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Soy profesor universitario. Trabajo por el desarrollo de Cabañas, un departamento de El Salvador, muy bello, pero también donde hay mucha pobreza, especialmente en lo educativo y cultural. Soy planificador educativo y trabajé por muchos años como director y coordinador de proyectos sociales. Me considero una persona con una visión amplia que trata de valorar lo positivo de cada quien.

martes, 24 de febrero de 2026

ALGO SOBRE EL AMOR

 


LAS CANCIONES DE AMOR Y DESAMOR

Estamos en los últimos días del mes de febrero, mes dedicado al amor y a la amistad.

Últimamente, he estado colocando escritos míos de otros tiempos en Facebook y en mi blog y pareciera que ya no tenemos ánimos de escribir… Esta vez sacudo un poco la pereza intelectual y trataré de escribir algo, nada menos que sobre el amor.

Lo primero que se me ocurre, es señalar cuánto se ha escrito desde siempre sobre el amor, por poetas y por escritores en diversos ámbitos. Y en ese sentido, cómo no mencionar a los compositores de música, especialmente de géneros románticos como: boleros, baladas, bachatas, pop latino, canciones gruperas y por supuesto, de música ranchera, etc

Soy de los que sostengo, que los latinos e hispanos en general y más los que nacimos hace bastantes años, llevamos el sentimiento a flor de piel. Eso ha sido fruto de toda una cultura de afectividad que se le inculca a la persona desde su nacimiento con las canciones de cuna, las celebraciones de cumpleaños, del día de la madre, etc. Pero llegada a la adolescencia, la juventud y luego la edad adulta, con tanta canción de amor y desamor…

Nuestras radiodifusoras, pero también algunos canales de TV, han sido el medio principal para que nuestra gente guste de esa música y la demande, llamando en la hora de programas que muchas veces ocupan horas y días específicos con mucha audiencia.

El fenómeno del enamoramiento que expresan la mayor parte de las canciones de los géneros citados, puede llevar mucho de machismo es cierto, especialmente cuando tantas  de esas canciones expresan un sentimiento casi de pertenencia de la mujer  y hacen todo un escándalo, cuando no hay correspondencia o hay infidelidad.  En el caso de las rancheras, el pago de ese desamor termina siendo, las balas, la muerte o el suicidio…

Pero no todo es tan negativo, hay canciones bonitas desde mi punto de vista, aún en el género ranchero que expresan amor del bueno, como dirían los mexicanos. Las hay que son verdaderos poemas de amor, como algunas de José Alfredo Jiménez, uno de mis compositores preferidos. Esas canciones no hay duda que las hizo el autor, inspirado en un amor casi de entrega y casi de locura, como es el caso de: “Paloma querida”, “Qué bonito amor”, “Un mundo raro”, “Amanecí en tus brazos”…

Veamos como ejemplo, algo de las letras de algunas de esas canciones:

 Paloma Querida

“Por el día que llegaste a mi vida/paloma querida me puse a brindar,

y al sentirme un poquito tomado/pensando en tus labios me dio por cantar.

Me sentí superior a cualquiera/ y un puño de estrellas te quise bajar…”

O esta otra,

Qué bonito amor

“Qué bonito amor/ qué bonito cielo

qué bonita luna/ qué bonito sol.

Qué bonito amor;/yo lo quiero mucho/

porque siente todo, /lo que siento yo…”

Puedo decir también, que en otros casos, José Alfredo expresa la nostalgia y el lamento por el amor perdido, como en las siguientes canciones: “Ojalá que te vaya bonito”, “Si nos dejan”, “La media vuelta”. Veamos en detalle las frases de esas canciones:

Ojalá que te vaya bonito

Ojalá que te vaya bonito/ojalá que se acaben tus penas;

que te digan que yo ya no existo/ que conozcas personas más buenas.

Que te den lo que no pude darte/aunque yo te haya dado de todo

nunca más volveré a molestarte/te adoré, te perdí, ya ni modo…”

La media vuelta

“Yo quiero que te vayas por el mundo/ y quiero que conozcas mucha gente;

Yo quiero que te besen otros labios/ para que me compares hoy como siempre.

