HABLEMOS DE
SOLFEO Y DE CANTO
II PARTE
Introducción
Les escribo hoy, como si fuera un maestro de Educación Básica que le toca
dar la clase de música, sin ser un maestro especializado en esa disciplina, y
por lo tanto, lo hace con base a lo que ha investigado o desde un punto de
vista histórico. La tarea de estudiar e investigar sobre la música desde un
punto de vista histórico y ahondar en el impacto sobre la sociedad entra en el
campo de la musicología.
Gran parte de la información que comparto hoy, ha sido tomada de sitios de
internet como Google y algo de mi cosecha personal.
La música abarca varias ramas: la Composición musical, la Dirección, la
Interpretación musical instrumental y vocal, y la Producción y Tecnología musical.
Cada una de estas ramas requiere una formación y especialización.
Llegar a tener cierto dominio de una de las ramas anteriores, es
convertirse en maestro en ese campo de la música y ello requiere de una
profunda formación y desarrollo profesional.
Y así como para escribir, hablar o dar un discurso se requiere del dominio
de un idioma que tiene su alfabeto, su morfología, fonología y sintaxis, así se
puede decir, que la notación musical permite escribir gráficamente la música y
el solfeo sirve para entonar esos signos.
Los compositores, directores e intérpretes de la música deben dominar la
notación y el solfeo musical. Así se dispone de partituras que vienen a ser las
páginas escritas de música que pueden ir de sencillas composiciones a obras muy
complicadas; de obras escritas para ser cantadas en una o varias voces; o que
requieren ser interpretadas en un determinado instrumento musical o en varios
instrumentos. Así pues, las partituras de las diversas piezas musicales son creadas
por los compositores y son utilizadas por los directores de orquesta, los
directores de coro, los cantantes individuales y por supuesto, por los que ejecutan
dichas piezas en los diferentes instrumentos musicales.
Cada una de las ramas de la música señaladas, tiene su temática y requiere
de gran especialización. Por ejemplo, en la Composición Musical se puede hablar
de estilos de escritura musical y de tipos de melodías, etc.
Hablando de manera general, la música se puede dividir en clásica,
folklórica y popular. Pero existe lo que se llama géneros musicales de los que
existe una diversidad. Se dice que puede haber unos 2,500 géneros musicales en
el mundo, de los que rápidamente podemos mencionar como más cercanos a
nosotros, los siguientes: balada pop, salsa, merengue, bolero, ranchero, rock,
jazz, tango, bachata, vallenato, música clásica, reguetón, etc.
Debe señalarse como género musical también, la música electrónica producida
mediante instrumentos electrónicos, computadoras y software de audio y que con
la inteligencia artificial cobra una relevancia especial.
De la música clásica todos hemos escuchado en forma presencial o por los
medios de comunicación las orquestas, los coros, los grupos de ópera, etc. que
interpretan obras de los grandes maestros como Beethoven, Bach, Mozart, Chopin,
etc.
La música folklórica o tradicional refleja de alguna manera la identidad,
costumbres y valores de un pueblo. En El Salvador la relativamente poca música
de este tipo, se acompaña de pitos, tambores y algo de marimba. Y se ejecuta
con algunas danzas y cantos.
Para cerrar este apartado, debe señalarse que muchas canciones y música de
diverso tipo, ha sido ejecutada sin que la misma haya sido escrita con notación
musical. Así se puede señalar, el caso de canta autores que sin formación musical recibida
en un conservatorio, fueron verdaderos genios que produjeron innumerables
canciones. Baste señalar a los mexicanos tan conocidos y apreciados como: José
Alfredo Jiménez, Juan Gabriel y Agustín Lara. Lo mismo se puede decir de cantantes famosos
que fueron o son grandes intérpretes de canciones populares como: Carlos
Gardel, Mercedes Sosa, Carlos Santana, Vicente Fernández, Julio Iglesias, José
Luis Rodríguez (El Puma).
MÚSICA SALVADOREÑA
La historia de la música escrita en el Salvador es muy rica, especialmente
desde la creación de la República en 1841. Músicos, sobre todo extranjeros
dirigieron y enseñaron en las escuelas de música y bandas marciales y
regimentales, en los decenios siguientes, de donde surgieron músicos
connotados, que no sólo ejecutaron música clásica y de banda, sino que también
compusieron obras como valses, polcas, mazurcas y pasos dobles, marchas etc.
