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Soy profesor universitario. Trabajo por el desarrollo de Cabañas, un departamento de El Salvador, muy bello, pero también donde hay mucha pobreza, especialmente en lo educativo y cultural. Soy planificador educativo y trabajé por muchos años como director y coordinador de proyectos sociales. Me considero una persona con una visión amplia que trata de valorar lo positivo de cada quien.

jueves, 30 de agosto de 2018

DESPEDIMOS A OTRO AGOSTO CON LLUVIAS Y MUCHAS NOVEDADES




BELLAS FLORES DE NUESTROS JARDINES
















CUANDO UN AMIGO SE VA…   CASO TAIWÁN
Momentos y días después de que el Presidente de El Salvador, leyera su inesperado mensaje en el que anunciaba la ruptura de relaciones con la República de China (Taiwán), recordé aquella canción de Alberto Cortez que dice:  “ Cuando un amigo se va/ queda un espacio vacío/ que no lo puede llenar/ la llegada de  otro amigo. / Cuando un amigo se va,/ queda un tizón encendido/ que no se puede apagar/ ni con las aguas de un río.”   
En las relaciones internacionales, históricamente establecer vínculos diplomáticos no siempre significó que los estados fueran verdaderos amigos. Así hasta el final de la Primera Guerra Mundial existió la denominada diplomacia secreta que propiciaba pactos o alianzas secretos con el fin perverso de realizar acciones especialmente bélicas en contra de otro estado, en un momento dado. Fue con la propuesta de Woodrow Wilson en sus 14 puntos, finalizada la guerra, que propuso la “diplomacia abierta” por la que los estados se obligarían a registrar y publicar todos sus  tratados y la posterior ratificación de los congresos respectivos.
En los años 1960 también, aparecieron las reglas a seguir en las relaciones diplomáticas con la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas (1961). En tal instrumento, se estableció la forma en que actuarán los estados, especialmente el estado receptor, para asegurar la inmunidad y privilegios del personal diplomático y su familia, de los locales y  bienes del estado acreditante, aún ante el rompimiento de relaciones diplomáticas.
Pero fue hasta en 1970, cuando se suscribió  la Declaración 2625 de la Asamblea General de ONU sobre los principios del Derecho Internacional, referentes a las relaciones de amistas y a la cooperación. Y es a partir de entonces, cuando se puede hablar con normalidad de los “países amigos” que más que un término usado en la diplomacia, ha sido utilizado para identificar los programas de cooperación bilateral entre dos estados.
El rompimiento de relaciones diplomáticas es regla aceptada en el derecho internacional y se da casi siempre por motivos de una agresión o situación tensa de un estado respecto al otro, o por declaración de guerra. Sin embargo, las relaciones pueden ser rotas por iniciativa unilateral de uno de los dos estados, en cualquier momento.
De ahí que el caso de rompimiento de relaciones diplomáticas con la República de China (Taiwán) y el establecimiento de relaciones diplomáticas con la República Popular China, anunciado por el Presidente Sánchez Cerén, el pasado 20 de agosto del año en curso, es un acto legal desde el punto de vista del derecho internacional y también del derecho interno, pues para el caso de El Salvador, es el Presidente de la República quien dirige las relaciones exteriores (Constitución de la República, art. 168, numeral 5°).
Debe decirse que situación similar a la de El Salvador, vivieron en su momento, otros estados de nuestra Región que mantenían relaciones diplomáticas con Taiwán y optaron por romperlas, para establecerlas con la República Popular China, como sucedió por parte de Costa Rica, en junio de 2007; por Panamá en junio de 2017 y República Dominicana en mayo de 2018. Ahora en el mundo sólo quedan 17 países que apoyan a Taiwán.
Es cierto que en Naciones Unidas se aprobó en 1971, la Resolución 2758 de la Asamblea General que acordó “restituir a la República Popular de China todos sus derechos y reconocer a los representantes de su Gobierno como únicos representante legítimos de China en las Naciones Unidas”.  La resolución contó con 76 votos a favor, 35 en contra y 17 abstenciones. Por supuesto que El Salvador votó entonces, siguiendo el alineamiento con los Estados Unidos de América, en contra de aquella resolución junto al resto de países de Centroamérica, excepto Panamá que se abstuvo.
A partir de aquella fecha, Taiwán desplegó esfuerzos por establecer y mantener relaciones diplomáticas con varios estados, por lo general pequeños a nivel mundial y apoyar financieramente a sus gobiernos en forma muy amplia y decidida, con tal de obtener el reconocimiento como estado soberano e independiente.
