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Soy profesor universitario. Trabajo por el desarrollo de Cabañas, un departamento de El Salvador, muy bello, pero también donde hay mucha pobreza, especialmente en lo educativo y cultural. Soy planificador educativo y trabajé por muchos años como director y coordinador de proyectos sociales. Me considero una persona con una visión amplia que trata de valorar lo positivo de cada quien.

lunes, 31 de marzo de 2014

SE NOS FUE MARZO CON SUS CALORES


FLORES Y FRUTOS DE MI JARDÍN















¿HUBO UN EMPATE TÉCNICO EN LAS PASADAS ELECCIONES DE PRESIDENTE Y VICEPRESIDENTE DE EL SALVADOR?



Cuando en las encuestas electorales dos partidos obtienen un porcentaje por lo general de uno a cinco puntos de diferencia, es decir, dentro de un margen de error establecido,  de acuerdo a la muestra de población extraída, las casas encuestadoras utilizan el término “empate técnico”.

Lo que  quieren decir los responsables de las encuestas es que cualquiera de los dos partidos pudiera ser el ganador el día de las elecciones, debido a la proporción tan estrecha de votos alcanzada en el sondeo realizado.

En el caso de la elección presidencial del nueve de marzo pasado en El Salvador, no se puede hablar propiamente de un empate técnico, pues la voluntad expresada en las urnas reflejó el cien por ciento de los votos emitidos.

Sin embargo, la proporción de votos válidos alcanzada por la fórmula ganadora que fue la del FMLN, difirió apenas en cero punto veintidós por ciento (0.22%) a la obtenida por ARENA; es decir, casi alcanzado un empate real. En otras palabras, el FMLN ganó según el escrutinio oficial, por apenas unos seis mil quinientos votos sobre su rival, de un total de dos millones novecientos ochenta y cinco mil doscientos sesenta y seis (2,985,266)  votos válidos.

En buen salvadoreño, diríamos que los candidatos del FMLN ganaron por un “pelito” las elecciones pasadas. Y eso en política significa que los ganadores lograron una legitimidad bastante reducida para gobernar.

Como si hubiéramos tenido una bola de cristal, en nuestros escritos del mes pasado, en este mismo blog, afirmábamos que de ganar el FMLN lo haría por un margen muy estrecho.
 Nuestro convencimiento en aquel momento, era totalmente distinto al dado por todas las casas encuestadoras que aseguraban unos quince días antes de la elección, un gane contundente del FMLN en la segunda vuelta.

La única base para llevar la contraria a las empresas encuestadoras, era nuestro sentido común basado en la experiencia histórica, de lo que ha pasado en El Salvador en materia electoral, en los últimos veinticinco años, cuando los dos grandes partidos, el Frente y ARENA, se enfrentan de manera directa en la contienda electoral presidencial.

Y es que el pueblo salvadoreño y especialmente la clase media que es la que define las elecciones, actúa con mucha sabiduría a la hora de votar; ya sea castigando la prepotencia, la corrupción y la falta de ética de un partido, o pasando la factura por las actuaciones indebidas de una determinada gestión gubernamental.

De todos es conocido que durante la campaña electoral pasada, hubo actores que jugaron muy sucio siguiendo los consejos realistas de utilizar cualquier medio para el logro del fin que era ganar la elección. Y eso se dio en ambos grandes partidos. Pero el pueblo es muy sabio y dio su dictamen con los resultados ya mencionados.

Al final, el FMLN fue declarado ganador, pero su victoria fue bastante limitada, si se compara con los resultados de la primera vuelta y con lo que vaticinaban las encuestas. Y eso conlleva un mensaje claro: el nuevo Presidente tiene que tomar en cuenta a casi la mitad de la población que no votó por él, a la hora de establecer determinadas políticas y tomar las grandes decisiones en asuntos de interés nacional.

Vista la distribución de votos por departamento, la  mayoría de población se manifestó a favor de ARENA en los departamentos de San Salvador, Santa Ana, La Libertad, La Unión, Chalatenango, Cuscatlán y Cabañas. Y en varios de esos departamentos habita la mayor parte de la clase media salvadoreña. En los siete departamentos restantes, el apoyo fue mayor para el FMLN, probablemente por parte de la población campesina y de más bajos recursos económicos, que se sintió beneficiada con la entrega de algunos subsidios directos aplicados por el gobierno actual.

Entre los argumentos para votar en contra de ARENA en la primera vuelta, estuvieron probablemente: la puesta en escena por varias semanas por parte del Presidente Funes y de la Asamblea Legislativa de los actos de corrupción del Ex presidente Francisco Flores y de otros ex funcionarios de aquel partido; la aparición en el escenario electoral del Ex Presidente Antonio Saca que dividió el voto de la derecha; y la notoria división interna en la cúpula Arenera.

Entre los argumentos para votar en contra del FMLN probablemente estuvieron: las denuncias y acusaciones del Presidente Mauricio Funes contra ARENA que pudieron ser favorables al FMLN en la primera vuelta, pero que resultaron hasta chocantes para la población más reflexiva en la segunda vuelta; así como la  desmedida propaganda por parte de Alba Petróleos y la situación caótica en Venezuela que ARENA hizo ver como el referente del candidato de izquierda de ganar la Presidencia.

Sin embargo, es digno de admiración, la remontada de votos lograda por ARENA en la segunda vuelta, hasta casi igualar el número de votos alcanzado por el FMLN.