Si encuentras un amor que te comprenda/ y sientes que te quiere más que nadie

entonces yo daré la media vuelta/ y me iré con el sol cuando muera la tarde…”

De lo expuesto, podemos concluir que las canciones populares románticas han ayudado  a mantener el amor o el desamor, que son dos caras de la misma moneda; o dicho de otra forma, han servido para la  inspiración de los autores y cantantes, pero también para la vivencia de momentos felices o tristes en la vida de cada quien que las escucha.

Ojalá que quienes leen este escrito, estén pasando por los momentos bonitos, cuando el amor se mantiene encendido como una luz que nos ayuda a ser más felices.

¡Qué viva el amor!

 

 Ramiro Velasco, febrero de 2026.

 

 






domingo, 15 de febrero de 2026

¡ESOS CURAS! ( SEGUNDA PARTE)

 

¡ESOS CURAS!

SEGUNDA PARTE

En la primera parte de este escrito, se expuso el significado del término cura y la tergiversación que le han dado al mismo, especialmente los opositores de la Iglesia Católica; acá ese término, lo utilizamos como debe ser en su mejor sentido, demostrando el cuidado y esmero de los sacerdotes por atender las necesidades del prójimo y de su comunidad.


SACERDOTE JUAN MARIO RAMOS REYES

Nació el 15 de agosto de 1946 en el Cantón Paratao, jurisdicción de Ciudad Victoria, Departamento de Cabañas. Sus padres fueron: Cupertino Ramos y Victorina Reyes.

Después de realizar sus primeros años de escolaridad en Paratao, en 1956, entró al Seminario Menor de Guacotecti, Cabañas, dirigido por los sacerdotes somascos; y estudió el  Bachillerato en el Instituto Nacional de Sensuntepeque. Realizó sus votos como miembro de la Orden Somasca en 1965 y comenzó sus estudios superiores sacerdotales y realizó su profesión solemne en 1973. Fue ordenado sacerdote el 6 de abril de 1974 en la Iglesia de la Ceiba de Guadalupe. Ese mismo año comenzó su labor educativa en el Instituto Emiliani de San Salvador. De 1981 a 1983 desarrolló su labor sacerdotal en la Iglesia de El Calvario, San Salvador. En 1992, pasó a trabajar en el Instituto Emiliani Somascos de Guatemala y más tarde en el 2011 fue nombrado Superior de la Orden a nivel centroamericano radicado en Honduras. En la actualidad ejerce su misión en el Instituto Emiliani Somascos de Guatemala, junto al Director, el Hermano Somasco Víctor Manuel Guevara

Sus alumnos del instituto Emiliani Somascos de Guatemala, en un acto especial en el año 2013, expresaron sobre él entre otras cosas: -Para nosotros es un gran siervo de Dios comprometido con los pobres, a los que ha ofrendado tantos años de su vida. – Lo consideramos un gran amigo. – Una persona que se hace querer por su carisma. – Muy cercano al personal de trabajo. – Su sencillez y amabilidad nos ayuda a acercarnos más….

Creo que lo expresado por los estudiantes refleja perfectamente la personalidad y entrega del padre Mario a su misión. Él no es un sacerdote de sacristía, es un apóstol del evangelio cristiano que se refleja mayormente en su cercanía y trabajo por la gente y sobre todo por los más pobres y necesitados. Es un hombre humilde, sincero y luchador por las causas justas.

Labor Social del padre Mario Ramos

Aparte de sus labores cotidianas en los centros de atención de la Comunidad Somasca, sus tareas de apoyo a la gente y el desarrollo de su labor social tuvo y ha tenido lugar principalmente en Sensuntepeque y Victoria.

No tengo a mano la fecha exacta cuando lo conocí, pero cuando él era seminarista lo encontramos con mi padre montado en su buena mula y llevando su sotana. Debió ser a mediados de mil novecientos sesenta. Entonces mi padre me explicó de quien se trataba: era de la familia Ramos Reyes. Su madre era pariente cercana de mi abuela Felipa Reyes.

Más tarde me lo encontré ya convertido en sacerdote. No ubico la fecha exacta, pero tuvo que ser durante aquellas labores en pro del desarrollo de nuestras comunidades cuando nos tocó participar semanalmente en programas de concientización en Radio Victoria, en tareas de atención a la población en el Centro de formación somasco de Guacotecti, en nuestras luchas contra la minería metálica en el Departamento de Cabañas, en foros públicos realizados en Sensuntepeque para conocer los planes de trabajo y lo realizado por las autoridades locales en favor de la gente y en otras  reuniones informales de carácter amistoso.