Es así como la cooperación taiwanesa destinada a países como los centroamericanos, se incrementó  en forma  exponencial en la medida que China Popular aumentaba también su presencia geopolítica y comercial a nivel mundial. El mismo edificio de la cancillería salvadoreña es testigo mudo de los recursos recibidos por el Gobierno de El Salvador de parte de aquel estado amigo.
Lastimosamente la cooperación taiwanesa  fue negociada y administrada por varios gobiernos corruptos que hicieron uso inadecuado de los recursos otorgados, que fueron desviados no sólo para beneficio personal de los gobernantes  y funcionarios, sino para sostener partidos políticos y sus campañas electorales.
El apoyo de Taiwán fue incondicional con sus países amigos y así con su cooperación ha favorecido a amplios sectores de la población, especialmente en situaciones de catástrofe; pero  ha perdido la lucha para su reconocimiento diplomático, con la colaboración de gobiernos de turno, ante el poderío cada vez más fuerte de la República Popular de China que como sucedió con otros conquistadores, ofrece inversiones multimillonarias, grandes oportunidades para el intercambio comercial, tecnología, etc.
En el ambiente político salvadoreño, la declaración de cese de relaciones diplomáticas con Taiwán y la apertura de relaciones diplomáticas con la República Popular de China cayó como un balde de agua fría entre los sectores políticos conservadores y especialmente en los partidos de oposición al Partido de Gobierno (FMLN). Tales sectores han mostrado su indignación, especialmente por el proceso poco transparente con que el gobierno tomó la decisión de romper con Taiwán y ha entablado negociaciones y acuerdos con la República Popular. Y en general, para la gran mayoría de la población, queda muchas dudas sobre los condicionamientos y ofrecimientos de la nueva Potencia para que El Salvador tomara tal decisión y existen sospechas de que los mismos, pueden lindar con concesiones que pudieran poner en juego hasta la seguridad nacional.
Algo que también se ha comentado por los sectores de derecha, es cómo habiendo tenido  dos períodos en el poder (casi 10 años) el gobierno del FMLN, esperó para tomar tal decisión, hasta los últimos meses antes de probablemente dejar el poder, a mediados de dos mil diecinueve, lo que se presta también a variadas interpretaciones.
Del acontecimiento se ha comentado mucho, incluso hasta la amenaza de que si la derecha llega al poder, volvería al status quo de antes del 20 de agosto, restableciendo relaciones con Taiwán. Sobre lo cual, existe el antecedente de Nicaragua en donde la decisión durante el  primer mandato de Daniel Ortega de abrir relaciones con la República Popular de China y de romper con Taiwán en 1985, fue modificada por el gobierno de Violeta Chamarro en 1990, manteniéndose tal circunstancia hasta la actualidad. Pero revertir lo acordado por el Gobierno salvadoreño actual con el nuevo socio, creo que sería más contraproducente por varias razones que no voy a comentar ahora.
La pelota pues, está en la cancha del Gobierno y del Partido FMLN,  a quienes les damos el beneficio de la duda y les hacemos responsables por un acto legal, que si bien no ha sido hecho en la forma más transparente hasta el momento, pudiera continuarse en las etapas subsiguientes con respeto a la ley y con amplia información para la sociedad salvadoreña;  y que en el mejor de los casos, pudiera significar una salida para la mayoría de la población salvadoreña mediante amplias oportunidades de inversión, de empleo, de crecimiento económico y de bienestar social.
De ser ciertas las ventajas y maravillas de las que han hablado representantes del gobierno salvadoreño ante la presión de la oposición y de los medios de comunicación, con la conquista del imperio Chino a El Salvador, quizá se pudiera a mediano y largo plazo, disminuir la migración especialmente a Los Estados Unidos y absorber en El Salvador a los amparados al TPS y a la población salvadoreña ilegal radicada en aquel país. De todas maneras, el Gobierno de aquella nación del norte se ha expresado de una manera grosera de los salvadoreños que serán deportados a como dé lugar y que han  sido catalogados como una basura o algo más repudiable.

Por el momento, ante la pérdida de Taiwán como país amigo, me siguen resonando las notas y la letra de Alberto Cortez, con las que inicié este escrito, "Cuando un amigo se va….