Si se quisiera hacer una valoración del desempeño de ambos partidos y sus respectivas fórmulas, se puede decir que ambos fueron ganadores de la contienda electoral; pues a uno el soberano, le ha otorgado la dirección del Órgano Ejecutivo y al otro, la misión de convertirse en una verdadera oposición que controle al partido de gobierno y sus actuaciones en la gestión gubernamental.

Pero el mayor vencedor de la elección, fue el pueblo salvadoreño, que una vez más ha dejado sorprendido por su sabiduría a propios y extraños; y que cumplió su tarea de manera ordenada y civilizada.








LA CHUTE DE LA LIPA  Y EL MEQUE DE LALO



En salvadoreño “chute” y “meque” vienen a ser sinónimos y ambos tienen el significado de entrometido o entrometida, de mequetrefe, de metido o metida o de alguien que aparece en un lugar o en un momento, sin haber sido invitado.

El término chute es propio del occidente de nuestro país, mientras que meque o metido se utiliza por todo el territorio nacional; y mequetrefe que es un término muy castizo, se usa muy poco.

La manía de los chutes o meques, puede haber sido adquirida por costumbre o a veces por esa característica pueblerina o aldeana de querer estar en todo; de querer saber todo lo que pasa en el vecindario; o de enterarse con lujo de detalles de un acontecimiento novedoso.

Por ejemplo, mientras en países más desarrollados a la gente le vale un comino mirar a una chica que va por la calle vestida con poca ropa, a los meques se les van los ojos y no sólo eso, son capaces hasta de dirigirse a ella con algún piropo o alguna expresión de admiración, a sabiendas de que se pueden ganar un desplante o un gesto desagradable o de desprecio.

Otro caso de “mequismo” o “chutismo” se da por lo general, cuando alguien pasa frente a  una casa que se encuentra abierta y mira de arriba a abajo hasta el último detalle.

Y no digamos si ha sucedido un accidente vehicular. Los chutes quieren ser los primeros en saber qué pasó, si hay heridos o no; y hasta estorban a los cuerpos de socorro en su tarea de salvamento.

Todo pueblo, tiene su manera de castigar al chutismo o mequismo. Así en El Salvador, se les canta a los niños pequeñitos aquella canción que dice: “Al payaso le fue mal/ por andar en la cocina/ le echaron agua caliente/ pensando que era gallina…

También se ironiza mucho a las suegras como chutes, pues muchas veces se entrometen o están demasiado pendientes de lo que hace la nuera con su esposo o compañero de vida, es decir con el hijo de la suegra.  En realidad muchos matrimonios llegan a tener serios problemas porque la meque de la suegra se atribuye funciones que no le tocan realizar en aquel hogar.

Recuerdo que nuestros bisabuelos y abuelos contaban aquel cuento de los tres consejos: el primero: “No preguntes lo que no te importa”; el segundo: “no camines por atajos o por veredas”; y el tercero: “no tomes decisiones en momentos de enojo”. Pues el primero de tales consejos, traducido a los tiempos actuales, podría decir: “no seas meque, chute, metido o mequetrefe”.

Los chutes son confianzudos por naturaleza y bastante desinhibidos. A veces rompen el hielo con alguien desconocido, utilizando primero frases generales que generan confianza y al poco rato si se les permite, entablan una conversación completa haciendo preguntas de la vida privada de la gente. 

El chutismo es más común de lo que pensamos y existe aún en el medio profesional nuestro. La persona chute al constatar, por ejemplo, que alguien de la oficina lleva una prenda nueva de vestir,  le abordará para expresarle: ¡qué bonita tu camisa!; y como si fuera poco, le preguntará: ¿Y cuánto te costó?, ¿dónde la compraste?, etc.

Otra muestra de chutismo, es aquella de preguntarle la edad a una persona de mediana edad, especialmente a una mujer; cuando ese dato a veces se guarda sigilosamente, en aquellas personas que tratan de permanecer jóvenes, aun cuando han llegado a los enta.

Muchos de nuestros loquitos, adolecen del chutismo; pero en ese caso, se les disculpa sus actuaciones debido a su enfermedad mental. La lista puede ser un poco larga de loquitos chutes, pero los hay en todos los pueblos. Los más frecuentes se encuentran en las iglesias, o en los actos públicos como: procesiones, velas y entierros.

En otros tiempos, también a los hijos e hijas adolescentes les parecían demasiado chutes sus padres, en especial sus madres.  Y es que entonces, no existía tanta libertad como ahora para las hijas en esas cosas del noviazgo. Por eso, las madres acostumbraban estar muy pendientes de su hija cuando era visitada por su novio. Y  era frecuente que la pareja de novios se ubicara en una estancia aparte de la casa, como la sala, el jardín o la acera, mientras la madre veía la televisión o charlaba con otra persona. Sin embargo, la madre de la novia estaba muy pendiente de su hija y de sus actuaciones con su novio; es decir, no dejaba de hacer el papel de chute. Ahora los tiempos han cambiado tanto, que las madres apenas se enteran dónde anda su hija y qué anda haciendo con su querido novio.

Con todo, el chutismo sigue siendo un tema de actualidad. Pues siempre habrá alguien en el vecindario, en la oficina, en la iglesia y en cualquier lugar, que sobresalga por estar pendiente de los actos ajenos, para luego ir con el chambre de sus chute o mequedescubrimientos.