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Gracias por compartir mi blog. Espero que encuentren acá, alguna información de su interés.

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Soy profesor universitario. Trabajo por el desarrollo de Cabañas, un departamento de El Salvador, muy bello, pero también donde hay mucha pobreza, especialmente en lo educativo y cultural. Soy planificador educativo y trabajé por muchos años como director y coordinador de proyectos sociales. Me considero una persona con una visión amplia que trata de valorar lo positivo de cada quien.

jueves, 30 de julio de 2015

UN JULIO 2015 MUY SECO SE NOS FUE


NUESTRAS FLORES SE VISTEN DE BLANCO







































EN EL SALVADOR SE AGUDIZA LA CRISIS


El término crisis, según el diccionario se refiere a un “cambio importante en el desarrollo de un proceso que da lugar a una inestabilidad”. Se puede hablar de crisis en el orden económico, político y social.

Vista la sociedad como un todo, la podemos entender desde una visión funcionalista como un sistema, es decir como un todo compuesto por subsistemas como el cultural, el económico y  el político, en el que se alcanza un orden y un equilibrio.

Las alteraciones en un subsistema que es un conjunto de elementos interrelacionados entre sí, repercuten inmediatamente en los otros subsistemas y por lo tanto, en todo el sistema que se verá afectado en alguna medida.

Desde tiempos de la fundación del Estado Salvadoreño ha existido una disfuncionalidad en lo económico con la elevada desigualdad en la distribución de la riqueza y la consecuente disfuncionalidad en lo social que condujo a la marginación y postración de amplios sectores. Para mantener esos subsistemas desiguales, se echó mano de regímenes políticos autoritarios y de toda una gama de valores propios del liberalismo que por supuesto,  no encajaban con la estructura básica social y económica que se quedó siempre rezagada.

El resultado ha sido una sociedad marcada por las crisis casi permanentes que se han sucedido a lo largo de la historia, tanto en el orden económico, político y social. Cuando tales crisis,  comenzando por lo económico y sus secuelas sociales se agudizaron, surgieron acciones de protesta social que en algunos momentos fueron muy localizadas, pero que en otros, se convirtieron en luchas abiertas de amplios grupos de la población afectada, contra los detentores del régimen político y económico de la época.

Así en el siglo XIX (1833)  se dio el Levantamiento de los Nonualcos con su líder Anastasio Aquino, que se rebelaron contra el sistema de explotación y maltrato de que fueron víctimas los indígenas campesinos. Aquella gesta terminó con la muerte humillante del líder y la persecución posterior de sus seguidores.

En 1932 surgió otro levantamiento campesino, enmarcado en la grave crisis mundial de 1929 y en el despojo de las tierras ejidales propiedad de los indígenas y su reparto injusto a favor de la nueva élite cafetalera y el trabajo mal remunerado. Como respuesta, al ataque hecho por los campesinos a las haciendas, guarniciones militares y alcaldías y los saqueos en algunos pueblos, se dio la represión de las fuerzas  del ejército, de la policía y de la guardia nacional, dejando como resultado la masacre de unos treinta mil campesinos muertos.

En 1980 a 1992, se mantuvo el conflicto armado entre la guerrilla y el ejército salvadoreño como fuerza beligerante del gobierno, con acciones a nivel nacional y  en el que la población civil se dividió en apoyo a ambos sectores. El saldo del conflicto dejó miles de muertos beligerantes, de víctimas inocentes y gran destrucción de la infraestructura física y productiva.

La crisis actual del 2015, con características totalmente nuevas y con manifestaciones en hechos delincuenciales y en la violencia, tiene a la base también factores estructurales de la economía con sus secuelas en la marginación y en factores exógenos vinculados especialmente al crimen organizado; pero también, tiene que ver con el rezago de políticas sociales en el campo de la educación, de la salud y del empleo.

Como expresión de la crisis actual, se han  incrementado en los últimos años, las muertes violentas de miles de civiles y decenas de miembros de la policía y del ejército; las extorsiones a los micro, pequeños y medianos empresarios; y las amenazas constantes a la población honrada que es la gran mayoría de la ciudadanía.

El último golpe de fuerza de la irracionalidad e intimidación, se dio en los últimos días del mes de julio de 2015, con el denominado “paro al transporte” que ha golpeado a motoristas de buses y hasta de pick ups, a miembros de la seguridad pública con muertes violentas y a la gente trabajadora de más bajos recursos con la falta del servicio público de locomoción.

En las crisis anteriores los ataques fueron especialmente contra agentes del gobierno de turno, mientras que en la crisis actual los objetivos parecieran ser contra la sociedad civil; aunque los más afectados son siempre los salvadoreños de a pie. ¡Qué tristeza!











OCURRENCIAS DEL MES



Nota: Cualquier parecido con lo que sucede en El Salvador es pura coincidencia.



1.    Pregunta: ¿Por qué será que el niño no se parece a su padre?

Respuesta: Porque padre no es el que engendra, sino el que cría.   Y por qué muchas veces el padre no está, pero la madre sí.

2.    Pregunta: Doctor, tengo temperatura elevada, dolor de cabeza, dolor de cuerpo… y en los exámenes de laboratorio todo parece normal. ¿Qué será Doctor?

Respuesta: Debe ser algo viral.

3.    Pregunta: ¿Cuántos años tiene Ud. señora?

Respuesta: Espere a que tenga noventa y hasta le contaré algunas historias.