Cuando el Padre Mario visita los pueblos y cantones de Cabañas se le puede confundir con el ganadero más apuesto de la zona, con su ropa de trabajo, sus sandalias y su sombrero de campesino. Y es que su identificación con la gente es total hasta en su vestimenta. Pero ello no quita su incansable preocupación por la degradación del medio ambiente y por las necesidades de la gente como la educación, el acceso al agua potable y otras necesidades básicas. Periódicamente visita su cantón de origen, Paratao, y siempre se da su bañadita en el Río Gualquiquira a donde llegaba de niño y de jovencito a pescar, cuando las aguas de tal río eran más limpias y sanas.

Su lucha por el medio ambiente en su natal Victoria, se vió compensada por el éxito de un proyecto de reforestación que él dirigió y que hoy presenta un bonito panorama de arboleda y protección a pequeñas fuentes de agua.

Hace solamente unas semanas me uní a un pequeño grupo de excursionistas en un viaje organizado por él al Cantón Nombre de Dios, Caserío Providencia, para honrar la memoria del Sacerdote Juan Mendoza, al cumplirse un aniversario más de su fallecimiento.  Allí pude comprobar el cariño por el Padre Mario que demostraba la gente de la comunidad en los actos religiosos; pero más tarde en el momento de esparcimiento, sacó su guitarra y se unió al conjunto de música de cuerda como un músico más. La verdad es que no he visto un cura más cercano y comunicativo que éste al que yo cariñosamente, le llamo Mario, no sólo por la amistad, porque le llevo más años de edad; sino porque para él no existen las distinciones de tipo clerical.

Valga esta sencilla descripción para que quienes no le conocen se hagan una idea de otro sacerdote, parte de esos curas con que la gente se siente bien y que ha venido al mundo para hacer el bien a la gente, especialmente a las personas más necesitadas, siguiendo el ejemplo de San Jerónimo Emiliani.


NOTA: Las primeras fotografías muestran a un Padre Mario Ramos en sus viajes por Cabañas en las riberas del Río Lempa; y en las últimas 3, se muestra al Padre Mario en su último viaje a Providencia, Sensuntepeque, diciembre de 2025 y en las cercanías de Ciudad Victoria junto a un grupo de amigos acompañantes.





         









viernes, 13 de febrero de 2026

¡ ESOS CURAS!

 


¡ESOS CURAS!

PRIMERA PARTE

El vocablo cura, como veremos más adelante es muy significativo, pero tomó un cariz despectivo desde tiempos muy remotos, especialmente por los ataques de la masonería que aunque en sus principios doctrinales con que se presenta pudiera parecer como una institución noble, es irreconciliable con la doctrina católica. Por eso la Iglesia católica prohibió a sus fieles adherirse a las logias masónicas desde el siglo XVIII; castigó con la excomunión a quienes lo hicieran desde 1917; y no hace mucho tiempo, el Papa Francisco secundó tal penalización, estableciendo que quienes incumplan dicho mandato no pueden recibir la comunión. Y es que la masonería es considerada por la Iglesia como una sociedad secreta y anticlerical.

Les dejo un link a quienes quieran adentrarse en esa temática de contradicción entre la Iglesia Católica y la masonería.  https://www.youtube.com/watch?v=mQaf0C2WrpE&t=868s

A qué viene todo esto? A que  en El Salvador como en muchas partes del mundo, los masones atacaron de manera directa y algunas veces velada todo lo católico, especialmente a los sacerdotes, utilizando el término cura en una forma tan despectiva y despreciativa que aún subsiste en nuestros ambientes.

Mucho antes de los masones el ataque permanente contra la Iglesia y los curas provino también de las sectas protestantes desde la Reforma Protestante iniciada por Martín Lutero en el siglo XVI.  

Valga lo expuesto, para decir que la palabra cura viene del latín “curatio” o sea, que tiene el cuidado de los fieles y de sus almas; o dicho en salvadoreño, que atiende con esmero a sus fieles y les alienta a vivir su fe. Ese es el sentido del refrán español que dice: “hay males que si el cura no los cura, son incurables”.

