella primera encrucijada, con una luz de día muy tenue.
Antes de llegar a la ciudad nos encontramos con calles que conducían a fincas, convertidas en verdaderos ríos que tiraban sus aguas achocolatadas sobre la carretera principal.
Por fin llegamos a nuestro destino, los transeúntes se agolpaban en las tiendas abiertas. Lista en mano, iniciamos la compra de los artículos encargados por la pareja campesina: dos medios de maíz, 6 libras de frijoles negros, dos libras de arroz, una libra de pollo, una libra de carne de res, fósforos, candelas y otras pequeñas cosas… Aprovechamos también a comprar algunas provisiones para nosotros, por si la situación se volvía más crítica.
Nuestro regreso lo iniciamos cerca de las seis de la tarde, cuando la lluvia arreciaba y cuando parecía entrada la noche. Había que hacer el mismo recorrido de la venida, ahora con el mayor riesgo de la poca luz y probables nuevos derrumbes.
A los pocos kilómetros, un árbol que no estaba antes, ocupaba toda la calle. Haciendo maniobras, logramos sortearlo, pasando la llanta de la derecha casi al borde de la cuneta de tierra.
Entramos a la zona crítica de mayores derrumbes. Con la poca visibilidad pasé por encima de las ramas de otro nuevo árbol caído. Tuve que tomar impulso para retroceder y avanzar luego  en el límite de la cuneta de tierra. Porque conocíamos la zona, salimos ilesos de los otros derrumbes que ya más o menos ubicábamos.
Llegados al desvío principal, nos paró una patrulla policial para indicarnos que el paso estaba cerrado hacia la derecha. Menos mal que íbamos hacia la izquierda.
Por fin llegamos a nuestra casa, ayudados por los rezos incesantes de la anciana pareja que no dejaba de agradecernos nuestra pequeña ayuda.
Sólo entramos a la casa y se fue la luz eléctrica. Había comenzado de lleno la verdadera tormenta. Los vientos eran más intensos y parecía que levantarían las láminas del techo. La pequeña radio a batería no daba ninguna señal audible. Estábamos lejos de la civilización.
La noche fue más larga que de costumbre,  pues el viento parecía que haría trizas los árboles cercanos. Fue hasta la madrugada que la lluvia comenzó a ser menos intensa.
Llegado el amanecer, llovía de manera intermitente, pero suave. A eso de las siete de la mañana, todo había vuelto a la calma.
Decidimos salir lo más pronto de regreso a San Salvador. Después de quince minutos de camino, la calle estaba cerrada. Se nos indicó que el paso estaba cortado totalmente sobre esa calle por la que habitualmente nos desplazamos.
Salimos de regreso y tomamos la carretera del lado inverso, donde las cuadrillas del FOVIAL y de los vecinos organizados habían apartado ya grandes promontorios de tierra y cortado varios árboles caídos. Gracias a ellos, pudimos regresar a casa apenas con unos rasguños, para volver a nuestra rutina.
Sé que lo que hicimos no es ni la sombra de los riesgos y el apoyo dado por los socorristas y cantidad de voluntarios que pasan inadvertidos y que prestan un auxilio valioso a la población más vulnerable.
Cuento nuestra pequeña historia, para compartir la lección aprendida y es que en cada catástrofe, la gente más pobre es la que siempre sufre. Cualquier esfuerzo por mínimo que sea, por aliviar la pesada carga de los mayormente afectados por fenómenos como Agatha, siempre será bienvenido.


LOS JUNIOS DE AHORA

Me gustan las mañanas de junio,
cuando el sol es más refulgente
y se esconde por ratos
entre los copos de algodón
que forman las gruesas nubes.

Pero más me gusta,
el verde de nuestros campos
y el olor a chichinguaste,
cuando cruzo por los potreros.

A junio lo respeto mucho,
pues sus lluvias no amenazan.
Caen impredecibles  o de sopapo;
y como dijera la abuela,
a veces traen hasta ranas y sapos.

De junio tengo tantos recuerdos
de infancia:
los repiques diarios en la iglesia,
el estruendo de los cohetes
y el incesante olor a pólvora,
en honor al Colocho.

Y en el  jueves de Corpus:
las calles llenas de gallardetes amarillos,
los altares blancos,
el cura embojotado bajo el palio
cargando la custodia…
Pero además, los jóvenes hombres
pidiéndoles a ellas, su pequeño mico
y ellos entregando sus coyoles.

Pienso que los junios de antes
eran más simpáticos y creativos.
Los de ahora, me parecen
un tanto sosos y fríos,
no porque los granizos que caen
engusanen las frutas;
si no,  porque el metal y la modernidad
nos tienen secuestrada el alma.


