¡ESOS CURAS!
SEGUNDA
PARTE
En
la primera parte de este escrito, se expuso el significado del término cura y la tergiversación
que le han dado al mismo, especialmente los opositores de la Iglesia Católica;
acá ese término, lo utilizamos como debe ser en su mejor sentido, demostrando
el cuidado y esmero de los sacerdotes por atender las necesidades del prójimo y
de su comunidad.
SACERDOTE
JUAN MARIO RAMOS REYES
Nació
el 15 de agosto de 1946 en el Cantón Paratao, jurisdicción de Ciudad Victoria,
Departamento de Cabañas. Sus padres fueron: Cupertino Ramos y Victorina Reyes.
Después
de realizar sus primeros años de escolaridad en Paratao, en 1956, entró al
Seminario Menor de Guacotecti, Cabañas, dirigido por los sacerdotes somascos; y
estudió el Bachillerato en el Instituto
Nacional de Sensuntepeque. Realizó sus votos como miembro de la Orden Somasca
en 1965 y comenzó sus estudios superiores sacerdotales y realizó su profesión
solemne en 1973. Fue ordenado sacerdote el 6 de abril de 1974 en la Iglesia de
la Ceiba de Guadalupe. Ese mismo año comenzó su labor educativa en el Instituto
Emiliani de San Salvador. De 1981 a 1983 desarrolló su labor sacerdotal en la
Iglesia de El Calvario, San Salvador. En 1992, pasó a trabajar en el Instituto
Emiliani Somascos de Guatemala y más tarde en el 2011 fue nombrado Superior de
la Orden a nivel centroamericano radicado en Honduras. En la actualidad ejerce
su misión en el Instituto Emiliani Somascos de Guatemala, junto al Director, el
Hermano Somasco Víctor Manuel Guevara
Sus
alumnos del instituto Emiliani Somascos de Guatemala, en un acto especial en el
año 2013, expresaron sobre él entre otras cosas: -Para nosotros es un gran
siervo de Dios comprometido con los pobres, a los que ha ofrendado tantos años
de su vida. – Lo consideramos un gran amigo. – Una persona que se hace querer
por su carisma. – Muy cercano al personal de trabajo. – Su sencillez y
amabilidad nos ayuda a acercarnos más….
Creo
que lo expresado por los estudiantes refleja perfectamente la personalidad y
entrega del padre Mario a su misión. Él no es un sacerdote de sacristía, es un
apóstol del evangelio cristiano que se refleja mayormente en su cercanía y trabajo
por la gente y sobre todo por los más pobres y necesitados. Es un hombre
humilde, sincero y luchador por las causas justas.
Labor
Social del padre Mario Ramos
Aparte
de sus labores cotidianas en los centros de atención de la Comunidad Somasca, sus
tareas de apoyo a la gente y el desarrollo de su labor social tuvo y ha tenido
lugar principalmente en Sensuntepeque y Victoria.
No
tengo a mano la fecha exacta cuando lo conocí, pero cuando él era seminarista
lo encontramos con mi padre montado en su buena mula y llevando su sotana.
Debió ser a mediados de mil novecientos sesenta. Entonces mi padre me explicó
de quien se trataba: era de la familia Ramos Reyes. Su madre era pariente
cercana de mi abuela Felipa Reyes.
Más
tarde me lo encontré ya convertido en sacerdote. No ubico la fecha exacta, pero
tuvo que ser durante aquellas labores en pro del desarrollo de nuestras
comunidades cuando nos tocó participar semanalmente en programas de
concientización en Radio Victoria, en tareas de atención a la población en el
Centro de formación somasco de Guacotecti, en nuestras luchas contra la minería
metálica en el Departamento de Cabañas, en foros públicos realizados en
Sensuntepeque para conocer los planes de trabajo y lo realizado por las
autoridades locales en favor de la gente y en otras reuniones informales de carácter amistoso.
Cuando
el Padre Mario visita los pueblos y cantones de Cabañas se le puede confundir
con el ganadero más apuesto de la zona, con su ropa de trabajo, sus sandalias y
su sombrero de campesino. Y es que su identificación con la gente es total hasta
en su vestimenta. Pero ello no quita su incansable preocupación por la
degradación del medio ambiente y por las necesidades de la gente como la
educación, el acceso al agua potable y otras necesidades básicas.
Periódicamente visita su cantón de origen, Paratao, y siempre se da su bañadita
en el Río Gualquiquira a donde llegaba de niño y de jovencito a pescar, cuando las
aguas de tal río eran más limpias y sanas.
Su
lucha por el medio ambiente en su natal Victoria, se vió compensada por el
éxito de un proyecto de reforestación que él dirigió y que hoy presenta un
bonito panorama de arboleda y protección a pequeñas fuentes de agua.
Hace
solamente unas semanas me uní a un pequeño grupo de excursionistas en un viaje
organizado por él al Cantón Nombre de Dios, Caserío Providencia, para honrar la
memoria del Sacerdote Juan Mendoza, al cumplirse un aniversario más de su
fallecimiento. Allí pude comprobar el
cariño por el Padre Mario que demostraba la gente de la comunidad en los actos
religiosos; pero más tarde en el momento de esparcimiento, sacó su guitarra y
se unió al conjunto de música de cuerda como un músico más. La verdad es que no
he visto un cura más cercano y comunicativo que éste al que yo cariñosamente,
le llamo Mario, no sólo por la amistad, porque le llevo más años de edad; sino
porque para él no existen las distinciones de tipo clerical.
Valga
esta sencilla descripción para que quienes no le conocen se hagan una idea de
otro sacerdote, parte de esos curas con que la gente se siente bien y que ha
venido al mundo para hacer el bien a la gente, especialmente a las personas más
necesitadas, siguiendo el ejemplo de San Jerónimo Emiliani.
NOTA: Las primeras fotografías muestran a un Padre Mario Ramos en sus viajes por Cabañas en las riberas del Río Lempa; y en las últimas 3, se muestra al Padre Mario en su último viaje a Providencia, Sensuntepeque, diciembre de 2025 y en las cercanías de Ciudad Victoria junto a un grupo de amigos acompañantes.
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