Curas, como en otras profesiones los ha habido, unos buenos y otros no tan buenos. Y así como en la rama de medicina hay médicos de diverso tipo, por decir: generales, internistas, pediatras, cardiólogos, gastroenterólogos, reumatólogos… entre los curas, los hay que son: teólogos, filósofos, escrituristas, doctores en derecho canónico, etc. Y otros la mayoría, con un carácter más pastoral dedicado a cuidar de sus ovejas, como lo pedía el Papa Francisco. Pero también los hay especialmente dentro de los jesuitas, con especialidades en profesiones liberales como la ingeniería, la economía, la política, etc.

Pero el centro de este artículo, no es tratar de los curas como tales, ni de su labor pastoral propiamente dicha. Quiero destacar acá desde otra perspectiva, la entrega de algunos sacerdotes salvadoreños en su labor social, humanitaria en pro del desarrollo de sus comunidades. Y para el caso, me referiré a dos sacerdotes, amigos y de paso casi familiares, originarios del Departamento de Cabañas. Se trata del sensuntepecano Juan José Mendoza Bonilla y del originario del distrito de Ciudad Victoria, Juan Mario Ramos Reyes, conocido más como el Padre Mario Ramos.

SACERDOTE JUAN JOSÉ MENDOZA BONILLA

Nació el 19 de febrero de 1948, en el Cantón Nombre de Dios, Sensuntepeque, Departamento de Cabañas. Sus padres fueron: Tereso de Jesús Mendoza y Mélida Bonilla. Realizó parte de sus estudios de Educación Primaria en Sensuntepeque, más adelante, entró al Seminario dirigido por los sacerdotes Misioneros  Paulinos en Guatemala, donde estudió sus años de filosofía y los primeros años de Teología que continuó en Los Estados Unidos de América. Fue ordenado sacerdote en la catedral de San Pedro Sula, Honduras en 1981, nombrado Párroco de la Parroquia San Jacinto de San Salvador en 1985 y ostentó otros cargos dentro de la misma Congregación. Más tarde, desarrolló su labor pastoral en Alegría, Departamento de Usulután y en Laguna Seca, Chalatenango.

A partir de 1989, además de atender sus tareas pastorales, el Padre Juan, se entregó de lleno a participar en los medios de comunicación como YSUCA, YSAX y Radio Vicentina que él fundó transmitiendo mensajes religiosos, pero también históricos y sociales.

Fue el 12 de julio de 1992, cuando lo conocí en una reunión en Sensuntepeque en casa de mi padre Gerardo Velasco sugerida por Monseñor Benjamín Barrera y Reyes y que presidió el entonces sacerdote Clemente Barrera Rivas y a la que fueron invitados, las autoridades  departamentales (alcalde municipal de Sensuntepeque Ricardo Chávez, el Diputado Enrique Amaya Rosa, el Comandante del Destacamento Militar) y líderes de los cantones San Marcos y Nombre de Dios. El propósito de aquella reunión era animar el compromiso de seguir trabajando conjuntamente por el desarrollo de aquellos cantones.

A partir de entonces, el Padre Juan junto a nosotros, nos propusimos coordinar esfuerzos por llevar adelante la apertura de una carretera de montaña desde el Cantón Chunte, Sensuntepeque hacia los cantones citados, hasta esa fecha totalmente incomunicados; construir escuelas, llevar la luz eléctrica y otras obras de mejoramiento.

Fui testigo de visitas y reuniones con las autoridades locales en las que el padre Juan Mendoza desarrolló un liderazgo muy especial que contribuyó al desarrollo especialmente del Cantón Nombre de Dios en cuanto al desarrollo de tales obras.

Además, el padre Juan, estuvo siempre pendiente del avance de las obras. En el caso de la carretera, varias veces celebró la misa justo hasta donde el tractor había abierto brecha junto a los campesinos a quienes animaba a seguir colaborando como testimonio de ayuda a la comunidad.

Una estrategia sencilla pero efectiva  fue la publicación de una hoja informativa que escribía el Padre Juan, en las que narraba lo realizado mensualmente, pero también exponía a las autoridades locales las actividades pendientes de ejecución. De estas actividades él hizo un resumen al final de su Libro “Mélida y Jesús Un amor en Nombre de Dios”.