Ramiro Velasco, junio 2010






DE NUESTRO MUNDILLO POLÍTICO

SE ACABARON LA DEMOCRACIA CRISTIANA (PDC)

En nuestras páginas anteriores dedicamos espacio para comentar la desintegración de ARENA, el surgimiento de GANA, el doble juego del FMLN, la conformidad del PCN en la nueva coyuntura política y dijimos muy poco, de un partido otrora grande, Partido Demócrata Cristiano (PDC). Este partido, fundado por Duarte y líderes históricos como: Abraham Rodríguez, José Vicente Vilanova, Guillermo Manuel Ungo (padre) y otros, dejó de ser el “Pescado” o “Pescadito” de línea democrática y con una tendencia de derecha moderada, sobre cuya bandera votaron millones de ciudadanos.
La Unidad del partido mostrada en sus primeros 29 años de existencia, fue sometida a la primera prueba en 1988. En aquel año, Julio Adolfo Rey Prendes perdió las elecciones internas en el Partido para postularse como candidato presidencial ante la rivalidad insalvable con Fidel Chávez Mena y decidió fundar el Movimiento Auténtico Cristiano, (MAC) llevándose una cantidad importante de demócrata-cristianos. La segunda gran prueba ocurrió, tras la pérdida de las elecciones de 1989, con el candidato Fidel Chávez Mena y la muerte de Napoleón Duarte, en 1990.
En toda la década de los 90 y mitad de los 2000, el PDC se fue desgastando poco a poco, hasta llegar a ser un partido pequeño, pasando de un caudal de votos en relación al total de electores de 43.4 % en 1984, a 3.9 % veinte años después, en las elecciones del 2004.
Durante las gestiones al frente de la Secretaría General por parte de Ronald Umaña (1994-1999) y de René Aguiluz (1999-2004) el PDC sufrió su mayor desgaste. Umaña, acaba por unirse años después, al Partido en Formación “Partido Popular” (PP) dirigido por el diputado Orlando Arévalo; mientras que Aguiluz separado también del PDC, formó el Partido Popular Social Cristiano (PPSC) que se quedó en proyecto, pues nunca logró ser aprobado por el TSE.
En octubre de 2006, Rodolfo Parker fue nombrado en el cargo y funge como tal a la fecha. Parker es una persona que se vio ligada al mando militar en el conflicto salvadoreño y su tendencia ideológica fue siempre distante de las famosas raíces de la Democracia Cristiana fundamentadas en la Doctrina Social de la Iglesia Católica.
Con el actual Secretario, el PDC se arrinconó más a la derecha, apoyado por ARENA mientras tuvo el poder y aliándose en las votaciones de la Asamblea Legislativa con el PCN. De esa manera el PDC, logró mantener sus relativas cuotas de poder, en la Procuraduría General de la República y otros cargos en entidades clave como el TSE.
Con Parker en la Secretaría General del PDC salieron del Partido, dirigentes importantes y miles de demócrata cristianos de viejo cuño, pero también se incorporaron personas provenientes de otros partidos. Entre los incorporados recientes se pueden citar a: Wilfredo Salgado (antiguo militante del PDC que militó en ARENA y PCN), Ana Guadalupe Martínez (FMLN), Carlos Rivas Zamora (FMLN), Julio Hernández (FDR), René Canjura (FDR), etc.
Este junio de 2010, justamente cuando el PDC celebra sus 50 años de fundación, los presagios de su extinción tocan a sus puertas.
El 9 de este mismo mes, fue expulsado por el Directorio, Wilfredo Salgado, Alcalde de San Miguel y líder muy popular en la Zona Oriental, con el argumento de irrespetar a la Secretaria Adjunta, Guadalupe Martínez, conspirar con otros partidos para intervenir en el PDC y proponer a demasiados de su parentela en cargos de elección popular.
Frente a tal expulsión, varios diputados acusaron a la Secretaria Adjunta de estar promoviendo a sus espaldas nuevas diputaciones de primera línea, en zonas por las que aquellos corrieron y fueron electos. El 14 de junio, renunciaron al Partido, los diputados propietarios Francisco Zablah, Juan Carlos Mendoza y Sandra Salgado, la diputada suplente Gloria de Salgado y unos días más tarde, el diputado suplente Mauricio Rodríguez.
La pregunta del millón es ¿qué fuerzas habrán incidido para que se dé esta ruptura que parece mortal para el Partido, en una coyuntura política tan desfavorable para la derecha más conservadora representada por ARENA, el PCN y el mismo PDC?
Dos hipótesis parecen indicar la respuesta: la primera, es que el Partido GANA, una vez legalizado, está incidiendo en el seno de otros partidos pequeños para conseguir adeptos y ampliar su poder en la Asamblea Legislativa. Este Partido podría llegar con los disidentes, a 17 diputados, uno menos que los que posee ARENA en la actualidad.
Lo anterior, que ha sido negado por los diputados cismáticos del PDC aparecerá más claro, cuando se acerquen las próximas elecciones. Entonces, el diputado y las diputadas de la familia Salgado tan ávidos de buscar la reelección, como los que tratan por hoy de llamarse independientes, seguramente que picarán el anzuelo de los pescadores de GANA, que les podrán ofrecer primeras diputaciones en Departamentos como: San Miguel, Santa Ana y La Libertad, donde los disidentes tienen sus bases electorales.
La segunda hipótesis supondría que el FMLN sea el posible interesado en apoyar la salida de los diputados para tratar de romper la fuerza de la derecha tradicional. Los argumentos para fundamentar esta hipótesis, serían las mismas declaraciones de Parker al acusar al Frente de intervenir para dividir a su partido y la declaración de los disidentes de haber propuesto en algún momento, la mediación de Sigfrido Reyes para dialogar con la dirigencia del PDC y buscar una solución a este conflicto.
Como es propio de nuestra política no tan limpia, algunos mal pensados piensan que detrás de la salida de los diputados, pudiera haber valiosas dádivas para la próxima campaña electoral. Esas mil razones pudieran provenir, de fondos no tan limpios procedentes de la Administración anterior que pudieran estar cerca de GANA, como de los petrodólares provenientes de Venezuela y que administra el FMLN.
Así marcha nuestro mundillo político.

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