4.    Pregunta: ¿Ya está lista mi  escritura, señor notario?

Respuesta: Llámeme la próxima semana, oye.

5.    Pregunta: ¿Y cuándo elegirán a los magistrados, señor diputado?. Ya pasó el tiempo que ordena la Constitución.

Respuesta: Preferimos, tardarnos y hacer las cosas bien; que hacer las cosas mal, por actuar aprisa.

6.    Pregunta: ¿Y Ud., hablando con sinceridad sigue siendo revolucionario?

Respuesta: No, la verdad es que ahora soy robolucionario.  

7.    Pregunta: ¿Entendieron alumnos?

Respuesta inmediata: Bueno, no más preguntas.

8.    Pregunta: Hijo, ¿y los veinte dólares que te presté?

Respuesta: Mañana te los pago, papá.

9.    Pregunta: ¿Y cuándo compraremos otro carro, papá?

Respuesta: Cuando nos saquemos la lotería, hijo

10.  Pregunta: ¿Y por qué no llueve, señor?

Respuesta: Porque los de Protección Civil, dijeron que declaraban alerta verde.

11.  Pregunta: ¿De dónde se origina la palabra testaruda?

Respuesta: Seguramente de las palabras testa= cabeza y ruda= tosca. Es decir, se dice de alguien que tiene la cabeza dura y  no admite razones.

12. Pregunta: ¿En El Salvador, qué se requiere para ser Presidente de la Asamblea Legislativa?

Respuesta: Tener una nariz distinguida.

13.  Pregunta: ¿En qué se parece el gobierno de Venezuela al de El Salvador?

Respuesta: En que a los dos les persiguen los golpes de estado.

14. ¿Quién parece mandar ahora en El Salvador? a) La oligarquía, b) la burguesía, c) el  gobierno, d) los otros.

Respuesta: los otros.

15.  ¿Y cuándo piensan operar el Puerto Cutuco, Señor Presidente?

Respuesta: Cuando encontremos un buen cirujano.




Julio de 2015










CRÍA CUERVOS Y TE SACARÁN LOS OJOS



Esta es una de esas frases o refranes lapidarios cuyo autor se desconoce, pero que forma parte de la filosofía popular y que aunque en su origen se pierde  casi en la leyenda, sigue teniendo gran actualidad.

Como se sabe, los cuervos que de pequeños deben ser muy bonitos, al crecer se convierten en las aves carroñeras y agresivas que son capaces de sacarle los ojos aún a la misma persona que les haya criado con mucho cariño.

Al escribir de este tema, me viene a la memoria la siguiente historia triste que me contaron allá por los años sesenta, de un señor adinerado de San Salvador que crió en el patio de su mansión un pequeño tigre que servía de mascota a su hijo pequeñito.  Aquel animalito fue creciendo con los mimos de los de casa y un día cuando el amo no estaba y mientras el niño jugaba con él lo atacó y con sus afilados dientes le destrozó el cerebro. Cuando el padre del niño regresó, se encontró con aquel cuadro desgarrador y entonces sacó el arma y mató al tigre que se había convertido ya en una fiera salvaje.

Sin embargo, debe de hacerse la salvedad que separar a este tipo de animales de su medio ambiente y tratar de domesticarlos es atentar contra su forma natural de vida, por lo que cualquier comportamiento agresivo no es tanto culpa del animal, sino de su domador.

Pero trasladando el caso al mundo de los humanos, es bastante comprensible que a un niño que de pequeño lo trataron muy mal se convierta al ser mayor en una persona resentida y a veces hasta en un mal ciudadano. Pero es  incomprensible que alguien a quien sus padres o su familia le entregaron, mientras dependía de ellos, mucho cariño, dedicación, alimento, casa, estudio etc. actúe de adulto en forma egoísta y a veces hasta ingrata con sus mismos progenitores.

Y es que en la persona humana, son los valores los que permanecen o se trastocan.

Muchas veces, el mundo de la bonanza económica y de la modernidad, hace que las personas actúen en función de lo material y se olviden de su origen humilde.

La historia está llena de estos hechos lamentables, desde hijos que se avergüenzan de sus padres, que se olvidaron completamente de ellos, que aun teniendo recursos y viéndoles en necesidad no son capaces de brindarles una ayuda económica… y no digamos, de esos hijos mal nacidos que han llegado hasta ocasionarles la muerte.

Y es que la semilla de lo malo y de lo bueno, como lo han demostrado en todos los tiempos, filósofos y tratadistas está presente desde el nacimiento de la persona. De ahí que la lucha por ser buenos y hacer el bien  debe ser parte del programa de vida del niño, del joven y de la persona adulta. Y hacer el bien  debe comenzar en casa y con los más cercanos.

De lo contrario, la inclinación tan natural a lo malo aflorará y se ensanchará en forma de egoísmo, de malacrianza, de desprecio y hasta de ingratitud con los que nos velaron el sueño recién nacidos y nos dieron todo lo que estaba a su alcance en la etapa de la infancia, de la niñez y de la adolescencia.

Actuar mal con los padres y con quienes más nos ayudaron a salir adelante en las primeras etapas de la vida, sería como tratar de sacarle los ojos al cuidador, en vez de darles todo el reconocimiento y la gratitud por todo lo que hicieron sin esperar nada a cambio.

Juzgamos lo pervertida que está nuestra sociedad, pero muchas veces cometemos actos injustos con nuestra propia familia y con los seres que más cuidaron de nosotros, nuestros padres.