Puedo dar testimonio que el Padre Juan que seguramente tenía una visión política de avanzada y no derecha, se entendía bien con las autoridades y nunca hirió las susceptibilidades de los políticos que en aquella época en la zona de Cabañas eran de derecha; al contrario, él atacaba los males del atraso y no a las personas; por eso era siempre respetado y atendido.

El Padre Juan falleció víctima del COVID-19, el 12 de diciembre de 2020.

La vida del Padre Juan Mendoza fue recopilada por Inés Ramírez, periodista y docente universitaria en El Escarabajo, en su artículo “La vida del Padre Juan Mendoza Bonilla, Un luchador social. Ver sitio: https://elescarabajo.com.sv/periodismo/semblanza/padre-juan-jose-mendoza-bonilla-un-luchador-social/  

 


NOTA: En las fotos aparecen de izquierda a derecha: los sacerdotes Rafael Orellana, Clemente Barrera, Juan Mendoza y Sebastián Martínez, en la celebración de los 90 años de edad de Monseñor Clemente Barrera, noviembre de 2015, Iglesia Santa Bárbara, Sensuntepeque.











 

 

 


miércoles, 14 de enero de 2026

RETRATO DEL PADRE RUTILIO GRANDE, COMO LO CONOCÍ

 

 

RUTIILIO GRANDE, EN EL MES DE SU BEATIFICACIÓN (22 de enero de 2022).

Retrato de Rutilio

Lo que escribí en el año 2013. (Texto incompleto)

Me atrevo a describir al sacerdote que conocí como Prefecto de Disciplina en el Seminario San José de la Montaña.

Era alto y con unas facciones achinadas como muchos de sus hermanos salvadoreños.

Mantenía su figura esbelta que le iba muy bien con su apellido “grande”. En los actos litúrgicos sobresalía por su estatura de entre la media de sus hermanos sacerdotes.

Su estilo para hablar era reposado y tranquilo, como cuidando que sus palabras no hiriesen a nadie.

Era un salvadoreño de verdad, nacido en uno de esos pueblos en los que sonaba la cuma o la guarizama para realizar los trabajos tan duros para nuestros campesinos.

Él utilizaba a menudo, las palabras del pueblo en las que encontraba la filosofía del diario vivir de la gente a quien amaba entrañablemente como el pastor ama a sus ovejas.

Era un hombre humilde y a pesar de su manifiesta inteligencia, prefería pasar inadvertido como la violeta que esconde sus flores más bellas.

Era de un pensamiento abierto, tal vez fruto de sus estudios en Louvaina, tildada por muchos como una universidad europea demasiado progresista.

Conmigo siempre fue muy amable en el trato y a lo mejor esa era la impresión que teníamos todos o al menos la mayoría de seminaristas, a mediados y finales de los años sesenta del siglo pasado.

y su alma parecía… (Hasta acá lo que escribí aquel año 2013)

Ahora, en enero de 2026, trece años después, continuo escribiendo:

Se intuía que el alma de aquel sacerdote jesuita, era como la del más inocente de los niños; pues en él no había engaño ni mentira.

Su espíritu sacerdotal era innovador, cimentado en los lineamientos del Vaticano Segundo y contrastaba con la línea tradicional de los obispos salvadoreños de la época, que en materia clerical seguían la doctrina del Concilio de Trento. A pesar de ello, los obispos que lo apreciaban sobremanera, vigilaban de cerca sus actuaciones al frente del Seminario San José de la Montaña, pues seguramente consideraban que podía llegar a convertirse en uno de ellos, ya que reunía tantas cualidades de sacerdote ejemplar.

Yo lo sentía muy cercano, pues siempre me trató con gran consideración, talvez por ser yo “sobrino del Tío” como él me decía en broma; se refería a Monseñor Benjamín Barrera y Reyes, Obispo de Santa Ana.

Por motivos especiales tuve que dejar el Seminario en 1969 y perdí contacto con él…

Y así pasaron los años, hasta que un día aciago de 1977, se consternó mi corazón cuando escuché la noticia de su martirio, mientras él regresaba de cumplir sus deberes pastorales.

Aunque la Iglesia Católica Salvadoreña lo venera como bienaventurado, para mí sigue siendo el amigo entrañable que conocí tan de cerca durante 4 años y del que puedo dar testimonio que ya en vida era un santo.

¡Padre Rutilio, amigo del alma, intercede ante Dios por nosotros y por todo el pueblo salvadoreño!