(Ver
https://es.wikipedia.org/wiki/M%C3%BAsica_de_El_Salvador )
De 1900 a 1920 continuó el auge de la música escrita como se lee en el
sitio de internet anterior y que cito: “…valses, polcas, mazurcas,
chotis, pasodobles y las marchas continuaron siendo muy populares en el
territorio; de esos estilos el más destacado fue el vals, algunos ejemplos de
este son: «Bajo el Almendro» de David
Granadino, «Siempre Sufriendo» de Felipe Soto, «Lagrimas de amor» de José Napoleón Rodríguez,
«Sueños a María» de Wenceslao Rodríguez, y
«Ensueños» de Domingo Santos. Otros
compositores de estos géneros son: Ciriaco de Jesús Alas (educador y compositor
de temas escolares, como la pieza para violín y orquesta «Dichoso fui»), Rómulo Rodríguez (padre de
Napoleón Rodríguez), Indalecio Hernández (de origen mexicano), Rafael Herrador
(hijo de Rafael Olmedo), entre otros”.
De 1930 a 1950 la Academia Nacional de Música que después se llamaría
Conservatorio Nacional, fueron vivero de distinguidos músicos compositores;
pero la formación en composición musical escrita parece haber decaído con la
supresión de dicho centro y la creación del Bachillerato en Artes ocurrida en
1969 y suprimido en 1979. En la actualidad el Centro Nacional de Artes (CENAR)
ofrece varias especialidades en artes y formación musical, pero creo que no se
enseña la composición musical.
Debe señalarse que existen en El Salvador, algunas academias privadas en
las que se atiende la formación musical en áreas como canto y ejecución
instrumental.
En cuanto a la ejecución de música académica sólo existen en la actualidad,
en El Salvador, la Orquesta Sinfónica de El Salvador, la Orquesta Filarmónica
de El Salvador y la Orquesta Sinfónica
Juvenil. Y a nivel coral existió desde
1950, la Sociedad Coral Salvadoreña que después se convertiría en el Coro Nacional
de El Salvador. A nivel privado, hubo algunos coros importantes, como el del
Seminario San José de la Montaña y de algunas escuelas normales.
Merece la pena mencionar también, las Bandas Regimentales tan importantes
históricamente y que aún subsisten en las diferentes guarniciones militares.
En cuanto a música tradicional debe mencionarse, la de marimba que casi ha
desaparecido y que fue tan importante desde 1913 con su apogeo en 1920, en la
que destacaron excelentes músicos como Paquito Palaviccini y Lito Barrientos,
por señalar algunos.
Debe mencionarse en cuanto a música tradicional contemporánea, el aporte de
Pancho Lara que escribió unas doscientas canciones, y que aunque un tanto
sencillas, son un verdadero patrimonio nacional. Es el caso de esa canción que
viene a ser como el segundo himno nacional, “El Carbonero”.
Música Popular
Gran parte de la música creada en El Salvador es de tipo popular que
consiste en géneros que llegan al público de forma masiva como las cumbias, las
canciones rancheras, los boleros, etc. Me atrevo a decir que la mayor parte de
esta música ha sido creada por autores sin mayor formación musical escrita, lo
que tampoco quita su mérito y capacidad. Aunque ha habido músicos compositores
muy distinguidos en este género como: Luis Alonso Polío que hizo canciones y
arreglos musicales para orquesta y marimba; Paquito Palaviccini que escribió
entre varias, las canciones “Adentro Cojutepeque” y “San Miguel en Carnaval”; y
Lito Barrientos que escribió “Son Guanaco” entre otras.
Sería largo enumerar tantos autores salvadoreños que sin una formación en
música académica y escrita en notación musical han producido e interpretado
cantidad de música popular creada en El Salvador. Todos ellos han contribuido
enormemente al desarrollo musical, especialmente en la época contemporánea.
Por lo anterior, no podemos menos que decir: ¡Qué viva la música!.
Ramiro Velasco, 2 de octubre de 2026.